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Hojas de Oro

Un Llamado A Regresar A Las Enseñanzas Bíblicas

“…que contendáis por la fe…” Judas 3

Año XXXXI, No. 9 SEPTIEMBRE 2011


AVISO:

Por muchos años he incluido un “cupón” en el mes de septiembre para la renovación gratis de la suscripción a “Hojas de Oro” por un nuevo año. Esta vez no enviaremos el “cupón”. Si usted desea recibir la revista durante el año 2012, envíeme por favor una carta o tarjeta postal a la dirección que aparece al final de este número con la siguiente información: nombre completo, dirección postal (incluye el código postal) y la cantidad de ejemplares que necesita. También puede escribirme a: jan23@cox.net.

Si no recibo noticias suyas antes del 20 de diciembre, me veré obligado a tachar su nombre de la lista de suscriptores. Recuerde que el costo de producción de la revista es mucho. No son folletos para distribuir libremente, sino que son exclusivamente para pastores y maestros de las Escrituras.

Gracias por su comprensión, J. Alvino, editor.


Índice:

¿Qué dice la Biblia acerca del divorcio?

Mujeres predicadoras: prohibido en la Biblia.

El Día de reposo.

El Señor de la Vida, el Día de reposo.

Un consejo.

Respuesta a una carta.

¿Quiénes son los Testigos de Jehová y cuáles son sus creencias?

Los Adventistas del Séptimo Día.

Las doctrinas falsas del Mormonismo.

La necesidad de la Salvación.

La sinceridad no puede salvar.

La justicia propia no puede salvar.

No hay esperanza para el pecado en la ley.

No hay nada entre el pecador y el Salvador.

¿Por qué usted debe ser un Bautista? (I parte)

La independencia de la iglesia Bautista.

La última palabra.


¿Qué dice la Biblia acerca del divorcio?

(Por el editor)

Las enseñanzas de Jesús al respecto se encuentran en Mateo 5:31, 32; 19:3-10; Marcos 10:2-12; Lucas 16:18. Brevemente:


1. La libertad dada al hombre por la ley de Moisés de dejar a su esposa, Deuteronomio 24:1.

2. El que se separa de su esposa, excepto por fornicación, y se casa con otra comete adulterio, Mateo 19:9, vea 5:32.

3. El que se casa con una mujer divorciada comete adulterio, y la mujer que deja su marido y se casa con otro varón comete adulterio.

En Mateo 19:9 hay una excepción a favor del divorcio: el adulterio, el cual destruye la unión de una misma carne.

Hay muchas opiniones. En esta ocasión hemos citado el Diccionario Unger de la Biblia. (Fin)


Mujeres predicadoras: prohibido en la Biblia.

(Por John R. Rice; traducido por Calvin George)

1 Ti. 2:11-15 dice que ninguna mujer debe enseñar o usurpar la autoridad del hombre. Esta regla no es arbitraria, pero está dentro del plan de Dios desde el tiempo de la creación.

Vs. 11 y 12. La mujer debe aprender en silencio, con toda sujeción. No debe enseñar a hombres. Nunca debe tener autoridad sobre el hombre. Debe mantenerse “en silencio”.

Tito 2:3, 4. Aquí vemos que las mujeres de edad más avanzada pueden enseñar a las mujeres más jóvenes.

1 Corintios 14:34, 35 manda a las mujeres mantener silencio en la asamblea. Otra vez las Escrituras instruyen claramente a las mujeres a que guarden silencio.

No hubo pastoras, mujeres evangelistas, maestras de la Biblia, ni predicadoras en épocas nuevo-testamentarias. (Fin)


El Día de reposo.

Desde el principio de la creación Dios le ha ordenado al hombre que tome un día a la semana para descansar, vea Marcos 2:27. Para el creyente actual ese día es el domingo. Debe ser un día de descanso de la obra ordinaria, en el cual se dedica tiempo a adorar a Dios en una asamblea cristiana.

Los primeros creyentes se reunieron en el día domingo, Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2.

El sábado fue dado a los judíos que estaban bajo la ley. El creyente, siendo que no está bajo ninguna ley, debe seguir el ejemplo de los apóstoles y tomar el domingo como día de descanso y adoración. (Fin)

(2) El Señor de la Vida, el Día de reposo.

(Por Michael Ashton)

  Después de la muerte, resurrección y ascensión de Jesús, los primeros creyentes adoptaron pronto un sistema de adoración. Como la esperanza de vida e inmortalidad quedó asegurada por su resurrección, ellos recordaban su sacrificio en el primer día de la semana, el día en que él salió de la tumba. Leemos, por ejemplo, de una ocasión cuando Pablo estaba visitando Troas, “el primer día de la semana, reunidos los discípulos para partir el pan, Pablo les enseñaba” (Hechos 20:7; 1 Corintios 16:2). La información se presenta en el relato de manera tan natural que debe haber sido la práctica adoptada por los diversos grupos de creyentes en diferentes lugares.

  De esta forma se evitaba ocupar el día de reposo como el día en que se efectuaba el memorial del sacrificio de Jesús y, en cambio, se elegía el día en que él resucitó de entre los muertos. El día de reposo había conmemorado el descanso de Dios después de la creación. El primer día de la semana era un recordatorio de cuando Dios dijo: “Hágase la luz”, y de cuando “la Luz del mundo” salió de la tumba. La muerte fue vencida y Jesús llegó  a ser el Señor de la vida.

  Aunque la adoración en el primer día de la semana había llegado a ser parte del sistema de las primeras congregaciones de cristianos, las restricciones del día de reposo no se habían transferido sencillamente del sábado al domingo.No hay instrucciones en el Nuevo Testamento que manden a los creyentes a que descansen de su trabajo diario. Cada persona tiene que ordenar su vida como lo considere conveniente: “Por tanto, nadie os juzgue [...] en cuanto a días de fiesta, luna nueva o días de reposo, todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo” (Colosenses 2:16-17).

I. Esta enseñanza del Nuevo Testamento puede resumirse brevemente como sigue:

1. Los judíos habían olvidado el verdadero propósito del día de reposo, el cual se había perdido en una maraña de normas y reglas menores que ellos mismos habían creado.

2. Jesús, en su enseñanza y por medio de sus milagros, declaró el verdadero propósito del día de reposo. Debía mostrar que el propósito de Dios involucra liberar a hombres y mujeres de la esclavitud del pecado y la muerte de manera que puedan servirles. No había un mejor día para él que hacer la obra de Dios en el día de reposo.

3. El día de reposo era un recordatorio semanal de estas cosas, pero Jesús vivió de esta manera cada día, durante toda su vida.

