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Hojas de Oro

Un Llamado A Regresar A Las Enseñanzas Bíblicas

“…que contendáis por la fe…” Judas 3

Año XXXXIII, No. 1 ENERO 2013


Índice:

Preguntas y respuestas.

El movimiento carismático.

¿Quiénes son los espíritus? (I y II parte).

Viviendo la vida nueva (I, II, y III parte).

La seguridad de la salvación.

Lo que niegan los Adventistas del Séptimo Día.

Si yo no predico sobre el infierno.

Amilenarismo, postmilenarismo y premilenarismo.

Una comparación entre el evolucionismo y la Biblia.

Columnas de carácter cristiano (I, II, III, y IV parte).

Ahuyenten los buitres.

Los líderes deben tener una sana conciencia de sí mismos (II parte).

¿De dónde vino su iglesia?

La última palabra.


Preguntas y respuestas.

(Tomado en parte de un trabajo de David Cloud)

1. ¿Cuándo comenzó la asamblea? Durante el ministerio del Señor Jesús, Mateo 16:18.

2. ¿Qué es el “cuerpo de Cristo”? Tenemos la asamblea local (Hch. 2:47; 13:1), la asamblea celestial (He. 12:23), y la asamblea futura compuesta por todos los creyentes (Ef. 1:10, 11). El término “cuerpo de Cristo” hace referencia a todos los creyentes.

3. ¿Quién es la “novia de Cristo”? Hay poca información al respecto. Pablo dice en Efesios 5:32 que el esposo y la esposa muestran a Cristo y Su asamblea.

(Nota del editor: Después de muchos años estudiando esto, he llegado a la conclusión de que la “novia” se refiere a los creyentes que fueron obedientes a los mandamientos de Cristo. Para ellos hay algo muy especial en la eterni­dad. Hay gente en muchas denominaciones que son salvos, pero que no fueron obedientes a los mandamientos de Jesús. Ellos van a estar con Cristo durante la eternidad futura pero no como la “novia”, que son aquellos que obedecieron todos los mandamientos del Señor.)

4. ¿Son las denominaciones fundadas por hombres una parte de la asamblea? No, porque hay requisitos a cumplir para ser una asamblea del Señor. Si ignoras estas instruc­ciones que son muy claras, no vas a formar parte de la asamblea de Jesús. Aunque muchos de los miembros de estas denominaciones son




salvos están en desobediencia al no cumplir con los requisitos y las instrucciones.

(Nota del editor: ¿Y qué hay acerca de la “continuidad” de la asamblea, es decir, que cada asamblea debe haber salido de otra para poder constituirse como tal? No hay ninguna base en la Biblia que apoye esto. Para que exista una asamblea, es suficiente con dos o tres hermanos que hayan sido sumergidos correctamente y sigan las instrucciones bíblicas.) (Fin)


El movimiento carismático.

(Tomado de la revista “La Espada”)

A principios de este siglo hizo su entrada el movimiento “pentecostal”, poniendo mucho énfasis en (1) el hablar en lenguas y (2) la sanidad de los enfermos. Ahora ha surgido un “nuevo movimiento” conocido como “carismático”, que ha encontrado cabida en muchas de las iglesias protestantes y católicas. Este movimiento es peligroso porque acepta las “lenguas”, “interpretación de lenguas”, “visio­nes”, “sueños”, profecías”, y “mensajes extra-bíblicos”.

Este movimiento pone énfasis indebido y no escritural en la sanidad física del cuerpo. Dicen que la voluntad de Dios es que todos sean sanos, y alientan a las mujeres a olvidar su lugar en el hogar y en la asamblea. Estimulan lo que se ha dado en llamar “el descenso del poder”, una práctica peligrosa en la cual los líderes imponen las maños haciendo que las personas se desmayen.

¿Qué dicen las Escrituras? La habilidad de hablar en otras lenguas en los días de los apóstoles tuvo dos propósitos: (1) recibir revelaciones nuevas de Dios; y (2) como señal a los judíos incrédulos.

¡Ten cuidado con los que practican tales cosas! (Fin)


¿Quiénes son los espíritus? (I parte)

(Por David Hockings)

INTRO: Hay dos peligros hoy en relación a los “espíritus”: unos tienen demasiado interés en los mismos y otros igno­ran el tema. Necesitamos lograr un equilibrio entre ambos extremos por medio de la Santa Biblia, donde 34 de sus libros hablan de los “espíritus”. Estos son mensaje­ros (ángeles) y los hay tanto buenos como malos.

I. Nótese la presencia de los espíritus. Existen y son muy reales.

(Página 2) 1. Todos los espíritus fueron creados por Dios por Su propó­sito (Salmo 148:2, 5). No son visibles al ojo humano.

2. Fueron creados antes que el universo. En Job 38:1-7 se hace referencia a “las estrellas del alba”, o sea, los espíritus.

3. Hay dos tipos de nombres para los espíritus:

(1) Una descripción general:

A. Mensajeros (ángeles).

B. Hijos de Dios.

C. Espíritus servidores, Hebreos 1:14.

D. Vigilantes, Daniel 4:13.

E. Santos.

F. Huestes (enemigos) de Dios.

G. Príncipes.

H. Principados y potestades.

(2) Una descripción específica:

A. Gabriel (el poderoso de Dios), Dn. 8:16; 9:21; Lc. 1:19, 25.

B. Miguel (quién como Dios) (Dn. 10:13, 21; 12:1; Jud. 9; Ap. 12:1). Miguel es el único arcángel (jefe o príncipe), Jud. 9; 1 Ts. 4:15.

C. Uno brillante (lucero no es un nombre propio) (Isaías 14:12). Este es Satanás (adversario); el diablo (acusador).

(3) Hay una descripción de la naturaleza de los espíritus:

A. Tienen marcas de personalidad, inteligencia, libre albedrío y emociones.

B. Son inmortales, nunca mueren, Lucas 20:36.

C. No pueden reproducirse, Marcos 12:25.

D. No tienen carne ni huesos (Lucas 24:37-39), pueden habitar en el cuerpo de un animal o ser humano.

E. Tienen carácter moral y malo. En Marcos 8:38 son llama­dos “santos”; en 2 Pedro 2:4 son “ángeles que pecaron”. Por eso hay dos clases de espíritus: los “santos” y los “malos” conoci­dos como “demonios”. Hay un solo diablo pero muchos demonios.

F. Los espíritus son superiores al hombre (Salmo 8:4, 5), pero inferiores a Jesús (Hebreos 1:4). Los seres humanos no deben adorar a los espíritus, Apocalipsis 22:8, 9.

(4) Hay una descripción sobre la apariencia de los espíritus cuando son hacen visibles:

A. Parecen como humanos, Génesis 18:2 (véase Hebreos 13:2; Lucas 24:4, 23).

B. Tienen la habilidad de vestirse con ropa distinta, Mateo 28:3; Lucas 24:4; 2 Corintios 11:13-15.

C. Tienen un rostro distinto, Mt. 28:2-4; Hch. 6:15; Ap. 18:1.

(5) Su ubicación:

A. Los espíritus buenos están en el Tercer Cielo, Mateo 28:2; Lucas 2:15.

B. Los espíritus malos están en las “regiones celestes” (Ef. 6:12). No viven en la presencia de Dios.

C. Hay otra habitación para los espíritus caídos conocida como “el abismo” o “el mundo invisible”, Apocalipsis 9:11.

D. Satanás es el principal espíritu (mensajero, ángel) del abismo. En el futuro, durante los siete años de la Gran Tribulación, él y los demás demonios vendrán a la Tierra para atormentar a los seres humanos.

II. El poder de los espíritus:

1. Hay una cantidad enorme, Mateo 26:53; Daniel 7:10; Hebreos 12:22; Apocalipsis 5:11.

2. Son limitados en su conocimiento, Mateo 24:36.

3. Pueden viajar rápido, Daniel 9:21; Lucas 2:13.

4. Tienen habilidades y poderes más grandes que los seres humanos, 2 P. 2:11; Hechos 12:7-10, 23; Gn. 19:1, 10, 11.

III. ¿Cuál es el propósito de los espíritus buenos? ¿Por qué existen?

1. Fueron hechos para alabar a Dios, Ap. 4:8, 9; 5:11-14.

2. Respecto a los hombres fueron hechos para:

(1) Revelar las cosas de Dios (Gn. 18:1-3, 10; He. 13:2). Hoy ya no necesita­mos la revelación por medio de espíritus, puesto que tenemos todo el mensaje de Dios en las Escrituras.

(2) Ministrar a los creyentes, He. 1:14; Hch. 12:5-11.

(3) Animar a los creyentes, Hechos 27:23.

(4) Proteger a los creyentes, Sal. 34:6-8; 97:11,12; Is. 63:9.

(5) Proteger a los creyentes en el tiempo de muerte, L­c. 17:22. (Continuará)

¿Quiénes son los espíritus? (II parte)

TEMA: Los espíritus inmundos.

INTRO: Muchas personas están interesadas hoy en el ocultismo (dícese de la creencia en fuerzas sobrena­turales, sectas, magia, adivina­ción, cábala, alquimia y espiritismo). Por eso uno de los movimientos más populares hoy es “La Edad Nueva”. ¿Dónde podemos aprender la verdad acerca de los “espíritus inmun­dos”? Por supuesto, en la Santa Biblia.

Hay muchas teorías erróneas que dicen que:

1. El término “espíritu inmundo” es solamente una designa­ción para las enfermedades naturales. Pero, ¡no todas las enfermedades son del diablo!

2. Los espíritus inmundos son los espíritus de los muer­tos. No es cierto, porque los espíritus de los muertos no tienen libertad para visitar este planeta.

3. Los espíritus inmundos son los espíritus de los hombres que existían antes de Adán. La Biblia no menciona nada al respecto.

4. Los espíritus inmundos son los hijos de los mensajeros (ángeles) y las mujeres antes del diluvio. No hay mención de esto en las Escrituras.

La Biblia dice que los “espíritus inmundos” son los mensajeros caídos desde el principio del tiempo, que están controla­dos por Satanás, el diablo, y se conocen como “demonios”.

I. ¿Cuáles son las expresiones bíblicas usadas para describir a los espíritus inmundos?

(Página 3) 1. Nótese que la palabra “espíritu” significa: uno que no necesita un cuerpo pero puede ocupar un cuerpo, Mt. 12:43-45.