4. Después de la ascensión de Jesús, sus discípulos se reunían en el primer día de la semana para recordar su sacrificio, pero no lo convirtieron en un asunto de obligación; quedó a la conciencia individual de ellos.

II. Actitudes modernas.

Los judíos religiosos del presente, que no reconocen la obra del Señor Jesucristo, aún guardan tradicionalmente el día de reposo en el séptimo día. Ellos creen sinceramente que la ley está aún a la espera de su cumplimiento.

III. Los Adventistas del Séptimo Día.

Los miembros de esta iglesia afirman que los cristianos deberían guardar el sábado como día de reposo. Tienen razón al decir que el día de reposo fue instituido en el séptimo día, y no en el primero, pero su insistencia en que los verdaderos creyentes en Cristo deberían guardarlo pasa por alto la evidencia del Nuevo Testamento. Si los apóstoles, que escribieron bajo la guía del Espíritu Santo, declararon específicamente que guardar el día de reposo era volver de nuevo a “los débiles y pobres rudimentos” de los cuales los había liberado el sacrificio de Cristo (Gálatas 4:9), ¿cómo pueden insistir en ello los verdaderos cristianos? Los adventistas afirman que el día de reposo se instituyó y practicó en Edén aunque, como hemos visto, no hay evidencia bíblica de un mandato en cuanto a un día de reposo antes de que se diera la ley de Moisés.

  Que la enseñanza del Nuevo Testamento acerca de la ley de Moisés ya no está en vigor para los creyentes cristianos es tan evidente que uno puede admirarse de cómo los miembros de esa iglesia pueden mantener su posición. Lo hacen afirmando que la ley debe considerarse en dos partes: una ley ‘moral’ (los Diez Mandamientos),  y una ley ‘ceremonial’ (todos los otros mandamientos). Consideran la ley ‘moral’ como mandatos eternos de Dios y, de este modo, aún en vigor para los creyentes en el presente. Aceptan que la ley ‘ceremonial’ expiró cuando el Señor Jesús fue crucificado. Pero la Biblia nunca se refiere a la ley de esta manera; las frases ‘ley moral’ y ‘ley ceremonial’ no ocurren en la Escritura, y tampoco las ideas que se quieren expresar con esas frases. En realidad, hay un comentario específico en el Nuevo Testamento que muestra que los Diez Mandamientos no habían de considerarse como principios eternos. El apóstol Pablo escribió a los creyentes cristianos de Corinto diciéndoles que “la letra [la ley de Moisés] mata, mas el espíritu vivifica” (2 Co. 3:6b). Él describió a los Diez Mandamientos como “el ministerio de muerte grabado con letras en piedras” (2 Corintios 3:6, 7). Las elevadas normas de la ley condenaban a todo hombre como pecador, y el justo castigo para el pecado es la muerte. La esencia de la enseñanza de Cristo es la esperanza en el perdón de los pecados debido a su vida sin pecado y su sacrificio generoso.

  No nos agrada contradecir a personas que están intentando honestamente interpretar lo que enseña la Biblia, pero creemos que los adventistas del séptimo día están seriamente confundidos en este aspecto en particular. Posiblemente, sus creencias surgieron como reacción a un error muy común con respecto a la enseñanza de la Biblia acerca del día de reposo. Este error surgió dentro de algunas centenas de años después de la muerte de Cristo, y pronto se convirtió en una tradición fija.

IV. La asamblea original.

La propagación del cristianismo en aquellos tiempos era rápida y de largo alcance. Se comparó a una llama,  que encendía todo a su paso. El efecto sobre el Imperio Romano, que controlaba una gran área del mundo habitado en aquellos días, fue muy grande. Algunos emperadores, entendiendo la amena (3) za que suponía, intentaron destruirlo por medio de la persecución. Pero, al igual que cuando se poda un árbol, esto solo hizo que el movimiento fuera cada vez más fuerte y más decisivo. En el cuarto siglo de nuestra era, el emperador Constantino vio las ventajas políticas de tener a los súbditos cristianos en su imperio trabajando con él más bien que en contra de él. Así que fusionó algunos de los aspectos de las antiguas religiones paganas con las características del cristianismo. Se cambió el nombre a algunos festivales paganos para hacerlos aceptables tanto a cristianos como a no-cristianos. Reconociendo que los cristianos se reunían para recordar a su Señor en el primer día de la semana, Constantino emitió un edicto al efecto de que “todos los jueces, ciudadanos y artesanos descansen en el venerable día del sol”. Por lo tanto, ingeniosamente, fusionó la antigua adoración al sol con la “nueva” religión del cristianismo.

Fue como la ley de Moisés reimpuesta en un estilo seudo-cristiano. Todas las restricciones que la ley había aplicado al séptimo día, por el edicto de Constantino se transfirieron ahora al primer día. Él quitó la libertad incorporada por medio de Cristo e hizo de la observancia un asunto de ley más bien que de libre voluntad. Tal como los judíos habían creado sus tradiciones acerca de cómo debía guardarse el día de reposo, por un período de tiempo los cristianos errados empezaron a considerar el primer día de la semana en estricto apego al día de reposo. Sólo tenemos que leer algunas novelas de la era victoriana para entender todo lo inútil,  deprimente y  calculadas para quitar todo gozo de la adoración que llegaron a ser estas tradiciones.     

V. Siete días completos.

¿Qué podemos aprender del tema, de manera que podamos poner en práctica en el presente solo aquellas cosas que agradan a Dios?

  Nuestro tiempo pertenece, no a nosotros, sino a Dios. Si en verdad deseamos agradarle, no le daremos de mala gana solo un día a la semana, guardando todo el resto para pasarlo como consideremos conveniente. Trataremos de guardar sus mandamientos como guías para cada aspecto de nuestra vida, y así honrarlo y glorificarlo. No hay duda de que hay grandes bendiciones que se pueden obtener de un descanso semanal habitual del trabajo común, pero necesario. Si estas bendiciones se usan debidamente, qué mejor que dedicarlas a la adoración y recuerdo, como una respuesta a una generosa provisión, y no porque alguna “ley” pone exigencias al género humano. Así es como habló Pablo acerca del tema un poco después en su carta a los gálatas (Gálatas 5:1, 13).

VI. “Queda un reposo”.

Hay un aspecto final. Cuando escribió a los judíos que habían dejado la ley de Moisés y habían llegado a ser hermanos en Cristo, el apóstol habló acerca de la provisión del día de reposo de una manera fascinante que reunió todas las cosas diferentes que nosotros hemos descubierto en nuestro breve estudio de la enseñanza de la Biblia (véase Hebreos 3:7-4, 10). Meditando en un versículo de Salmos 95, donde Dios declaraba que aquellos que se alejaban de él nunca entrarían en su descanso, el apóstol dedujo que había una implícita promesa para los que entraran. ¿Quiénes serían? No podían ser los israelitas, quienes, por su desobediencia, perdieron las bendiciones prometidas. Así que debe referirse a otros, los cuales aún están esperando que empiece el descanso: “Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas” (Hebreos 4:9, 10).

  Por lo tanto, el verdadero descanso de Dios está aún por venir. Será un tiempo cuando se hará su voluntad perfectamente “en la tierra como en el cielo”, tal como Jesús nos enseñó a orar. En otra parte, la Biblia llama reino de Dios a este descanso. En cada día de la semana hay una oportunidad para mostrar por medio de nuestra vida que nosotros creemos en la promesa de su establecimiento. El Rey regresará pronto para llamar a los santos muertos y los que viven al eterno descanso de su Padre. ¿Será Ud. uno de los que ha estado esperándolo? (Fin)


Un consejo. (Por el editor)

La computadora personal, internet, Facebook, Skype y otros, son invenciones maravillosas que el diablo está usando para quitar el tiempo de muchos pastores de la obra que Dios les ha llamado a hacer.

Yo uso mi computadora en la vasta obra que como editor de esta revista tengo que hacer, pero no es un “juguete”. También mantengo mucha correspondencia con gente de muchos países, y doy gracias a Dios por una comunicación tan rápida. Pero a veces sucede que algunos pastores parecen vivir pegados a sus escritorios porque, al escribirles, me contestan inmediatamente. ¿Qué dice esto? Que no están testificando casa a casa. Que no están visitando a los miembros de la asamblea. Que están pasando demasiado tiempo en la oficina y no en la obra del Señor.

Un día, hermano, tendrás que darle cuentas a Dios por el tiempo perdido que has pasado “jugando” en tu computadora. (Fin)


Respuesta a una carta.

Amigo Jorge:

Primero, déjame explicar el principio de la organización que se conoce hoy como La Iglesia de Cristo”. Dado que tal movimiento comenzó aquí en los EE. UU., mi país, tengo mucha información disponible. Surgió durante un tiempo de confusión entre las distintas denominaciones protestantes cristianas. Empezó como el “Movimiento de Restauración” a principios del siglo XIX. Tal movimiento trató de restaurar la “iglesia” a un cuerpo como la iglesia del Nuevo Testamento. De este movimiento emergieron dos grupos, el primero guiado por Barton W. Stone que usó el nombre “cristianos”; y el segundo guiado por Thomas Campbell y su hijo Alexander, bajo el nombre de “Discípulos de Cristo”. En el 1832 se jun taron (Página 4) para declarar que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios; que los cristianos deben celebrar la Cena del Señor cada domingo; y que el bautismo de adultos debe ser por inmersión para producir salvación. 

Hay muchas variaciones hoy de tal movimiento, pero todos insisten en que el bautismo produce salvación y hacen del mismo “una obra”. Pero las Escrituras son claras al decir que: “Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8). En mi caso, yo me arrepentí de mis pecados y recibí a Jesús como mi Salvador el último domingo del mes de marzo del 1944, a la edad de diecinueve años, pero no fui bautizado sino dos años más tarde porque me faltaba instrucción. ¿Usted me dice entonces que yo no fui salvo durante aquellos dos años?

Usted usó varios textos para probar que “el bautismo es esencial para la salvación”.

Marcos 16:15, 16.  Usando la referencia de la Biblia Anotada por MacArthur: “La evidencia externa sugiere fuertemente que estos versículos no estaban en el evangelio original de Marcos”. No están en armonía con los pasajes de Mateo, Lucas y Juan. Por eso, no podemos utilizar este texto para probar que el bautismo es esencial para producir salvación.

Hechos 2:38. “Para perdón de los pecados”. Una mejor traducción podría ser: “por causa de la remisión de pecados”. El bautismo no produce el perdón ni la limpieza de pecados.  La experiencia del perdón precede a la ceremonia del bautismo, v. 41.

Hechos 8:37-39.  No hay nada en estos versículos que indique que la inmersión en agua produce salvación. El versículo 37 dice claramente: “Si crees de todo corazón, bien puedes (ser bautizado).

Hechos 22:16.  En sentido gramatical la frase “invocando Su Nombre” viene antes de “levántate y bautízate”. La salvación viene como resultado de invocar el Nombre del Señor (Romanos 10:9, 10; 13), y no de ser bautizado.

1 Pedro 3:21. Pedro no se refiere en lo absoluto al bautismo en agua, sino a una inmersión simbólica que representa la unión con Cristo como un arca que protege con seguridad del juico universal de Dios.

      Hay que considerar que los creyentes del Antiguo Testamento no tuvieron que ser bautizados. ¡Y está también el caso del ladrón en la cruz!

Ud. dijo: “En cuanto al uso de instrumentos (…) no tenemos ningún mandamiento en el Nuevo Testamento que nos lo ordene”. Siendo que el uso de instrumentos fue una parte importante en la adoración de los judíos a Dios, no creo que los judíos convertidos dejaron de usarlos en las primeras asambleas. Puesto que su uso no está prohibido no tengo problema con ello. Por muchos años en nuestro campo misionero no tuvimos instrumentos. No es esencial en la adoración de Dios, pero no están prohibidos.

    Finalmente, todas mis palabras son inútiles porque usted ha cerrado su mente a la verdad. Satanás ha cerrado sus ojos para que no vea la verdad. Él quiere que usted se muera sin salvación y pase con él, los demonios y los demás “religiosos” toda la eternidad en el “Lago de Fuego”. Es mi oración que usted deje su organización hecha por hombres, regrese a la pura Palabra de Dios, y acepte a Jesús el Cristo como su Salvador personal confiando en Su obra en la cruz y no en el agua. Usted pertenece a una “denominación” hecha por hombres. Jesús no comenzó ninguna “denominación” ni le dio instrucción a Su EKKLESÍA de que usara un nombre.

Ustedes no son “La Iglesia de Cristo”, ya que Su EKKLESÍA fue fundada muchos siglos antes en Jerusalén, no en los EE. UU. Yo prefiero mucho más las enseñanzas de Jesús que las enseñanzas de Stone o Campbell.

Esperando el pronto regreso del Señor, J. Alvino, editor.


¿Quiénes son los Testigos de Jehová y cuáles son sus creencias?

La secta actualmente conocida como los Testigos de Jehová comenzó en Pensilvania en 1870 como un estudio Bíblico iniciado por Charles Taze Russell quien nombró a su grupo “Millennial Dawn Bible Study” (Estudio Bíblico del Amanecer Milenial).