2. Nótese que la palabra “inmundo” hace referencia a su propó­sito, Marcos 21:1-23; Apocalipsis 16:13, 14.

3. Su tarea es “seducir” (engañar), 1 Ti. 4:1; 2 Co. 11:13-15.

4. Son mensajeros que pecaron (2 Pedro 2:4; Judas 6), y que serán juzgados en el futuro.

5. Efesios 6:10-12 habla de los “gobernadores de las tinie­blas” en contraposición a Jesús, quien es la Luz del mundo.

II. ¿Cuál es la extensión de la influencia de los “espíritus inmun­dos” en el mundo?

1. Tienes que saber que vivimos en un “reino” contro­lado por Satanás (Jn. 12:31; 14:30; 16:11). El creyente es un extranjero aquí.

2. Tienes que saber que los “espíritus inmundos” controlan a cada incrédulo. No están poseídos pero sí son controlados, Efesios 2:1-3; 2 Corintios 4:4; 1 Juan 5:19.

3. Tienes que saber que los “espíritus inmundos” pelean contra los creyentes (Ef. 6:13, 16). Muchos creyentes no resisten a los demonios (Stg. 4:7) y por eso viven una vida derrotada.

III. Ejemplos del poder de los demonios.

1. Pueden usar las fuerzas de la naturaleza, Job 1:13-19.

2. Pueden hacer milagros, o hacer que la gente crea que están “hablando en lenguas” o que han sido “sanados”.

3. Pueden comunicarse con los seres humanos (Mt. 8:28-32). ¡Ten cuidado!

4. Pueden provocar enfermedades físicas y mentales (Lc. 13:11, 16; Hch. 10:38; 2 Co. 12:7). No todas las enferme­dades mentales y físicas son el resultado de los demonios, Juan 9:1-3.

5. Pueden provocar la muerte, Hebreos 2:14.

6. Pueden motivar la curiosidad del hombre sobre el ocultismo (Hechos 16:16-18). ¡Ten cuidado!

7. Pueden causar pleitos y desorden entre los creyentes en la asamblea, Santiago 3:14, 15.

8. Los espíritus inmundos pueden tomar posesión de algunas personas y controlarlas.

Creyente, no juegues con los espíritus inmundos, ¡son demonios! (Continuará)


Viviendo la vida nueva (I parte).

LECTURA: Colosenses 3:1-25.

TEXTO: Colosenses 3:1-4.

INTRO: Una bendición gloriosa queda para todos los que han recibido a Jesucristo como Señor y Salvador de sus vidas. Junto con un cambio de disposición y manera de vivir, el creyente recibe una vida nueva de arriba por el nuevo nacimiento y pasa de la muerte a la vida.

Esta vida nueva da mucho poder, pero hay dos cosas que estorban a la vida nueva: (1) ignorancia de su naturaleza caída, y (2) ya que la vida nueva no es visible ni puede palparse, muchos nuevos creyentes están llenos de dudas.

Véase 1 Pedro 2:2. Estudiando las Escrituras podemos encontrar todo lo que se necesita para crecer fuertes en la vida cristiana.

Para crecer hay que conocer al menos cuatro cosas:

(1) Que usted ha nacido de nuevo.

(2) Que usted es débil todavía en la fe.

(3) Que usted no debe continuar siendo débil, sino que tiene que crecer.

(4) Que la única manera de crecer en la fe es a través de un estudio profundo de las Escrituras.

I. Ponga la Palabra de Dios en su corazón.

1. Hay que memorizar no menos de tres textos del AT.: Deutero­nomio 11:18; Ezequiel 3:10; Salmo 119:11.

2. Hay que tomar “la leche espiritual” (1 Pedro 2:2) si va a crecer. Tenemos que recibir las Escrituras y guardarlas en nuestros corazones, Dt. 30:14; Sal. 1:1, 2; Is. 51:7; Jn.8:31, 32.

3. La Palabra de Dios tiene que poseer y llenar su corazón. ¿Qué quiere decir esto? Los judíos tenían un “tabernáculo” que consistía de varias partes. Podemos usar esto para expli­car la vida cristiana:

(1) El corazón es el “templo”, la “morada” de Dios en cada creyente.

(2) La puerta del patio es el entendimiento. Lo que no se entiende, no entra en el corazón.

(3) La Palabra entra al patio (su corazón) por la puerta del entendimiento, Salmo 119:34; Mateo 13:19; Hechos 8:30, 31.

(4) Una vez que la Palabra entra al patio se queda allí para memorizarla y meditar en ella (Sal. 119:15, 16), pero todavía no ha llegado al corazón. Desde el atrio hay una entrada que conduce hacia el interior del santuario (el corazón), y esta entrada se llama FE. Lo que uno cree es recibido en el corazón, Hch. 8:37; Ro. 10:10, 17.

(5) Una vez que la Palabra está en el corazón el creyente está preparado para estar en sumisión a la voluntad de Dios, Sal. 37:31; 40:8; Col. 3:16.

(6) Una vez que la Palabra está en su corazón el Espíritu Santo puede hacer Su obra, Josué 23:14.

(7) Es el plan de Dios que cada creyente reciba y guarde Su Palabra en el corazón, porque esto produce bendiciones, Dt. 11:10-15; 28:1, 2; Salmo 119:14, 45, 98, 165; Juan 17:6-8, 17.

II. El poder de la fe.

1. Hay que estudiar bien estos tres versículos: Lucas 1:45; Hechos 27:25; Romanos 4:20, 21. Estos tres textos nos ayu­dan a ver que la fe siempre está unida a lo que Dios ha dicho o prometido, véase Números 14:17, 18, 20; Josué 21:45; 23:14; 2 Samuel 7:25, 29; Salmo 119:49.

2. Cuando yo tengo la Palabra de Dios en la cual Él me ha prometido algo, estoy seguro que Él lo hará, Lucas 1:38; 45; Juan 3:33; 4:50; 11:40; 20:29.

(Página 4) 3. ¿Qué es la fe? La certidumbre de que lo que Dios dice es verdad, Ro. 1:17; 4:5; 5:1; Gá. 3:26; Ef. 3:17.

4. Cuando Dios dice que Él me ha dado algo, yo sé por fe que aquel “algo” es mío, 1 Juan 5:12, 13.

5. Con fe yo puedo creer lo que Dios ha dicho, Ro. 8:38, 39; Fil. 3:21; 1 Ts. 5:24, 1 Pedro 1:3-5.

III. El poder de la Palabra de Dios. Cada día el creyente tiene que confiar en Jesucristo y en la vida nueva ya recibida, pero ¡ten cuidado!, muchos piensan que tal fe tiene que ser muy grande, que uno tiene que sentirse muy fuerte para ejercer la fe (Lucas 17:5, 6). Y como muchos creyentes no sienten tal “potencia”, entonces no creen. ¡Esto es una equivocación!

1. Porque nuestro corazón es un templo (habitación) de Dios y tiene dos divisiones: el atrio, con el entendimiento como puerta; y el santuario, con la fe de corazón como su entrada. Hay una fe “natural”, la cual todo el mundo tiene y con esta fe yo tengo que recibir la Palabra de Dios y decir: “Las Escritu­ras son veraces, y yo puedo depender en ellas ciento por ciento”. De esta forma, usted traerá la Palabra de Dios hasta dentro del atrio, y desde dentro de su corazón el deseo se extiende hacia la Palabra buscando recibirla, 1 Ts. 2:13; Stg. 1:21; 1 P. 1:23.

2. Nunca diga: “No puedo creer” porque en Jesucristo usted puede, Deuteronomio 32:44-47; Josué 1:7-9.

3. La Palabra, como el mandamiento de Dios, es mi fuerza, mi potencia, 1 Tesalonicenses 1:3.

IV. Aquí tratamos con nuestra rendición ante Jesucristo (2 Co. 8:5). Cada día el creyente debe decir: “Yo me he dado a mí mismo a Jesucristo, Le seguiré y Le serviré. Dios me ha tomado a mí como Su hijo y yo soy Suyo enteramente para servirle”, véase Mt. 4:22; 10:37, 38; Lc. 18:22; Jn. 12:25, 26.

1. El rendimiento no nos hace “perfectos” porque todavía podemos pecar. Si usted ha caído en uno o más pecados, después de ser salvo, tiene que confesarlos (1 Jn. 1:9). Véase el deber de la asamblea hacia un hermano que ha caído en pecado, Gálatas 6:1.

2. Entre más tiempo viva la vida cristiana el creyente, más profundo será su interés en las Escrituras y en rendir su vida al Señor. El creyente debe decir como Acab en 1 Reyes 20:4.

3. Pero, recuerde que solamente un nacido de nuevo puede rendir su vida a Dios, Mt. 7:21; Jn. 3:20, 21; 2 Ti. 2:19, 20.

4. El creyente tiene que entregarle al Señor todos sus malos pensamientos, su mala forma de hablar, sus sentimientos feos, su labor, su tiempo, su influencia y sus bienes, Romanos 6:12, 13; 12:1.

V. ¿Qué debe hacer el creyente con los pecados cometidos en su vida? Tome tiempo para estudiar bien Mateo 1:21.

1. El pecado es la causa de la miseria en la raza humana. Dios, el Creador es tres veces Santo y odia cualquier pecado porque, después de todo, todo pecado está contra Él. Véase Dt. 27:26; Is. 59:1, 2; Jr. 44:4; Ro. 1:18.

2. Nuestro pecado causó que Jesucristo, Dios el Hijo, muriera, 1 Pedro 2:24; 1 Juan 3:8.

3. El nuevo creyente tiene que aprender dos cosas:

(1) Inmediatamente, después de pecar, confiese el pecado, Salmos 32:5.

(2) Hay que entender que el Señor puede darnos victoria sobre nuestros pecados, 1 Juan 4:4.

4. Nunca trate de esconder sus pecados, Números 32:23.

(1) Aprenda a confesar sus pecados con precisión, Nm. 21:5-7; 2 Samuel 24:10, 17; Isaías 59:12, 13.

(2) Sea honesto en su confesión, Proverbios 28:13.

(3) Confiese sus pecados con confianza, 2 S. 12:13; Is. 55:7.

5. Entienda que en el momento de la confesión hay perdón (Sal. 103:12; Is. 38:17; Mi. 7:18, 19). Vea la ilustra­ción de Lucas 15:22. (Continuará)

Viviendo la vida nueva (II parte).