Charles T. Russell comenzó a escribir una serie de libros a los que llamó “The Millennial Dawn” (El Amanecer Milenial) y que se extendieron hasta seis volúmenes antes de su muerte, conteniendo mucha de la teología que los Testigos de Jehová siguen hasta hoy. Después de la muerte de Russell en 1916, el Juez J. F. Rutherford, amigo y sucesor de Russell, escribió el séptimo y último volumen de la serie El Amanecer Milenial, “The Finished Mystery” (El Misterio Consumado) en 1917. “The Watchtower Bible and Tract Society” (La Sociedad Bíblica del Atalaya) fue fundada en 1886 y rápidamente se convirtió en el vehículo a través del cual el movimiento “The Millennial Dawn” (El Amanecer Milenial) comenzó a compartir sus opiniones a otros. El grupo fue conocido como los “Russellistas” hasta 1931, cuando a causa de una división en la organización fue renombrada como “Los Testigos de Jehová”. El grupo del cual se separó se conoce como los “Estudiantes de la Biblia”.

¿En qué creen los Testigos de Jehová? Un minucioso escrutinio de su posición doctrinal en temas como la Deidad de Jesús, la Salvación, la Trinidad, el Espíritu Santo, la Expiación, etc., demuestra más allá de toda duda que ellos no se ajustan a una posición cristiana ortodoxa sobre estos temas. Los Testigos de Jehová creen que Jesús es el arcángel Miguel, el más alto ser creado. Esto contradice muchas Escrituras, las cuales declaran que Jesús es Dios (Juan 1:1, 14; 8:58; 10:30). Así mismo, los Testigos de Jehová creen que la salvación se obtiene mediante una combinación de fe, buenas obras y obediencia. Esto contradice innumerables Escrituras, las cuales (5) declaran que la salvación se recibe por medio de la fe (Juan 3:16; Efesios 2:8-9; Tito 3:5). Los Testigos de Jehová rechazan la Trinidad, creyendo que Jesús fue un ser creado, y que el Espíritu Santo es esencialmente el poder de Dios. Los Testigos de Jehová también mantienen una errada teoría sobre la expiación, en la cual la muerte de Jesús pagó únicamente por lo que la raza humana perdió cuando Adán pecó, llamándolo el derecho a la vida perfecta en la tierra. Por lo tanto, ellos creen en una combinación de fe más la realización de obras acordadas, donde el pecado y la muerte son generosamente expiadas por Cristo; pero la perfección física se alcanza a través del esfuerzo personal, aparejada con la fe en Cristo.

¿Cómo justifican los Testigos de Jehová esas doctrinas anti bíblicas? (1) Ellos argumentan que a través de los siglos la iglesia ha corrompido la Biblia, y (2) han vuelto a traducir la Biblia en lo que llaman La Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras. “La Sociedad Bíblica del Atalaya” alteró el texto original de la Biblia para lograr que encajen sus falsas doctrinas, en vez de basar sus creencias en lo que la Biblia enseña. La Traducción del Nuevo Mundo ha pasado por numerosas ediciones, en la medida que los Testigos de Jehová descubren más y más Escrituras que contradicen sus doctrinas.
Los Testigos de Jehová ya han demostrado ser un culto que está muy vagamente basado en la Escritura. El Atalaya basa sus creencias y doctrinas en las enseñanzas originales y expandidas de Charles Taze Russell, el juez Joseph Franklin Rutherford y sus sucesores. El Cuerpo Gobernante de La Sociedad Bíblica del Atalaya es el único grupo en su organización que dice tener la autoridad para interpretar la Escritura. En otras palabras, lo que el Cuerpo Gobernante dice concerniente a cualquier pasaje de la Escritura es visto como la última palabra, así que el pensamiento independiente es fuertemente desanimado. Esto está en directa oposición a la exhortación de Pablo a Timoteo (y a nosotros también) que estudie y se muestre aprobado ante Dios, como un obrero que no sea avergonzado, que utiliza correctamente la Palabra de Dios (2 Timoteo 2:15). Es una clara instrucción de Dios para cada uno de Sus hijos en el Cuerpo de Cristo, que sean como los Cristianos de Berea e investiguen en las Escrituras diariamente para ver si las cosas que les son enseñadas coinciden con lo que la Palabra de Dios dice al respecto.

Los Testigos de Jehová deben ser admirados por sus “esfuerzos evangelísticos”. Probablemente no exista un grupo religioso que sea más fiel que los Testigos de Jehová en esparcir su mensaje. Desgraciadamente, el mensaje está lleno de decepcionantes distorsiones y falsa doctrina. Quiera Dios abrir los ojos de los Testigos de Jehová a la verdad del Evangelio y a la verdad de las enseñanzas de la Palabra de Dios.
Para más información recomendamos el siguiente enlace:
http://www.4jehova.org/ (Fin)


Los Adventistas del Séptimo Día.
(Por Pablo Santomauro, usado con permiso)

I. Breve historia.

Basados en una interpretación errónea de Daniel 8:14, en la cual los 2300 días se toman como años, William Miller, un ministro bautista residente de New York, y otros de varias denominaciones en Europa y América, llegaron a la conclusión de que Jesucristo volvería a la tierra en el año 1843. Miller comenzó a enseñar esto 25 años antes, en 1818.

Cuando Jesucristo no regresó en 1843, Miller revisó sus cálculos y surgió con una nueva fecha, octubre 22 de 1844. Jesucristo tampoco vino en esa fecha. Luego de dos fracasos y cerca de cien mil personas desilusionadas, todo este episodio pasó a la historia con el nombre del “Gran Fiasco” o “Gran Chasco”.

Miller reconoció su equivocación y sus seguidores se desbandaron. De este grupo de gente tres grupos distintos se unificaron para luego formar la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Miller nunca se adhirió a ella, nunca fue, en otras palabras, un adventista.

Estos tres grupos fueron:

1) El grupo liderado por Hiram Edson. Edson reinterpretó la profecía de Miller y dijo que Jesucristo, en vez de venir a la tierra, en esa fecha entró en el lugar santísimo en el templo celestial para iniciar un juicio de obras de todos aquellos que creyeron en él. Esto se conoce como el Juicio Investigador.

2) El segundo grupo era dirigido por Joseph Bates - insistían en guardar el séptimo día o sábado como parte del paquete completo que consistía en guardar los mandamientos de Dios.

3) El tercer grupo enfatizaba el “Espíritu de Profecía” o “Testimonio de Cristo”, que según ellos tenía que estar presente en la “Iglesia Remanente”. Por “Iglesia Remanente” se  entiende la última parte de la verdadera iglesia antes de la Segunda Venida de Cristo, basados en Ap. 14:6-12; 12:17; 19:10. Uno de los miembros de este grupo era nada más ni nada menos que Ellen Harmon, llamada más adelante Ellen G. White.

Cada uno de estos grupos trajo al movimiento una contribución diferente: el primero, la revelación acerca del santuario celestial; el segundo, el legalismo recalcitrante, o sea, la adherencia a la ley; y el tercero, una profetisa que por más de medio siglo sería de una influencia extraordinaria en la Iglesia Adventista, Ellen G. White. Muchos aún la consideran como intérprete infalible de la Biblia, esa es la razón por la cual muchos adventistas leen los escritos de White más que la Biblia.

En 1850, James y Ellen White comenzaron a publicar una revista, The Review Herald, a los efectos de diseminar las doctrinas adventistas y sabatistas. Esto ayudó a muchos “milleritas” a formar una coalición distintiva que adoptó el nombre de Iglesia Adventista del Séptimo Día en 1860, y que se incorporó formalmente en 1863, con aproximadamente 3500 miembros en 125 congregaciones (Encyclopedia of American Religion, Vol. 2, p. 681).

II. Elena de White: Una profetisa de Dios.

(6) Los adventistas declaran oficialmente: “Como la mensajera del Señor, sus escritos son una fuente continua y autoritativa, y proveen para el bienestar, guía, instrucción y corrección de la iglesia.” [The Dallas Statement].

Los escritos de Elena de White son llamados “El Espíritu de Profecía” y “El Testimonio de Jesús”. Los adventistas consideran a Elena de White tan inspirada como los escritores bíblicos, es decir, sus escritos se estiman tan inspirados como la Biblia misma.

III. Refutación.

La “prueba del ácido” para conocer si Elena de White fue una profetisa de Dios o de lo contrario una falsa profetisa, es Deuteronomio 18:20-22. Este pasaje, resumido en una cápsula, establece que si un profeta anuncia algo en el nombre de Jehová, y ese algo no se cumpliere, es claro indicio de que estamos frente a un falso profeta.

Elena de White afirmó a mediados del siglo 19 que Dios le mostró en visión que la antigua Jerusalén nunca más sería reconstruida (“levantada”)  [White, Early Writings of Ellen G. White, p.p. 74, 75]. Un siglo más tarde Israel fue constituida como nación y Jerusalén fue reconstruida. Sin duda, la señora White profetizó falsamente. ¿Profetizaban de esa manera los profetas de Dios? El espacio no nos permite mostrar todas las falsas profecías de White, pero la documentación es abundante.

Ella es la autora de los libros citados a continuación. Sus obras representan las creencias adventistas actuales. Refiriéndose a sus propios escritos declaró: “Los testimonios son del Espíritu de Dios o del espíritu del diablo”. [Testimonies for the Church, vol. 4, p. 230].

IV. Las doctrinas aberrantes de los Adventistas.

1) La expiación de Cristo no ha sido completa.

La sangre de Cristo, si bien fue para absolver al pecador arrepentido de la condenación de la ley, no fue para cancelar el pecado (…) estará presente en el santuario hasta la expiación final”. [Patriarcs and Prophets, p. 357].

Mientras nuestro Sumo Sacerdote está haciendo expiación por nosotros, debemos procurar ser perfectos en Cristo”. [The Great Controversy, p.623].

En lugar de venir a la tierra al final de los 2300 días en 1844, Cristo entró entonces en el lugar santísimo del santuario celestial para realizar la fase final de la expiación preparatoria de Su venida”. [The Great Controversy, p. 422].

Refutación

Las citas arriba mencionadas implican que los pecados de los cristianos aún no han sido expiados, por lo tanto la salvación de los creyentes aún está pendiente. Juan 5:24 es más que suficiente para pulverizar este concepto: “De cierto de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida”.

El griego de los manuscritos, traducido literalmente, dice que el que cree “no vendrá a juicio”. Las palabras de Cristo en la cruz, “Consumado es” (griego: tetelestai), en Juan 19:30, son clara indicación de que su obra de expiación fue completa. El término griego expresa la idea de una transacción efectuada en su totalidad (ver también He. 10:26).

Tampoco es cierto que Cristo entró en el lugar santísimo en 1844. En realidad, lo hizo inmediatamente después de su ascensión a los cielos (He.10:19,20). Es más, Cristo hizo posible para nosotros que podamos traer nuestras oraciones delante del trono de la gracia (He. 4:15,16). El trono de la gracia es el propiciatorio localizado en el lugar santísimo (Ex. 26:34).

Pregunta: ¿Cómo pudieron los creyentes tener acceso al lugar santísimo antes de 1844 si Jesús aún no estaba ministrando en él?

2) Los creyentes pasan por un juicio de obras para decidir si son salvos.

En el momento señalado para el juicio (…) todos los que han tomado para sí el nombre de Cristo deben pasar por un severo escrutinio. Todos, los vivos y los muertos, serán juzgados por las cosas que fueron escritas en los libros, según sus obras”.  [The Great Controversy, p. 486].

Toda causa ha sido decidida para vida o para muerte. Mientras Cristo ha estado ministrando en el santuario, el juicio de los justos que murieron se ha estado efectuando, y ahora es el tiempo de los justos vivos”. [Early Writings, p. 280].

De modo que en el gran día de la expiación final y el juicio investigativo, las únicas causas consideradas son las de los que profesaron ser pueblo de Dios”. [The Great Controversy, p. 480].

Cuando los libros de actas se abren en el juicio, las vidas de todos los que creyeron en Jesús son revisadas delante de Dios. Comenzando con aquellos que vivieron primero en la tierra. Todo nombre es mencionado, cada causa minuciosamente investigada. Se aceptan nombres, se rechazan nombres. Cuando alguien tiene pecados aún presentes en los libros de actas, carentes de arrepentimiento y de perdón, su nombre será borrado del libro de la vida, y el registro de sus buenas acciones será borrado del libro de memorias de Dios”. [The Great Controversy, p. 483].

Refutación

Es sabido que todos los creyentes tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo (2 Co. 5:10). Seremos juzgados de acuerdo a cómo hemos vivido nuestra vida cristiana, pero no en relación con nuestra salvación. El cristiano no tiene que esperar hasta el final de su vida o hasta su resurrección para saber si tiene vida eterna. La vida eterna del creyente comienza en el momento de su conversión (Jn. 3:36; 6:47). 1 Juan 5:13 dice: “Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna ”,  no dice “para que viváis miserablemente, ni preocupados por si sois salvos o no, ni para que procuréis ser perfectos para que os vaya bien en el Juicio Investigador”. Vida eterna ahora es la esencia del versículo. Romanos 8:1 dice que (7) no hay ninguna condenación (griego: juicio) para los que están en Cristo Jesús. Esta es la lápida sobre la tumba de la doctrina del Juicio Investigador de los adventistas.