INTRO: Hemos estudiado que el creyente debe memorizar algunos textos para ayudarle en su “vida nueva”. Luego toma­mos tiempo para estudiar algo de la “fe”, el poder de la Pala­bra de Dios, y la necesidad de rendir su vida a Dios. En esta lección continuaremos con:

I. Santificación (separación, poner aparte). Véase 1 P. 1:15, 16. Separación del mundo y consagración a Dios. Santifi­car cualquier cosa es declarar que pertenece a Dios. Puede referirse a personas, lugares, días y estaciones, y objetos utiliza­dos para el culto. En un sentido ético, significa la conforma­ción progresiva del creyente a la imagen de Jesu­cristo, o el proceso mediante el cual la vida se hace moral­mente santa. La santificación se obtiene por la obra redentora de Jesucristo, y la obra del Espíritu Santo que mora en noso­tros. Comienza con la regeneración y se completa cuando vemos a Cristo.

1. Dios escogió a los elegidos, no solo para salvar sus almas del infierno, sino para vivir una vida separada, 1 Jn. 2:15-17.

2. Muchos dicen: ¿Por qué debo vivir una vida santa, separada del mundo? La respuesta es: Porque Jesucristo le salvó y Él es Santo y le llama a estar en conformidad con Él mismo (He. 12:14, un texto de gran importancia). Véase Lucas 1:74, 75; 2 Corintios 7:1; 2 Pedro 3:11.

3. La santificación es vivir la vida de Jesucristo, 1 Corintios 3:16, 17; 6:19, 20.

4. La santificación es más que la pureza, 2 Timoteo 2:19-22.

5. ¿Cómo es posible llegar a ser “santo”, separado del mundo? Esta es una obra del Espíritu Santo. En Ro. 1:4 leemos: “Según el Espíritu Santo de santidad. Véase también Romanos 8:2,13; 1 P. 1:2.

6. ¿Qué debo hacer para estar separado del mundo? (2 Co.7:1). El creyente debe tener el deseo de ser separado. Debe examinarse a sí mismo, confesando y de­jando sus pecados.

II. Viviendo la vida de justicia o rectitud.

(Página 5) 1. La justicia. Mediante el acto de la justificación, el pecador es declarado “justo” (correcto, derecho) con Dios por fe, por medio de la justicia imputada a Jesucristo (2 Co. 5:21). En la santificación (poner aparte) el pecador adquiere este atributo, de ser “justo”, en su carácter y en su conducta, Ro. 5:1.

2. Rectitud: calidad de recto o justo. Este es el conocimiento de lo que debemos hacer o decir en la vida cristiana. La recti­tud es una imparcialidad, integridad, probidad. En Miqueas 6:8 vemos que el fruto de la salvación se ve en tres cosas:

(1) La vida nueva debe manifestarse por vivir una vida de justicia y rectitud.

(2) La vida nueva debe manifestarse en la relación con su prójimo, mostrando amor y bondad.

(3) La vida nueva debe manifestarse por la humildad.

3. Las Escrituras dicen que nadie, en su condición pecami­nosa, es “justo” o “recto” con Dios, Salmo 14:2; 143:2.

4. Dicen que el pecador, por el arrepentimiento de sus pecados y en la fe en la obra final de Jesucristo en la cruz, recibe la justicia como un regalo, Romanos 3:21-24; 10:1-4; 1 Co. 1:30; Gá. 2:16.

5. La justicia que Dios da al pecador arrepentido es algo perma­nente, por lo cual la vida de rectitud es implantada en el hombre y él aprende cómo vivir la vida justa. Ro. 5:17, 18 (el don de justicia); 6:13 (como instrumentos de justi­cia); 6:17-19 (para servir a la justicia); Tito 2:11-14; 1 Juan 2:29; 3:9, 10.

6. Hay que notar que los creyentes son conocidos como “jus­tos”, como personas con las bendiciones de Dios en sus vidas, Gn. 6:9; 7:1; Mt. 1:19; Lc. 1:5, 6; 2:25; 2 P. 2:7, 8; etc.

7. En Proverbios uno puede ver las cantidades de bendiciones que Dios le da a los “justos”, los redimidos, 10:3, 6, 7, 11,16, 20, 21, 24, 25, 28, 30, 31, 32.

8. Uno debe notar la división entre los “justos” y los “injus­tos”, Is.3:10, 11; Ez.3:18-21; 33:12; Mal.3:18; Mt.5:45; 25:46.

9. Hay que observar lo que Dios demanda de una vida justa, recta, Dt. 6:20; Sal. 82:3; Pr. 21:3; Is. 56:1; Ro. 13:7; Col. 4:1.

10. Nótese lo que Pablo escribió acerca de la vida justa, la vida recta: Ro. 6:12-14; 7:4-6; 8:3, 4; 2 Co. 9:6-10; Fil. 1:9-11; 1 Tito 6:11.

11. En 1 Juan encontramos las características de la persona salva, 2:4, 11, 29; 3:10; 5:2.

12. La persona “recta” va a hacer lo que es correcto ante los ojos de Dios, Salmo 119:166-168; Lucas 1:5, 6; 1 Ts. 2:10.

III. La nueva vida debe ser de amor, Jn. 13:34; 35; Ro. 13:10; 1 Juan 4:11, 12.

1. En Miqueas 6:8 leemos que la primera cosa que Dios re­quiere en la vida cristiana es “hacer justicia”; “amar misericor­dia”, y “humillarse ante Dios”.

2. En el AT la vida “recta” era la cosa más importante en las vidas del pueblo de Dios. Pero en el NT vemos que la cosa más importante es el amor, pero a la vez, Jesucristo demanda una vida de justicia, Mateo 5:6, 20.

3. A los creyentes bajo el “nuevo pacto” les ha sido dado el poder para “amar”, y tal poder no fue dado al pueblo de Dios antes de la cruz. Es por la obra del Espíritu Santo que el cre­yente en Cristo Jesús puede amar, Juan 13:34; Romanos 5:5; Gálatas 5:22; 1 Ts. 4:9; 1 Juan 4:11.

4. Cada creyente debe entender que el “mandamiento nuevo” es dado para que el discípulo muestre el carácter, lo más impor­tante en su vida cristiana.

5. Nuestro amor a Dios viene de la fuente de amor que Dios nos ha dado, 1 Juan 4:19.

6. Ya que amamos a Dios debemos amar a los demás hermanos, Ef. 4:1,2; 5:1,2; 1 Juan 4:7, 20; 5:1.

7. Uno tiene que confiar en el poder del Espíritu Santo para mostrar amor a los demás. Nos es dada la fuerza para amar por la gracia de Dios, Mateo 5:44, 45; Gálatas 2:20; 1 Ts.3:12, 13; Filipenses 4:13; 1 Pedro 1:22.

8. El amor a los otros creyentes tiene su base en el amor de Jesucristo, Juan 13:13-15, 34.

9. El amor fraternal tiene que ser en hechos y en verdad, Mt. 12:50; Ro. 13:10; 1 Co. 7:19; Gá. 5:6; S­tg. 2:15, 16; 1 Jn. 3:16-18. Hay que estudiar también: Gá. 5:22; Ef. 4:1, 2, 32; Fil. 2:1-4; Col. 3:12-14; 1 Ts. 1:3. (Continuará)

Viviendo la vida nueva (III parte).

TEMA: La humildad.

TEXTO: Miqueas 6:8; Mateo 11:29.

INTRO: Uno de los enemigos más peligrosos del creyente es el orgullo o el amor propio. No hay un pecado que obre más astutamente en la vida del creyente. Ese pecado sabe cómo penetrar dentro de todo: en nuestro servicio a Dios, en nues­tras oraciones y hasta en nuestra humildad.

El “amor propio” puede extraer los nutrientes tanto de algo muy pequeño en la vida carnal como también de las cosas más sagradas en la vida espiritual, Salmo 10:2; 73:6; Pr. 11:2; 16:19; 21:4; 28:25; 1 Juan 2:16.

I. Ejemplos de orgullo:

1. Faraón, Éxodo 5:2

2. Naamán, 2 Reyes 5:11.

3. Uzías, 2 Crónicas 26:1, 16.

4. Ezequías, 2 Crónicas 32:24, 25.

5. Amán, Ester 3:5.

6. Nabucodonosor, Daniel 4:29, 30.

7. Belsasar, Daniel 5:23.

II. Cada creyente tiene que estar alerta contra el pecado del orgullo. Hay que estudiar bien las Escrituras para ver qué dicen contra tal pecado.

1. El hombre fue creado para tener parte en la gloria de Dios y él busca la gloria en su propia vida, lo mejor será: Isaías 43:7, 21; 1 Corintios 10:31; 2 Ts. 1:11, 12.

(Página 6) 2. Pero, una vez que el pecado entró en la raza humana, el hombre comenzó a buscar su propia gloria y su propia volun­tad, Romanos 1:21.

3. Pero, por Su misericordia, Dios envió Su “gracia” para restaurar lo que el pecado ha arruinado. Aquella “gracia” traerá al hombre a la gloria de Dios si este tiene la volun­tad de negarse a sí mismo, y vivir una vida consagrada y separada del sistema del mundo.

4. Jesucristo es nuestro Gran Ejemplo de humildad, ya que Él se dio a Sí mismo completamente para glorificar a Su Padre Celestial, Juan 8:50; 13:5; Filipenses 2:8.

5. Para estar libre del amor propio, uno tiene que quitar el orgullo en su vida para permitir que entre la humildad. Esta es una obra del Espíritu Santo, Ro. 8:2.

6. El Espíritu Santo usa las Escrituras para traer la humildad, Pr. 16:5; Mateo 23:12; Stg. 4:6; 1 Pedro 5:5.

7. Un espíritu de humildad da promesas gloriosas a los débi­les, Sal. 34:18; Pr. 11:2; Isaías 57:15; Lucas 9:48; 14:11; 18:14.

8. En casi todas las Epístolas se recomienda la humildad, Ro. 12:3, 16; 1 Co. 13:4; Gá. 5:22, 23, 26; Ef. 4:2; Fil. 2:3.

9. El carácter más importante en la vida cristiana es la humil­dad, véase la vida de Jesucristo: Mateo 20:26-28; Lucas 22:27; Juan 13:14, 15.