3) Obras + Gracia = Salvación.

El juicio se pone en marcha, los libros se abren, y seremos juzgados según nuestras obras” [Testimonies for the Church, vol. 1, p. 100].  Tenga en cuenta el lector que según Elena de White, este es un juicio de obras para salvación, no para recibir recompensas.

Mientras que las buenas obras no salvarán ni siquiera una sola alma, es imposible para cualquier alma ser salva sin buenas obras”. [Selected Messages, bk. 1, p.377].

Refutación

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras, para que nadie se gloríe”. Efesios 2:8,9.

4) Satanás lleva nuestros pecados.

Se ha visto también que si bien la ofrenda por el pecado señalaba hacia Cristo y su sacrificio, y el sumo sacerdote representaba a Cristo como mediador, el macho cabrío expiatorio tipificaba a Satán, el autor del pecado, sobre quien los pecados del verdadero penitente son finalmente cargados”. [The Great Controversy, p. 422].

Sus pecados son transferidos al originador del pecado.” [Testimonies for the Church, vol. 5, p. 475].

Refutación

Los adventistas enseñan que el macho cabrío para Azazel de Levítico 16:22-26 simboliza a Satanás, sobre quien todas nuestras iniquidades serán cargadas. Esto implicaría que Satanás, al llevar nuestros pecados, sería algo así como nuestro redentor. Justo es decir que esa no es la forma en que los adventistas lo entienden, pero el malentendido surge de basar una doctrina sobre un simbolismo mal comprendido.

Primero, digamos que el significado de “Azazel” no es claro. Algunos dicen que significa “Satanás”, pero otros afirman que debe ser traducido por “alejamiento”, “remoción”, o “enviado”.

Segundo, el texto bíblico no dice que los pecados eran puestos en Azazel, sino en el macho cabrío que era para Azazel.

Tercero, la Biblia enseña que nuestros pecados fueron cargados en Cristo, el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo (Is. 53:6; Jn. 1:29).

5) Algunos cristianos comparecerán delante de Dios sin la intercesión de Cristo.

Aquellos que aún viven sobre la tierra cuando la intercesión de Cristo cese en el santuario celestial comparecerán delante de un Dios santo sin tener un mediador”. [The Great Controversy, p. 425].

Cuando Jesús cesa de abogar por el hombre, las causas de todos ya están por siempre dictaminadas. Este es el tiempo de arreglar cuentas con sus siervos”. [Testimonies for the Church, vol. 2, p. 191].

Debido a que comparecerán delante de Dios sin tener un mediador, los adventistas creen que deben alcanzar la perfección antes que Jesús vuelva.

Refutación

La Palabra de Dios contradice esta enseñanza adventista radicalmente. Hebreos 7:24,25 dice que Jesucristo tiene un sacerdocio inmutable, por lo cual “puede salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos”.

6) El Sábado es el sello de Dios y aquellos que adoran en Domingo recibirán la marca de la bestia.

Es bien sabido que los adventistas enseñan el guardar el sábado. Lo que no es bien sabido es que  enseñan que el sábado es el sello de Dios, y aquellos que adoran en domingo antes del rapto recibirán la marca de la bestia. Ultimadamente, de acuerdo con la teología adventista, la salvación en los últimos días dependerá del día en que usted adore.

La institución divina del sábado será restaurada. La entrega de este mensaje precipitará un conflicto que involucrará al mundo entero. La cuestión central será la obediencia a la ley de Dios y la observancia del sábado. Aquellos que la rechacen, eventualmente recibirán la marca de la bestia.” [SDA Believe, pp. 262-63].

En una de sus más reverenciadas obras, Elena de White escribió que la observancia del sábado sería “la línea de distinción” en la “prueba final” que separará a aquellos que en los últimos tiempos “recibirán el sello de Dios” y son salvos, de aquellos que “recibirán la marca de la bestia”. [The Great Controversy, p. 605]

Refutación

Es evidente que según los adventistas, la observancia del sábado y no la fe en Cristo, traza la línea divisoria entre los salvos y los perdidos en los tiempos finales. Esto es la antítesis del evangelio (Ro. 3:21-26; 4: 4-6, 23-24; 5:1; Gál. 2:16; 3:26; 5:1-6; Ef. 2:4-10; Col. 1:13-14; 2:13-14).

Sumado a esto podemos agregar con respecto al sábado:

a) En Romanos 14:5-6; Gálatas 4: 9-11 y Colosenses 2:16, la Palabra de Dios expresa claramente que no se debe juzgar a nadie por los días que guarda.

b) Los cristianos no estamos bajo la carga de la ley mosaica. El Espíritu de Cristo nos hace aptos para hacer la voluntad de Dios sin estar sujetos a las demandas externas de la ley. Gálatas 5:1 dice: “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud”.

c) Los padres de la Iglesia del segundo y tercer siglo estaban prácticamente en unanimidad con respecto al día de reposo. Con algunas diferencias de opiniones con respecto a su significado, todos estaban de acuerdo en que no tenía jurisdicción sobre los cristianos. Ignacio, obispo de Antioquía y discípulo del apóstol Juan, dijo en el segundo siglo: “No seáis engañados por doctrinas extrañas ni por fábulas; porque si aún vivimos de acuerdo a la ley judía, estamos admitiendo que no (8)hemos recibido la gracia.” Continúa diciendo: “Aquellos que hemos tomado posesión de una nueva esperanza, ya no observamos el sábado”. [The Ante-Nicene Fathers,” vol. I, pp. 62, 63]

d) Por último, digamos que el día de reposo, según Deuteronomio 5:15, está relacionado directamente con la redención de Israel. El verso dice: “Acuérdate que fuiste siervo en tierra de Egipto, y que Jehová tu Dios te sacó de allá con mano fuerte y brazo extendido, por lo cual Jehová tu Dios te ha mandado que guardes el día de reposo”. Hoy los cristianos recordamos que nuestra redención fue lograda en la cruz por la muerte de nuestro Redentor, el Señor Jesucristo.

7) El sueño del alma.

Los Adventistas del Séptimo Día enseñan que cuando el creyente muere, su alma “duerme” hasta el día de la resurrección:

La muerte es un sueño. La muerte no es una aniquilación completa, es solamente un estado de inconsciencia temporal mientras la persona espera la resurrección. La Biblia llama repetidamente a este estado intermedio un sueño”. [Creencias de los Adventistas del Séptimo Día, p. 408]

Refutación

En Filipenses 1:23-24, Pablo dice que el vivir es tener comunión con Cristo, lo que en sí es bueno, pero al morir físicamente le llama “ganancia”. En otras palabras, el morir no significa perder comunión con Cristo, tal como enseñan los adventistas. Cuando Pablo dice que el “morir es ganancia”, indica que luego de la muerte física tendrá una comunión más cercana con Cristo; eso es lo que “ganancia” significa. Si morir es dejar de existir, ¿cuál es la ganancia? Pablo no está hablando de una resurrección futura. ¿Cómo sabemos eso? Porque en 2 Corintios 5: 6-8, Pablo establece que para el cristiano, estar ausente del cuerpo equivale a estar presente con el Señor. Cuando el cristiano muere, su naturaleza inmaterial pasa inmediatamente a estar en la presencia de Dios en forma consciente.

8) Negación de la doctrina del infierno.

Los adventistas no enseñan la doctrina bíblica del infierno. Al igual que los Testigos de Jehová, enseñan que los inconversos serán aniquilados. De esta forma niegan la doctrina bíblica del castigo eterno en el infierno para aquellos que rechazan la salvación de Cristo.

Refutación

El Dr. Ron Rhodes en su artículo “La Aniquilación”, publicado en Apología Cristiana, vol. 4, no. 2, Abril - Junio 2000, expresa:

Hay muchos pasajes que refutan el aniquilacionismo. A manera de ilustración seleccionaremos solamente un pasaje fundamental: “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna”, Mateo 25:46.

No importa cuánto podamos estirar nuestra imaginación, el castigo del que habla Mateo 25:46 no puede ser definido como una extinción de estado de consciencia sin sufrimiento. En verdad, si hay carencia de sufrimiento, también la hay de castigo. Seamos claros en esto: castigo implica sufrimiento, y sufrimiento necesariamente implica estado consciente.

El erudito bíblico John Gerstner nos dice que ‘se puede existir y no ser castigado, pero no es posible ser castigado y no existir. Aniquilación significa la destrucción de la existencia y todas las cosas que se refieren a la existencia, entre ellas, el castigo. La aniquilación elimina el castigo en vez de determinarlo’.

¿Cómo sabemos que el castigo aludido en Mateo 25:46 no representa una extinción del estado consciente o la aniquilación? Hay muchas evidencias. Por ejemplo: consideremos el hecho de que no hay grados de aniquilación. Una persona es aniquilada o no es aniquilada. Las Escrituras, por el contrario, enseñan que habrá grados de castigo en el día del juicio (Mt. 10:15; 11:21-24; 16:27; Lc. 12:47-48; Jn. 15:22; He. 10:29; Ap. 20:11-15; 22:12).

El mismo hecho de que la gente sufrirá varios grados de castigo en el infierno muestra que la aniquilación o la extinción de la consciencia no es lo que Mateo 25:46, ni ningún otro pasaje de la Escritura, enseña. Estos son conceptos incompatibles.

V. ¿Son los Adventistas del Séptimo Día una secta?

Para poder determinar si los adventistas deben ser clasificados fuera de los límites del cristianismo ortodoxo, es importante analizar algunas de las características que son comunes a todas las sectas:

A) Las sectas, por lo general, tienen un poderoso líder que toma el papel del Mesías del grupo.

Si bien el Adventismo del Séptimo Día reconoce que Elena de White fue una profetisa, esta nunca ocupó un cargo oficial de liderazgo, ya sea por elección o por designación. Ella misma escribió en 1903, “Nadie nunca nos ha escuchado reclamar la posición de líder de la denominación”. [Testimonies for the Church, vol. 8, p. 236].

B) La palabra del líder, o las doctrinas de la secta, se convierten en verdad absoluta, eclipsando o anulando completamente la autoridad bíblica.

Este criterio debe ser comparado con la forma en que Elena de White continuamente se refirió a las Escrituras como “la norma por la cual se debe medir todas las doctrinas y prácticas” [The Great Controversy, p. vii]. Ella también escribió, “La Palabra de Dios es el estándar inerrante. Los Testimonios no deben tomar el lugar de la Escritura. Que todos prueben su posición desde las Escrituras y sustancien todo punto que ellos reclaman como verdad de la Palabra revelada de Dios.” [Evangelism, p. 256].

C) Las sectas usan tácticas de coerción para someter a sus miembros.

La palabra coerción significa “retención o participación forzada”. Todos los que ejercitan el amor cristiano siempre tratarán de evitar que aquellos miembros de la iglesia del Señor que tambalean en su fe se alejen de la congregación. (9)Pero la sumisión forzada es incompatible con el reino de Cristo y los Adventistas no la practican.

D) Las sectas niegan la verdad central del Evangelio y que Jesucristo es el Hijo de Dios sin principio ni fin. También niegan la Trinidad, la resurrección corporal de Jesús, la Salvación por gracia solamente, y la autoridad absoluta y máxima de la Biblia. Los adventistas afirman oficialmente todas estas doctrinas.

E) Las sectas por lo general urgen a sus convertidos a separarse de sus familias.

Los adventistas no practican lo anterior. Por el contrario, una vez que experimentan la salvación, buscan ardientemente que sus familiares y amigos se conviertan a Cristo.

VI. Conclusión.

Teniendo en cuenta lo ya expuesto, el autor del artículo concluye que la información en su poder no constituye una base para clasificar al Adventismo del Séptimo Día como una secta.

Si bien es cierto que no niegan las doctrinas centrales del cristianismo histórico, enseñan doctrinas de carácter secundario que se oponen a la enseñanza bíblica, y en algunos casos son plenamente heréticas, por lo cual no recomendamos en absoluto a este grupo. Para nosotros se ubican dentro de la categoría de Grupo Cristiano Aberrante o Controversial.

También creemos que el adventista que confía en Cristo para su salvación es salvo, mientras que un mormón, un Testigo de Jehová, o cualquier otro sectario que cree en un Dios, un Jesús, y un Espíritu Santo diferentes, no lo será. Por lo antedicho, pensamos que nuestros esfuerzos evangelísticos serán mejor utilizados en alcanzar a los sectarios de la última categoría. (Fin)


Las doctrinas falsas del Mormonismo.

Caminando por la calle de la ciudad uno ve a dos jóvenes muy bien parecidos. Los jóvenes están en una misión religiosa, desean convertirlo a usted en uno de los feligreses de la Iglesia de Cristo de los Santos de los Últimos Día, los mormones. A primera vista, parece que los mormones son solamente un grupo más entre los muchos grupos religiosos del mundo actual. Sin embargo, una corta comparación de las doctrinas mormonas con las enseñanzas de la Biblia revela graves errores en las doctrinas mormonas. A la luz de la Biblia, es obvio que el mormonismo no es evangélico ni se basa en la Palabra de Dios. Note algunas de sus falsas doctrinas: 

1) NO BASAN SU FE EN LA BIBLIA.