10. La humildad siempre agrada a Dios:

(1) Es muy útil para el hombre quien fue creado para la gloria de Dios, Génesis 1:27; 1 Corintios 11:7.

(2) Como pecador, uno debe practicar la humildad, Isaías 6:5; Lucas 5:8.

(3) La humildad es esencial para los redimidos, Romanos 7:18; 1 Corintios 15:9, 10; Gálatas 2:20.

(4) Como hijo de Dios, el creyente tiene que considerar la humildad por sobre todas las cosas, 1 Pedro 5:6-10. (Fin)


La seguridad de la salvación.

(Tomado de una obra de Oliver B. Green)

LECTURA: I Juan 5:1-21.

TEXTO: 1 Juan 5:11-13.

INTRO: El sujeto de este mensaje es de importancia vital y debe ser abordado constantemente en las asambleas. La seguridad de la salvación tiene mucho que ver con el gozo y la paz en la vida del creyente. Aún hay muchos que profesan su fe en Jesús y no tienen un entendimiento claro tocante a la seguridad de la salvación. Cuando les preguntan: ¿Eres salvo?, muchos dicen: “Creo que sí” o “Pienso que sí”. Sus respuestas muestran ignorancia de las Escrituras y dejan claro que no saben cuál es su destino.

I. ¿Es posible que una persona pueda dudar de su salvación?

1. Sí, debido a la falta de instrucción.

2. El dudar es la obra de Satanás.

3. La persona que duda de su salvación está triste, es insegura, no tiene confianza, y por eso dudar lo que dice la Palabra es pecado, Romanos 14:23; Juan 6:37.

4. Satanás es el gran mentiroso, Génesis 2:17; 3:4, 5; Mateo 4:6; 2 Corintios 2:11; 11:14.

5. Eva creyó a Satanás, tomó del fruto, lo dio a Adán y así la muerte llegó a la raza humana, Romanos 5:12-21.

6. Pero, gracias a Dios, por la obediencia del “último Adán” (Jesús el Cristo, 1 Co. 15:45), la vida eterna es posible para los que creen.

7. Si uno se ha arrepentido de sus pecados, ha recibido a Jesús como su Salvador y todavía duda que es salvo, está llamándole a Dios “mentiroso”, 1 Juan 5:10, Tito 1:2.

8. Satanás es el mentiroso, Juan 8:44; Apocalipsis 12:7-10; Job 1:6-12; 13:15.

9. El “creyente” que duda de su salvación no puede cumplir la Gran Comisión. Si no tiene seguridad de su propia salvación, ¿cómo puede tener compasión de los incrédulos?

II. ¿Sensación o fe? Su sensación se cambia, pero la sangre derramada de Jesús no cambia, Salmo 90:1, 2.

1. La salvación es asunto del corazón, Ro. 10:10; Col. 1:17.

2. Nótese bien Juan 3:3, 5, 6, y 6:63.

3. El hombre mira la apariencia exterior, pero Dios mira el interior, 1 Samuel 16:7.

4. No hay textos que den seguridad sobre la base de la sensación, pero hay docenas que dan seguridad sobre la base de la fe, Juan 5:24; Romanos 10:9.

5. Una vez que uno ha confesado que es pecador, y se ha arrepentido y recibido a Jesús como el único Salva­dor, no hay nada que dudar. ¡Es un hecho!

III. Caya creyente puede revestirse con total seguridad de la salvación de su alma del infierno.

1. ¿Cómo es posible?

(1) Por lo que dice la Biblia (Sal. 119:89; 1 Jn. 5:12, 13; Ro. 10:17; 1 P. 1:23; Jn. 3:17, 18; 1:12). ¿Te has arrepentido (dejado) de tus pecados? ¿Has recibido (tomado, aceptado) a Jesús como tu Salvador? Entonces las Escrituras dicen que ahora tú eres salvo del infierno, de una vez y para siempre, Juan 1:12; 5:24.

(2) Por el testimonio del Espíritu Santo. Es Su obra traer el pecador al Salvador (Juan 16:7-11). Es Su obra la que pro­mueve que nazcamos de nuevo (Juan 3:3-8; 14:16, 17). El creyente es guiado por el Espíritu Santo (Ro. 8:14), y somos sellados por Él (Ef. 1:13; 4:30). Vea qué dice Ro. 8:9. Pero, ¡hay más! Romanos 8:16, Hebreos 10:23; 1 Juan 3:24; 4:13.

(3) Por la obra de Dios en el corazón, el cual es el asiento de las emo­ciones (Pr. 4:23). Jeremías 17:9 dice que el hombre es “…engañoso… perverso… lleno de mal…”. Pero, cuando el pecador nace de nuevo, Dios quita aquel corazón pervertido por Su Espíritu Santo y pone en su lugar un “corazón nuevo”, (Página 7) este es el nuevo nacimiento, Ezequiel 36:26; 2 Corintios 5:17: 1 Juan 3:18-21.

Conclusión: ¿Eres salvo? ¿Hubo un tiempo cuando te arrepentiste de tus pecados y recibiste a Jesús como tu Salvador? No olvides estas palabras: 1 Jn. 5:10-13; 2 Ti. 1:12; Ro. 8:1. (Fin)

Lo que niegan los Adventistas del Séptimo Día.

1. La doctrina de la predestinación.

2. El bautismo por aspersión (rociamiento).

3. El bautismo de los infantes.

4. La inmortalidad del alma.

5. La eternidad del fuego infernal.

6. El uso del alcohol (como bebida) o el tabaco.

7. Aberraciones:

(1) Nuestros pecados serán puestos sobre Satanás – “The Great Controversy”, p. 422, 485.

(2) Jesús es el arcángel Miguel.

(3) La adoración debe ser el sábado.

(4) El 22 de octubre de 1844 Jesús comenzó la segunda y última fase de su trabajo expiatorio.

(5) Juicio investigativo – la suerte de todas las personas será decidida basada en este evento futuro.

(6) La muerte no existe – el alma duerme.

(7) Los malvados son aniquilados.

(8) Elena G. White, la “fundadora” de los ASD, fue una mensajera de Dios con el don de espíritu de profecía.

(9) Hay un santuario en los cielos donde Jesús lleva a cabo su trabajo mediador. (Fin)

Si yo no predico sobre el infierno.

TEXTO: 1 Corintios 9:16.

INTRO: El tema del infierno no es popular. Los Adventistas del Séptimo Día lo niegan, también los “Testigos” y muchos otros. Si yo no predico el infierno no estoy predicando todo el mensaje de Dios. Dios me llamó a predicar toda Su Palabra, toda la verdad incluyendo la verdad acerca del castigo de los pecadores. Al no predicar la realidad del juicio, el infierno y la condenación eterna yo no estoy cumpliendo con las instrucciones de Dios. El Señor Jesús habló más acerca del infierno que del cielo. La mitad de sus parábolas eran acerca del juicio. Satanás no quiere que la gente sepa nada sobre el infierno. Es su plan llenarlo con aquellos que rehúsan recibir el mensaje de las Buenas Noticias.

Si yo no predico que hay un infierno no estoy siguiendo lo que dicen las Escrituras:

11. ¿Qué son las Buenas Noticias? Que Jesús vino para salvarnos de nuestros pecados y de la consecuencia de los mismos. No puedo predicar la salvación si no alerto sobre las consecuencias del pecado.

I. ¿Quién habló acerca del infierno?

1. Moisés, Deuteronomio 32:22.

2. Job, Job 26:6.

3. David, 2 Samuel 22:6. Véase Salmo 9:17; 11:6; 18:5.

4. Pablo, Ro. 9:22; Fil. 3:18, 19; 1 Ts. 5:3; 2 Ts. 1:7-9.

5. Juan, Ap. 9:1, 2; 19:20; 20:10, 14, 15.

6. Jesús, Mt. 6:22; 23:33; 25:41; 7:13; 16:26; 25:46; Mr. 3:29; 9:43,44.

(1) Por eso debemos predicarlo y creerlo.

II. Si no predico el infierno no tengo amor por los perdidos.

1. Si el pecador no sabe que hay un tormento eterno esperándolo, no hay razón para que deje sus caminos pecaminosos.

III. Si no predico el infierno esto le quita fuerza al evangelio.

1. Es nuestro deber poner el temor de Dios en los corazones de los pecadores.

2. Si no hay un infierno no hay razón para preocuparnos por “el más allá”.

IV. Si el predicador no predica que hay un infierno tendrá la sangre de los perdidos sobre sus manos, Ezequiel 3:17-21.

1. David lo entendió, Salmo 51:13, 14.

2. Pablo, Hechos 20:26, 27.

3. Santiago, Santiago 3:1.

4. Véase Ezequiel 33:11-20. (Fin)

Amilenarismo, postmilenarismo y premilenarismo.

(Tomado de la obra del Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana)

I. Amilenarismo.

De a (privativo) y milenio. La enseñanza de que el período de mil años o milenio mencionado en Apocalipsis 20 no es literal, sino figurativo. Según el amilenarismo, el milenio es la presente era, y se extiende entre la primera y la segunda venida del Señor Jesucristo. Este período concluirá con el retorno de Cristo (1 Ts. 4:16-5:2), cuando ocurrirá la resurrección general y el juicio universal y los cielos y tierra serán destruidos y hechos de nuevo (2 Ped 3:10). El amilenarismo fue formulado clásicamente por Agustín de Hipona (354-430), pero es probablemente tan antiguo como el premilenarismo.

II. Postmilenarismo.

     Es una posición escatológica que sitúa el reino de mil años del que se habla en Apocalipsis 20 previamente a la segunda venida del Señor, pero a diferencia del Amilenarismo como algo diferente de la presente era. Es posible que el postmilenarismo date del siglo II (Justino Mártir, Diálogo con Trifón 80-81), aunque adquirió influencia en la Edad Media con Joaquín de Flora (siglo XIII) y, dentro del protestantismo, desde el siglo XVII con Thomas Brightman. Según el postmilenarismo, a través de la predicación del Evangelio, el mundo entero será convertido al cristianismo antes de que el Señor vuelva, estableciéndose así un reino terrenal de mil años (no necesariamente literal). Al fin de este período habrá una rebelión encabezada por Satanás y entonces retornará el Señor para destruir las fuerzas del mal, juzgar a vivos y muertos y establecer el reino eterno.

III. Premilenarismo.

(Página 8)   Es una interpretación de la relación entre el reino de mil años anunciado en Apocalipsis 20 y la Parusía o segunda venida del Señor; por tanto, concierne al campo de la Escatología. Afirma que el Milenio será inaugurado tras la Parusía. Cuando Cristo retorne, encadenará a Satanás y reinará sobre la tierra por mil años, durante los cuales habrá prosperidad, paz y justicia en todo el mundo. Al fin de los mil años, Satanás será desatado, para ser finalmente destruido. A esto le sigue un juicio y el estado eterno, con nuevos cielos y tierra. Existen actualmente dos variedades principales de premilenarismo. La más antigua, el premilenarismo histórico, fue enseñada por algunos autores cristianos primitivos (Ireneo de Lion, Lactancio, y otros) y considera que el reino milenario será esencialmente para la Iglesia de Cristo. La más reciente es el premilenarismo dispensacional, originado con John Nelson Darby (1800-1882), que enseña que el milenio será un reino básicamente judío, en el cual se cumplirán literalmente las promesas hechas a la nación de Israel en las profecías del A.T. (Fin)

Una comparación entre el evolucionismo y la Biblia.

     La Biblia: Todas las cosas fueron creadas por Dios (Génesis 1:1).
     El evolucionismo: El universo y la tierra se formaron de materia inorgánica preexistente.

La Biblia: Dios hizo la vida en la tierra.

     El evolucionismo: La vida se desarrolló a partir de una célula única que espontáneamente surgió a la vida en el océano, y a partir de ella todas las cosas vivas evolucionaron hasta producir las incontables formas que hoy se ven.

     La Biblia: Dios hizo al hombre a Su propia imagen (Génesis. 1:26).

     El evolucionismo: Ninguna imagen llevó a que se formase el hombre, sino la mutación al azar junto con las restricciones ambientales.

     La Biblia: La supervivencia del manso y humilde en el Reino de Dios (Mateo 5).

     El evolucionismo: Supervivencia del más apto en un mundo hostil.

     La Biblia: Dios en Su amor se hizo carne, llevó nuestros pecados y murió en nuestro lugar para restaurarnos a la comunión con Él (Juan 3:16, 1:1,14; 1 Co. 1:9; 1 Pedro 2:24).

     El evolucionismo: No hay Dios ni otro ser supremo. Nosotros y la evolución somos nuestros propios amos.

     La Biblia: Dios existe (Génesis 1:1; Juan 1:1).

El evolucionismo: Dios no existe.

     Como puede verse, un sistema excluye al otro. No pueden ambos estar correctos. Sin embargo, ambos requieren de fe para ser aceptados.

     La evolución en sentido darwiniano se enseña como un hecho demostrado en las escuelas y en la televisión, y raramente es cuestionada o examinada críticamente. Este es un hecho muy desafortunado. Si se le demostrara al público general que el evolucionismo es erróneo, lo único que podría llenar el vacío sería Dios. Los incrédulos no quieren un Dios soberano que gobierne el universo. Ellos desean un dios (la evolución) que puedan examinar, exhibir y proclamar en el mundo secularizado e irreligioso. El evolucionismo es una doctrina peligrosa y condenatoria para las almas de los hombres. Es una vacuna poderosa de Satán contra el cristianismo. De todos modos, la verdad y la evidencia aún tienen mucho peso.

     Existe un amplio trabajo realizado por científicos e investigadores extremadamente competentes en el campo de la evolución. Para mayor información, vaya a su librería cristiana y pida libros sobre la evolución. (Fin)


Columnas del carácter cristiano (I parte).

En el palacio presidencial de la ciudad de Windsor, cerca de Londres, Inglaterra, el arquitecto Christopher Wren usó varias columnas para sostener el techo. Cuando la obra fue terminada, los oficiales quisieron cuatro columnas más como adornos. El arquitecto las puso y, debido a que no eran columnas de carga, no fue necesario que llegaran hasta el techo. Ahora el palacio tiene una apariencia muy bonita aunque las cuatro columnas no soportan ninguna carga, son columnas “falsas”.

Igual sucede en nuestras asambleas cristianas hoy. Sí, de veras, hay muchas “columnas” que parecen ser muy fuertes. Siempre están en todos los cul­tos, ofrendan, oran y cantan bien, son miembros fieles de la asamblea… pero no han sido convertidos, no son salvos ni están regenerados. ¡Qué lástima!

Para tener una asamblea sana y bíblica, todos los miembros tienen que amar al Señor Jesucristo y amar a su prójimo (Mateo 22:37-39). Para tener una asamblea sana el corazón de cada miembro tiene que ser “sincero”, Efesios 6:5-8.

TEMA: El punto principal: una fe genuina.

LECTURA: Romanos 5:1-21.

INTRO: ¿Qué es una fe espiritual? Es cuando el creyen­te cree todo lo que dice la Palabra de Dios como la verdad absoluta. Una fe salvadora es cuando el peca­dor arrepentido acepta, recibe y descansa sola­mente en la obra culminada en la cruz por el Señor Jesu­cristo. Tal fe produce:

(1) Perdón por todos los pecados cometidos, Mateo 26:28; Hechos 13:38, Efesios 1:7.

(2) Justificación (declarado correcto con Dios), Romanos 5:1; Gálatas 3:6; Filipenses 3:9.

(3) Santificación (puesto aparte), Juan 17:17; Hebreos 13:12.

(4) Glorificación (en la presencia del Señor), Romanos 8:17.

I. Tenemos en el A.T. un ejemplo muy claro de una fe verdadera en el profeta Habacuc. Unos 700 años antes del nacimiento del Señor los judíos de Judá habían abandonado a Dios completamente y su tierra estaba llena de violencia y maldad.

(Página 9) 1. Nótese la confusión del profeta en Habacuc en 1:1-4. Él habló con Dios y Le preguntó: ¿Por qué tanta injusticia entre los que dicen que son seguidores de Yavé?

2. Nótese la respuesta de Dios a Su profeta, 1:5-11. Aquí podemos ver que Dios prometió enviar a los cal­deos (paganos, ateos, malos), gente mil veces peor que los judíos para juzgarlos y castigarlos.

3. Ahora la fe de Habacuc queda mostrada. Sus ojos fue­ron abiertos y al fin él reconoció que Yahvé es eterno, Uno que puede ver tanto el futuro como el presente, y que los judíos tuvieron que ser castigados por aquellos paganos, 1:12.

4. Pasando a Habacuc 3:17-19 podemos ver una fe ge­nuina del profeta. Usted y yo necesitamos este tipo de fe hoy en nuestras vidas. Esta es la clase de fe que necesitamos entre los miembros de las asambleas.

II. ¿Cómo es posible tener una fe como la que Haba­cuc tuvo? Solamente por medio de Jesucristo, Gálatas 2:20. Véase 2 Corintios 5:7.

1. La llave para vivir una vida de fe verdadera es la presencia de Jesucristo en nuestras vidas, Romanos 5:1-10.

2. Sin Su presencia, su “columna” será inútil y sin valor, hipócrita.


Columnas del carácter cristiano (II parte).

TEMA: Obediencia, el pacto del creyente con Dios.

LECTURA: Mateo 7:21-29.

INTRO: El compañero perfecto de la fe es la obedien­cia. Sin obediencia, la fe no tiene valor.

I. La fe que salva el alma del infierno y la obediencia que honra a Dios son inseparables.

1. En la Gran Comisión podemos ver que la obediencia es fundamental en la vida de cada creyente, Mateo 28:19-20.

2. La obediencia es tan fundamental que si no está presente en la persona que reclama ser cristiana, su fe es cuestionable, véase Juan 8:31; 15:10; 1 Juan 2:3, 4.

3. Todo el que profesa una fe salvadora en la obra final del Señor, tiene que demostrar su fe a través de la obediencia a las instrucciones de la Pa­labra de Dios, 1 Pedro 1:22, 23.

4. La razón por la cual el creyente no entiende inmediatamente su responsabilidad de obedecer a Dios en todas las ac­tividades de su vida, es porque el Espíritu Santo primero tiene que darle un sentido de dedicación. El deseo de ser obedientes no nace dentro de nosotros, es un don de Dios.

5. Para entender la salvación del alma hay que tener un entendimiento básico de la elección divina de Dios, 1 Pedro 1:1, 2; Juan 10:27.

(1) La elección divina es según la prescien­cia (conocimiento de las cosas futuras) de Dios. Esta es la primera frase, o sea, el primer paso de salvación. 1 Pedro 1:2a, “Elegidos según la presciencia de Dios”. Antes de la fundación del mundo Dios escogió a las personas que serían salvos durante las edades siguientes, por medio de la predicación de las Buenas Noticias.

(2) La segunda frase de elección divina es la obra de “santificación” (poner aparte) del Espíritu Santo de Dios. 1 Pedro 1:2b, “En santificación del Espíritu”. Véase Juan 3:5.

(3) La tercera frase de salvación es vivir una vida de obediencia. 1 Pedro 1:2c, “para obedecer”. Véase Ef. 2:10.

II. Luego hay un pacto (acuerdo, convenio) de obedien­cia. Podemos ver esto en 1 Pedro 1:2d, “a ser rociados con la sangre de Jesucristo”.

1. Pedro estaba le escribiendo mayormente a los judíos convertidos, un pueblo que entendió exactamente el significado de sus palabras, véase Éxodo 24:1-8.

(1) Moisés apenas había recibido la Ley de Dios se la presentó a los judíos y ellos respondieron: “haremos todas las cosas que Yahvé ha dicho, y obedeceremos”.

(2) Para sellar aquel pacto hubo sacrificio de anima­les y su sangre se roció sobre la gente, una demos­tración física que selló el acuerdo entre Dios y Su pue­blo.

2. Por eso la salvación en aquel tiempo y hoy es un pacto con la promesa de obediencia.

III. La obediencia puesta en práctica. Cuando el pecador se arre­piente y recibe a Jesucristo como su Salvador entra en un reino nuevo de obediencia. Antes él obedecía a su carne, el mundo y el diablo.

1. En Romanos 6:16-18 Pablo llama la atención sobre nuestra nueva posición en Cristo Jesús y cuál será nuestra acti­tud:

(1) Somos esclavos y el deber de un esclavo es siempre la obediencia, “habéis obedecido de corazón”. Véase Mateo 7:21-29; Santiago 1:22.

(2) Si usted no aplica las Escrituras a su propia vida es un ignorante respecto a su condición espiritual ver­dadera, Santiago 1:23, 24.

2. Santiago termina sus instrucciones a los creyentes presentando el perfil de un creyente obediente, Santiago 1:25. Véase Juan 8:32, 1 Pedro 2:1, 2.

CONCLUSIÓN: Cuando uno experimenta la salvación, en ese momento se hace un pacto de obediencia con Dios. Por eso la actitud de obediencia debe acompañar a la actitud de fe en la vida cristiana, porque las dos son esenciales a la salvación del alma del infierno. Una profesión de fe sin obediencia es vacía y carece de valor. (Continuará)


Columnas del carácter cristiano (III parte).

TEMA: Los pobres en espíritu. La humildad.

LECTURA: Mateo 23:1-12.

TEXTO: Mateo 5:3.

INTRO: Una espiritualidad verdadera siempre se caracteriza por una fe bíblica y una obediencia según lo que dicen las Escrituras. Aquella actitud es el mero centro de una vida cristiana. Tal actitud es fundamental a toda gracia (favor no mereci (página 10) do). Hoy no vemos los “pobres en espíritu” entre los miembros de las asambleas. Al contrario: hay mucho orgullo y amor propio exactamente como los fariseos (secta prominente de los judíos en el tiempo de Jesús, que se opuso a Él y a Sus enseñanzas).

I. Lo que enseñó Jesucristo en referencia a la humildad (virtud de reconocer nuestra bajeza y miseria y obrar conforme a ello; sumisión, rendimiento).

1. Él comenzó Su sermón diciendo: “Bienaventurados (que goza de Dios en el cielo, afortunado, feliz; dícese de la persona muy sencilla o cándida) los pobres en espíritu”; “Felices los que reconocen su necesidad espiritual.” (Dios Llega Al Hombre); “¡Dichosos los que reconocen humildemente sus necesidades espirituales! (Paráfrasis); “Felices los pobres en espíritu.” (NVI).

(1) La salvación de un alma del infierno pertenece solamente a los que se han encontrado a sí mismos insolventes (que no tiene con qué pagar) espiritualmente. Tal persona no tiene nada que ofrecer a Dios para salvar su alma del tormento eterno, véase el grito del publicano en Lucas 18:13 (colector de impuestos, ladrón).

(2) El orgullo es peligroso. Mucha gente confía en lo que ha hecho para ganar la salvación: “Soy bautizado”; “Soy miembro de una iglesia”; “He hecho profesión de Fe”; “He tomado la Santa Cena”, etc. Todo esto no tiene valor porque consiste en “obras”.

2. Cuando el incrédulo llega a una posición de ser quebrantado espiritualmente, se lamenta de su condición como pecador y busca ayuda de arriba, 2 Corintios 7:10 dice: “En efecto, el pesar que es según Dios produce un arrepentimiento que conduce a la salvación y no deja huellas de pesadumbre, pero el pesar mundano produce la muerte”. (NVI)

(1) En Mateo 5:4 encuentra una actitud de mansedumbre, suavidad, benignidad. No vemos un arrepentimiento genuino en estos días. La palabra griega “llorar” significa: pesar, aflicción, pena, pesadumbre.

(2) Es el deseo de Dios que Su pueblo sea manso, no orgulloso (Job 5:11). Véase Números 12:3; Proverbios 16:32; 25:28; Efesios 4:1, 2; Tito 3:1, 2.

3. Un “pobre de espíritu” tendrá hambre y sed por justicia (lo que es correcto, recto) con Dios (Mateo 5:6). Véase Is. 26:9.

(1) La actitud de hambre y sed espiritual no es condicional. Uno tiene que aceptar la justicia de Dios no importa cómo llegue a su vida. No sea como el joven en Marcos 10:17-22. Véase 1 Pedro 5:5, 6.

II. El aguijón de Pablo, 2 Corintios 12:1-10.

1. En estos versículos vemos cómo Pablo aprendió a ser “humilde”. No sabemos cuál era su “aguijón” pero Dios lo usó para poner a Pablo en una posición de humildad. ¿Tiene un “aguijón” en su vida?

III. Señales de una persona humilde, Filipenses 2:3, 4.

1. Usted ha de ver sus propios pecados antes de ver los pecados del vecino, 1 Timoteo 1:15c.

2. No debe vivir la vida de forma egoísta, Fil. 2:4.

Conclusión: Mateo 18:1-4. (Continuará)


Columnas del carácter cristiano (IV parte).

TEMA: La naturaleza desinteresada del amor.

LECTURA: 1 Corintios 13:1-13.

TEXTO: Efesios 5:1, 2.

INTRO: El amor cristiano es conocido correctamente como “el reino de toda gracia cristiana” (1 Ti. 1:5). El concepto del amor cristiano ha sido muy mal entendido, malamente torcido y definido erróneamente debido a nuestra cultura de hoy. Uno debe ignorar el “amor” que sale en el cine o en la tele, y en las revistas. Hay que pensar en el verdadero amor ÁGAPE de las Escrituras.

I. Una definición de amor, Efesios 5:1, 2.

1. Si uno quiere imitar a Dios y ser conocido como Su hijo, hay que andar en “amor”, 1 Juan 4:8.

2. Esto solamente es posible cuando le permitimos a Jesucristo vivir Su vida perfecta en nosotros y depender completamente de Su Espíritu Santo que mora en cada creyente, Ro.5:5; Ef. 3:14-19.

3. Como un niño que trata de imitar las acciones de sus padres, el “hijo espiritual” tiene que hacer lo mismo con su Padre siendo que somos “hijos de Dios” por la regeneración, Gá. 3:26; Efesios 1:5.

II. La perversión del amor en el mundo. Satanás siempre ha copiado las cosas buenas de Dios y las tuerce para causar los incrédulos a pecar. Por eso, todo amor de Satanás guía a la inmoralidad y a la impureza, 1 Juan 2:15-17.

III. Un amor falso corrompe nuestra cultura. El conflicto hoy está exclusivamente en el sexo, la promiscuidad (mezcla, confusión, unión sexual carnal que se efectúa indistintamente entre un grupo de individuos) sexual, heterosexual (manifestación sexual del sexo opuesto, esto es normal entre esposos), homosexual (manifestación y deseo sexual con su propio sexo, esto es puro pecado y está condenado en las Escrituras); el divorcio; el aborto; el feminismo (movimiento a favor de los derechos de la mujer ignorando lo que dicen las Escrituras). Todos estos pecados están asaltando el amor bíblico.

1. En su guerra contra Jesucristo el diablo, Satanás, usa no menos de seis pasos para atraer a los incrédulos a su lado:

(1) Es la meta del diablo influenciar almas para sostener su agenda, no la agenda de Dios.

(2) Cuando uno sigue a Satanás la sociedad se corrompe.

(3) El resultado: Una sociedad corrompida destruye la familia.

(4) La familia es destruida por el divorcio.

(5) La familia es destruida por falta de fidelidad sexual entre el matrimonio.

(Página 11) (6) La infidelidad sexual vino hace años cuando Satanás usó el cine, la tele, y las revistas para destruir el hogar. Y encima de esto: ¡la falta de predicación fuerte contra tales cosas!

IV. Nuestro Señor nos dejó un ejemplo práctico de amor cristiano en Juan 13:1-17.

V. La aplicación del amor genuino, Juan 13:34, 35. (Continuará)


Ahuyenten los buitres.

(Por el Pastor Carlos Rafael Figueredo Quintana, Iglesia Bautista “Gracia y Vida Nueva”, Espartaco, Cienfuegos, Cuba.

TEXTO: Y descendían aves de rapiña sobre los cuerpos muertos, y Abram las ahuyentaba.” (Gn. 15:11)

Dios había llamado a Abram prometiéndole hacer de él una gran nación (Gn. 12:1-3). A pesar de que el patriarca se encontraba en plena senectud y no tenía un descendiente, la promesa es ratificada claramente en Gn. 15:5. Habiendo creído la promesa de descendencia, Dios le promete nuevamente heredar la tierra en que esa descendencia viviría (Gn. 15:7). Abram entonces pidió una señal en este particular, y Dios tuvo la gracia de concedérsela. Dios le pide a Abram que prepare un rito con ciertos animales, lo cual representaría un pacto con él. Este parte los animales por la mitad para un sacrificio. Finalmente Dios pasa en forma de una antorcha ardiente por el medio del sacrificio concretando así solemnemente el compromiso de cumplir su promesa (Gn. 15:9-21). El cumplimiento fiel de esta promesa por parte de Dios trajo una nación de la cual vendría Cristo, y llegará a su cumplimiento final cuando un gran pueblo salvo por la sangre del Cordero esté para siempre en la presencia de Dios (Ap. 7: 9-10).

Aparte de toda la bella teología que emana de este texto, un detalle brinda una lección espiritual para la iglesia del presente: Abram batalla contra buitres inmundos que pretenden mancillar y devorar su ofrenda: “Entonces descendieron unos buitres sobre los cuerpos muertos, y Abram los ahuyentaba”. (Gn. 15:11 – RVA).

Hace ya tiempo oí a un predicador hablar de cómo el pueblo de Dios ha fallado en ahuyentar las aves de rapiña que pretenden ensuciar su sacrificio. Cuánto recuerdo las palabras de aquel viejo predicador y reconozco cuánta razón encerraban. Muchos buitres rondan, y no solo rondan, hasta devoran, ensucian, mancillan el sacrificio en muchas iglesias que piensan que están rindiendo un culto excelente al Señor. Y lo más trágico de todo: No hay nadie que se levante y los espante. Fuegos extraños arden en los “altares” del evangelismo moderno y aunque Dios en su paciencia no los consume como a Nadab y Abiú (Lv. 10:1-3), el desagrado del Dios que no cambia sigue siendo el mismo. Como expresara Matthew Henry comentando este mismo acto de la vida de Abram: “Debemos mantenernos vigilantes ante nuestros sacrificios espirituales. Cuando los pensamientos vanos, a la manera de aquellas aves, bajan a atacar nuestros sacrificios, debemos espantarlos para esperar en Dios sin distracciones”.

¿Cuáles son esas aves que amenazan el sacrificio cristiano de hoy?

Los buitres del humanismo antropocéntrico. Estos hacen estragos en las iglesias donde el hombre es el centro de todo lo que se hace. No se piensa demasiado en satisfacer y glorificar a Dios. Los cánticos no exaltan al Señor de la Gloria, sus virtudes y grandezas. No, la experiencia humana es lo más importante. Los testimonios de todo tipo consumen gran parte de los servicios. Lo que Dios ha hecho en las vidas es la norma. El evangelismo se centra en contar el testimonio personal de los creyentes. Según esta visión, Dios es un siervo que trabaja para nuestro bien y nada más.

Los buitres del pragmatismo. Estos “cultos” están diseñados para que funcionen. Se hace lo que atrae multitudes, porque la meta es el crecimiento numérico a cualquier precio. Se mide el éxito por la cantidad, sin valorar calidad. Se compite por exhibir más “profesiones de fe” como si esas fuesen señales verdaderas de éxito en sí mismas. Se ordenan mujeres al pastorado o como diaconisas, además se les otorgan puestos de liderazgo y enseñanza sobre los hombres contradiciendo la Palabra de Dios (1Co. 14:33b-38), solo porque tienen dones y hacen las cosas bien. La adoración aquí está llena de expresiones artísticas importadas de los shows al estilo del mundo secular y poca predicación clara y profunda de la Palabra. Se implementan ministerios para niños y jóvenes llenos de payasos, regalos, golosinas y entretenimientos.

Y todo esto funciona, realmente atraen multitudes, pero lo que no pueden hacer es traer crecimiento en el conocimiento de Dios, ni vidas verdaderamente transformadas por la presencia poderosa de Dios. Están rebosantes estas megaiglesias (y otras pequeñas que desean crecer), llenas de “convertidos” a la farándula que allí disfrutan. Si esos elementos espurios fueran quitados de repente, en poco tiempo muchos de esos “espectadores” se habrán marchado. ¿A sus casas? ¿A otra iglesia donde encuentren nuevos espectáculos que ver? No sé, se habrán marchado porque lo que realmente buscaban y les llenaba desapareció.

¿Será que hay algo malo en que las iglesias crezcan? No, todos oramos por el crecimiento de nuestras iglesias y la salvación de las almas. Pero, que ese crecimiento sea el producto del poder del Espíritu Santo regenerando almas perdidas, usando la predicación clara y pura del evangelio de Jesucristo, no de métodos pragmáticos, artificiales y humanos. El apóstol Pablo nos da otra norma para el crecimiento (1Co. 2:1-2,4-5).

Los buitres del sensualismo. Aquí lo más importante es sentirse bien, salir satisfechos, llenos, plenos, positivistas, estimulados y habiendo disfrutado de un lindo culto que hagasaltar lágrimas de emoción en el auditorio. Aquí no se men ciona(Página 12) demasiado el pecado, la culpa, la condenación, ni el juicio de Dios. Nadie tiene por qué salir preocupado por su condición y su vida de una iglesia así. Aquí la gente se siente siempre alegre, se le enseña cómo tener éxito, sentirse realizada. Se les llama a aceptarse tal y cual son. Y para colmo se les miente diciéndole que Dios los acepta así como son. En los “discursos religiosos” desde estos púlpitos se proclama al Cristo Salvador, mas se deja en la tumba al Cristo Señor. Se quita del mensaje del evangelio el oprobio de la Cruz.

Los buitres del subjetivismo. Si a nosotros nos gusta, a Dios le gusta. Este es el sentir primario en estas congregaciones. A Dios le gustan nuestros propios estilos musicales, nuestras invenciones. Él es como nosotros, asumen muchos. No se ocupan de escudriñar la Escritura para conocer cómo debemos nosotros, viles pecadores, acercarnos a un Dios tres veces Santo al que hemos gravemente ofendido. Muchos parecen haber olvidado, o quizás nunca conocido, a ese Ser Supremo a quien pretenden adorar de acuerdo a sus propias preferencia e ideas. El modo aceptable de adorar al verdadero Dios está instituido por él mismo, y está de tal manera limitado por su propia voluntad revelada que no se debe adorar a Dios conforme a las imaginaciones e invenciones de los hombres o a las sugerencias de Satanás, ni bajo ninguna representación visible o en ningún otro modo no prescrito en las Santas Escrituras (Gn. 4:1-5; Éx. 20: 4-6; 2 R. 16:10-18; Lv. 10:1-3; Mt. 15: 3,8,9; Jn. 4:20-24; 2 Ti. 3: 15-17.)

¿Dónde están los hombres del presente que como Abram valoran el sacrificio para su Dios, al punto de estar en vela para ahuyentar las aves de rapiña actuales que intentan devorar el sacrificio que le pertenece al Señor? En esta generación postmoderna y egolátrica, que cree que ha desplazado a Dios y se ha sentado en el trono del universo, de la cual una parte de la iglesia no ha escapado, es más necesario que nunca volvernos atrás a escuchar las voces de hombres del pasado como:

Juan Calvino cuando expone: “La regla que distingue entre el culto puro y el culto corrompido es de aplicación universal, a fin de que no adoptemos ningún artificio que nos parezca apropiado, sino que atentemos a las instrucciones del Único que está autorizado a legislar acerca de este asunto. Por lo tanto, si queremos que Él (Dios) apruebe nuestro culto, esta regla, que Él impone en las Escrituras con el máximo rigor, debe ser observada.”

John Owen (1616-1683) que argumenta: “La invención arbitrara de cualquier cosa impuesta como necesaria e indispensable en el culto público a Dios, como parte de este culto y el uso de cualquier cosa así inventada y ordenada en el culto es ilegal y contraria a la regla de la Palabra (…) por lo tanto, todo el deber de la iglesia en lo que respecta el culto a Dios, parece consistir en la precisa observación de aquello que está prescrito y ordenado por Él.”

Charles Spurgeon. Aquel pastor bautista y gran predicador del siglo XIX inglés escribió lo siguiente: El diablo raramente ha hecho algo más sagaz que sugerir a la Iglesia que parte de su misión consiste en darle entretenimiento al pueblo, con el objetivo de ganarlos para Cristo (…) En ningún lugar de las Escrituras se nos ha dicho que proveer diversión a las personas es una función de la Iglesia. ¿Por qué Cristo no dijo nada sobre esto? (…) Jesús se compadecía de los pecadores, se preocupaba por ellos y lloraba por ellos, pero nunca buscó entretenerlos.”

Mucho más acá Martyn Lloyd–Jones señala: “Nuestro Señor atrajo pecadores porque Él era diferente. Captó su atención y se les acercaron a Él porque sintieron que había algo diferente en Jesús… y el mundo siempre espera que seamos diferentes. Esta idea de que podemos ganar a los incrédulos para Cristo mostrándole que al final de cuentas somos bastante parecidos a ellos, es un error teológico y sicológico de gran profundidad.”

Estos son solo unos ejemplos de voces proféticas que Dios ha levantado, levanta y aún levantará, estoy convencido, para bien de su pueblo. Que se levante también la nuestra. El plan eterno de Dios, por su providencia, para Su gloria y para bien de los pecadores sigue su marcha triunfal. Lo que Dios enfáticamente prometió a Abram (Luego Abraham) continúa su curso. Los descendientes carnales de Abraham fallaron, pero Dios no puede fallar. El nuevo Israel está ahí como Su pueblo. Sin embargo, el avance del reino siempre será una lucha constante con las fuerzas del mal. El enemigo está vencido, atado y limitado por el poder del Altísimo, pero no eliminado. Todavía Dios en su soberanía le permite cierto rango de batalla contra el cristiano en particular y contra la iglesia en general. Satanás tiene a su servicio sutiles pero asquerosos buitres hambrientos, dispuestos a introducirse en nuestros “altares” y convertir al menor descuido nuestra ofrenda santa en pestilente carroña. Es la hora de que los verdaderos hijos de Dios, las verdaderas iglesias de Jesucristo, se levanten y ahuyenten con energía las aves de rapiña que ensucian la ofrenda, no sea que terminemos siendo “Sinagoga de Satanás” (Ap. 2:9). (Fin)


Los líderes deben tener una sana conciencia de sí mismos (II parte).

Los líderes deben tener una sana conciencia de sí mismos que transmitan a sus seguidores. Esto significa que los líderes deben pensar de sí mismos de una manera apropiada y enseñar a sus seguidores a hacer lo mismo. Los líderes deben pensar de sí mismos como líderes de una mente renovada.

Para hacerlo, deben entender varias realidades críticas:

Una nueva identidad (Romanos 6:1-14).

Una nueva fuente de recursos (Juan 15:1-11).

Corazones endurecidos (Marcos 6:52-8:33).

Un nuevo poder (Efesios 5:18).

Una nueva vida (Romanos 6:4; 8:1 en ad.).

Un nuevo papel (Juan 13:1-17).

Una mente renovada (Colosenses 3:1-2).

Un nuevo ser (Romanos 12:3 en adelante).

Una nueva comunidad (Romanos 12:9-15:1).

Un nuevo compromiso (Marcos 8:34).

(Página 13) Una nueva esperanza (1 Pedro 1:13).

Deben entender que tienen todo para todo (2 P. 1:2-4).

Los líderes y seguidores deben pensar de sí mismos a la luz de la manera en que Dios los haya dotado (Romanos 12:3).

Dios le ha dado un don a cada creyente (Efesios 4:7 y en lo adelante).

Dios planea bendecir a cada creyente a través del ejerci­cio de estos dones (1 Corintios 12:6).

Dios espera que líderes y seguidores utilicen sus do­nes de acuerdo a la gracia de Dios (Ro. 12:6-8).

Los líderes son responsables de equipar a los seguidores en el ejercicio de sus dones (Efesios 4:11-12).

Los líderes deben saber cómo:

Equipar a sus seguidores para ejercitar sus dones (Efe­sios 4:11), reparar redes (Marcos 1:19), restau­rar a los pecadores (Gálatas 6:1), restaurar lo dislo­cado.

Desarrollar las habilidades de sus seguidores:

Delegar, evaluar, y mantener a sus seguidores con la rendición de cuentas.

Observar, corregir, entrenar, redargüir y animar.

Lavar los pies - confrontar las necesidades de carác­ter y aún despedir a seguidores cuando sea necesa­rio, sin importar cuán grandes habilidades puedan te­ner o cuántos seguidores pueda tener ese seguidor.

Los líderes deben tener relaciones profundas

Tú no puedes tener relaciones profundas con todos los que guías, pero todos los que estén en tu equipo o en tu esfera de responsabilidad deben tener alguna clase de relación profunda con un formador de líderes. Algunos serán más efectivos que otros como formadores de líderes, pero todos deben tener a alguien ante ellos que busque conocerlos hasta el nivel del corazón.

Para conocer a alguien a nivel del corazón, debes conocer de la persona sus:

Temores. Razones de enojo. Sueños. Necesidades de identidad donde ellos se sientan inade­cuados.
El vacío que están tratando de llenar a través de lo­gros.
Aquellas cosas que los llevan a generar sus expectati­vas, tanto apropiadas como inapropiadas.

Los líderes deben tener habilidad para confrontar.

Necesitas determinar tu propia disposición para confrontar cuando debes hacerlo, a pesar de tu aversión a ello, conocer tus estilos primario y secundario. Entiende la confrontación bíblicamente, no cultural o personalmente. Revisa los diferentes modelos de confrontación para diferentes circunstancias.

De un subalterno a un superior (Natán a David).

De un superior a un subalterno (Jesús a Pedro, Ja­cobo y Juan).

De igual a igual (Pablo a Pedro y Pablo y Bernabé uno al otro).

Darse cuenta de que hay muchos niveles o clases de confrontación, desde una corrección gentil hasta un mandato directo. Entender el costo que tendrá el no confrontar y ver qué es más costoso, confrontar o no hacerlo.

Los líderes deben tener el valor para tomar decisiones firmes en amor.

El valor para tomar decisiones firmes en amor se relaciona directamente con tu disposición para confrontar. El tomar una postura no siempre involucra confrontación, pero ciertamente puede llevar a ello. Con frecuencia, los seguidores quieren que su líder tome una postura aun cuando ellos argumenten una postura diferente. A veces ellos buscan el liderazgo de su líder, así como probar la disposición y el valor de sus líderes para cumplir su responsabilidad de guiar. Tomar posturas no significa que debas ser inflexible; el secreto para tomar posturas es saber lo que vale o no la pena para aumentar la tensión sobre ello. Asegúrate de que la postura que tomes es para el beneficio del crecimiento de la persona a la luz de lo definido, y que sea acorde con la visión y las metas, no solo por las políticas, tu preferencia o conveniencia.

Los líderes deben estar dispuestos a ser vulnerables.

La vulnerabilidad es la disposición a permitir que mis seguidores vean mis necesidades, mis temores, mis sentimientos, y mi crecimiento de tal manera que los edifique y ayude a crecer en carácter y competitividad. La vulnerabilidad debe edificar sin manipular. Tú serás vulnerable contra tu voluntad porque una de las razones claves por la que Dios te ha puesto en el liderazgo es para que crezcas en público. Por esta razón, Dios hará posible que tengas muchas y no pocas oportunidades para ser vulnerable, en contra de tu voluntad. Esto no es porque Dios quiera avergonzarte o minimizarte, sino para que crezcas de tal manera que seas un modelo de crecimiento para otros y los influencies para que conozcan a Dios a través de tus luchas. Cuando Dios te hace vulnerable, no huyas y te escondas. Todos ya saben lo que está sucediendo, y tu ganarás y mantendrás el respeto tomando una apropiada responsabilidad de tu vulnerabilidad. Invita a otros a tu peregrinar de la manera en que Pablo lo hizo en el Nuevo Testamento.

Él frecuentemente dio su testimonio, aun cuando no era halagador para él.

Habló de su temor y temblor cuando llegó a Corinto.

Habló de enfrentar a leones y temores por su vida en Éfeso.

Habló de no encontrar reposo para su alma en Troas.

Habló a los corintios de sentirse inadecuado para el triunfo de Dios.

Habló de su debilidad porque su fuerza, esto es, su vul­nerabilidad, era el canal más utilizado por Dios para hacer una diferencia en otros a través de él.

Habló del peso que las iglesias tenían sobre él.

Habló de su necesidad de confrontar a Pedro por el Evangelio en Gálatas.

(Página 14) Habló de su gratitud por las ofrendas en filipenses.

Habló de su necesidad de oración a los colosenses.

Habló de su necesidad de ofrendas a los romanos.

Habló a Timoteo de la herida que le causaron aque­llos que lo atacaron.

Habló de su interna soledad y necesidad de otros cuando fue abandonado después del juicio por su vida en la Segunda Epístola a Timoteo.

Sigue la guía de Pablo y disponte a ser vulnerable en tu peregrinar; esto hará una gran diferencia en las vidas de aquellos que te siguen.

Los líderes deben estar dispuestos a humillarse a sí mismos.

Jesús lavó los pies porque ninguno de Sus seguidores tuvo la moneda para pagar la factura emocional de servir cuando se debía. Él sabía esto, y eligió ser el modelo de la auto humillación ante ellos porque sabía que el ejercicio del poder, la capacidad y la competencia, nunca darían cumplimiento a Su misión. Jesús sabía que el liderazgo poderoso puede ser un liderazgo productivo de corto término, pero al final es en realidad un liderazgo destructivo. Jesús también sabía que Sus hombres nunca cambiarían sin alguna enseñanza muy directa, pero la enseñanza no podía ser solo en palabras; la enseñanza debía ser mediante acciones inolvidables que hicieran un impacto permanente en ellos. Encontramos la moneda para humillarnos a nosotros mismos donde Él la encontró: en una relación y misión que significó más para Él que Su imagen, Su poder, Su forma de tener la razón, Su necesidad de ganar, o cualquier otra cosa en el mundo. Esta relación y misión estaba motivada por un amor que solo Él puede dar. Los formadores de líderes deben estar creciendo en un amor por Cristo, que los libere de cualquier otra dependencia y les permita humillarse a sí mismos y servir. (Continuará)

¿De dónde vino su iglesia?

Jesús dijo en Mateo 16:18, “Sobre esta roca (petra, una peña sin labrar) edificaré mi EKKLESIA”. El nombre de Pedro es “petros”, que quiere decir: una piedra pequeña.

Hoy día hay ignorancia entre todo el mundo acerca de la asamblea que Jesús comenzó durante su ministerio terrenal. En primer lugar Él no dejó un nombre, sino simplemente instrucciones para los creyentes las siguieran. Los nombres de las denominaciones vinieron de sus fundadores, Luteranos (Martín Lutero); Presbiterianos (gobernados por los ancianos); Metodistas (por los métodos del evangelismo de Juan Wesley), etc. Una investigación sencilla muestra los nombres de los fundadores y las fechas.

Es muy fácil hacer una comparación entre las “iglesias” de hoy y la EKKLESIA que Jesús comenzó. Quiero ser miembro de una asamblea genuina, y no de una falsa que no continúa con las instrucciones dadas por el Señor en las Epístolas.

1. Aquella primera EKKLESIA tenía:

(1) Las Buenas Noticias, Mateo 4:23.

(2) Gente salva, Lucas 19:10.

(3) Convertidos que habían sido sumergidos, Juan 4:1,2.

(4) A Jesús como la Cabeza, Mateo 23:8.

(5) Instrucciones en doctrina, Mateo 18:15-20.

(6) Un llamamiento para obedecer, Mateo 4:18, 20.

(7) Apóstoles, Mateo 10:1-5.

(8) Una comisión, Mateo 28:18-20.

(9) Un tesoro con fondos, Juan 13:29.

(10) Un plan para evangelización, Mateo 10:5-8.

(11) Un plan para enseñanza, Mateo 4:23.

(12) Un ministerio de curación, Lucas 9:1.

(13) La promesa de que la EKKLESIA nunca cesaría, Mt. 16:18.

(14) Disciplina, Mateo 18:15-17.

(15) Autoridad divina, Mateo 28:18-20.

(16) Democracia, Mateo 23:8.

(17) Pastores, Juan 21:15-17.

(18) La Cena, Mateo 26:26-28.

(19) Poder divino para llevar a cabo la obra, Lucas 9:1.

(20) Una lista de miembros, Mateo 10:1-4.

(21) La Presencia del Espíritu Santo, Juan 20:22.

(22) Reunión de oración, Hechos 1:14.

(23) Reunión de negocios, Hechos 1:15-26.

(24) Recepción de miembros, Hechos 2:41.

(25) A Jesucristo como su Piedra Angular, Mateo 16:18.

Las primeras asambleas no tenían nombres, solamente se conocían por sus ubicaciones geográficas. No hubo una Iglesia Católico-Romana sino hasta el Siglo III. Luego las asambleas escriturares comenzaron a usar los nombres de los líderes para identificarse de los “católicos”. Pero la “reforma” (un movimiento contra los muchos errores de los “católicos) provocó la formación de las iglesias “luterana”, “presbiteriana”, “metodista”, y luego las “iglesias evangélicas”, de las cuales surgieron los movimientos de los “pentecostales”. Pero las asambleas bíblicas llegaron incluso a ser perseguidas por su negativa a no “bautizar” infantes.

El nombre “bautista” llegó a ser usado para identificarlas de los demás organizaciones falsas. Es un nombre bíblico, descriptivo, que revela la verdad de las Escrituras.

Por mucho tiempo Satanás ha levantado hombres y mujeres para comenzar “la iglesia verdadera”, como ha sido el caso de la Señora Elena White con los Adventistas del Séptimo día, Charles Russell con los “Testigos de Jehová”, o Smith con “Los Mormones”, entre otros.

Hermanos, hay muchas denominaciones “bautistas”, unas buenas y otras malas en sus doctrinas. No hay lugar en las Escrituras para las “denominaciones”. Sí podemos tener compañerismo, pero no organizaciones, ni líderes, etc.

Un día serás juzgado por el Señor porque tu “iglesia” de la cual eres miembro no es bíblica. (Fin)

La última palabra.

Esta revista se envía sin costo alguno a todos aquellos que la solicitan. Está destinada a la capacitación de líderes y pastores. Se publica también en la Isla de Cuba por el Pastor Ariandys Aguiar del Sol, y es enviada sin costo alguno a los que la piden. Pueden escribirle a su dirección en: calle Águila # 202, Potrerillo, CP 59250, Cienfuegos; o a su correo electrónico: pastorari@cbcocc.org.

Contamos con la Familia Gil, Oscar y Doctor Abraham quienes hacen la corrección.

El editor es: J. Alvino Nelson

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