Los mormones dicen que creen en la Biblia hasta donde se ha conservado la traducción correcta. Afirman que la “iglesia apóstata” la ha corrompido gravemente, quitando muchas partes y agregando otras. Han publicado su propia versión de la Biblia (2 Ti. 3:16-17).

2) NO TIENEN A LA BIBLIA COMO SU ÚNICA REGLA DE FE Y PRÁCTICA.

El mormonismo dice que la Biblia es insuficiente. No contiene toda la verdad que Dios desea dar a su pueblo. Por lo tanto, Él le dio otras revelaciones a José Smith que están al mismo nivel de la Biblia. Estas se hallan en sus libros: El Libro de Mormón, La Perla de Gran Precio y La Doctrina y los Pactos. Son la guía suprema para la iglesia. Además, Dios habla por medio del sacerdocio. Los Oráculos Vivos valen más para los Santos de los Últimos días que todas las Biblias” (Salmos 138:2; Filipenses 3:16).

3) NO CREEN QUE HAY UN SOLO DIOS.

El mormonismo enseña que hay muchos dioses. Enseñan que todos los dioses, Jesucristo y su Padre inclusive, tienen cuerpos gloriosos de carne y hueso. Están sujetos a las leyes que gobiernan lo físico y están en todo el universo. Enseñan que los dioses han sido humanos. Tienen muchas esposas y procrean hijos. Los hijos de estas uniones celestiales son espíritus que esperan la oportunidad de nacer en el mundo. Si oyen la doctrina mormona, la aceptan y cumplen fielmente con todas las obligaciones de la iglesia, después de la muerte serán dioses (1 Timoteo 2:5).

4) NO CREEN EN LA DEIDAD DE CRISTO.

Dicen que Jesucristo fue el Hijo de Dios-Adán y María. No fue engendrado por el Espíritu Santo, sino por generación natural. Enseñan que Jesús tuvo varias esposas, entre ellas, Marta y María, las hermanas de Lázaro y María Magdalena. Fue de esta manera que pudo “ver su linaje” prometido (Juan 10:30; Juan 1:1-3).

5) NO CREEN EN LA RELACIÓN DIRECTA DE DIOS PARA CON LOS HOMBRES.

Enseñan que el sacerdocio mormón reparte los dones del Espíritu Santo a su voluntad. Sin embargo, la Biblia enseña claramente que Dios ahora se relaciona y trata directamente con cada individuo (1Ti. 2:5; 1Pedro 2:9; He. 4:14-16).

6) NO CREEN EN LAS LEYES ABSOLUTAS DE DIOS.

Enseñan que Adán se vio en necesidad de desobedecer uno de los mandamientos de Jehová para poder cumplir con otro más importante, el de poblar la tierra. Por la desobediencia de Eva, ella había sido condenada a la mortalidad. Para poder retenerla por esposa y poblar la tierra, él también tendría que hacerse mortal. Sabiamente desobedeció también para que pudiera nacer la raza humana (Santiago 1:13-14).

7) NO CREEN EN LA OBRA PERFECTA DE CRISTO.

El mormonismo enseña que Jesucristo expió solamente el pecado de su Padre, Dios-Adán. Esto hizo posible la liberación de la humanidad de los efectos de la caída, pero no era para redimir al hombre de los pecados individuales (Hebreos 10:10-12; Juan 19:30).

8) NO CREEN EN LA SALVACIÓN POR GRACIA.

Se enseña que los que han muerto sin ser bautizados en la iglesia de los mormones tendrán una oportunidad de oír la predicación de la verdad en el mundo de los espíritus. Muchos creerán pero no tienen allí la oportunidad de bautizarse para ser salvos. Por lo tanto, los fieles que aún viven deben bauti (10) zarse en lugar de cada difunto cuya conversión desea. Así pueden tomar parte, cuantas veces deseen, en la salvación de las almas. Enseñan que el estado eterno de la mujer depende de haber dado a luz a hijos en esta vida. Basan su idea de la salvación por medio de la maternidad sobre 1 Timoteo 2:15 (Efesios 2:5-9; Hechos 10:11; 2 Timoteo 1:9).

9) NO CREEN EN LA MONOGAMIA.

Según los mormones, los fieles llegarán a ser dioses, como Adán-Dios. Si los esposos son “sellados” en el templo, el matrimonio es eterno. El hombre, con su esposa o esposas como reinas, reinarán sobre el planeta que sea su responsabilidad. Continuarán procreando hijos espirituales eternamente. Las solteras tendrán que servir en una capacidad inferior en el mundo venidero. Por lo tanto, las mujeres prefieren ser una de varias esposas y no ser una criada por toda la eternidad. Puesto que las leyes del país prohíben la poligamia, pueden celebrarse bodas espirituales para ser esposos en el cielo aunque no puedan casarse ante la ley ahora. José Smith escribió las palabras siguientes sobre el matrimonio celestial: “Abraham recibió concubinas y ellas dieron a luz a sus hijos, y le fue contado por justicia. Id, por lo tanto, y haced las obras de Abraham; entrad en mi ley y seréis salvos” (Doctrinas y Pactos 132:37, 34). Véase Mt. 19:5-6; 1 Co. 7:2; Ef. 5:31). 

10) NO CREEN EN EL JUICIO ABSOLUTO DESPUÉS DE LA MUERTE.

Creen que los paganos resucitarán con los justos y tendrán la oportunidad de oír la verdad. Si la aceptan serán salvos; si la rechazan, condenados (He. 9:27; Ap. 20:11-15).

Habiéndose enterado el lector de las doctrinas falsas del mormonismo por medio de este análisis, es posible que diga: “¿Qué bien cree el autor resultará de desenmascarar este sistema falso, sacando a la luz la duplicidad de esta impostura? ¿Por qué no dejar en paz a esta gente pacífica y digna de elogio por muchas razones? Al fin, ¿no son completamente sinceros los mormones?”.

La respuesta a estas preguntas se encuentra primeramente en las palabras del apóstol Pablo cuando declara que es obligación de “el siervo del Señor que (…) con mansedumbre corrija a los que se opone, por sí quizá Dios les conceda que se arrepientan para conocer la verdad y escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a la voluntad de él” (2 Timoteo 2:25-26).

En segundo lugar, la Biblia declara que todos nosotros, por pertenecer a una raza caída moral y espiritualmente, o actualmente en rebelión contra Dios, estamos en peligro de ir al infierno por TODA LA ETERNIDAD. La Biblia también afirma claramente que la única manera de salvarse es mediante un arrepentimiento verdadero y una fe no fingida en el Señor Jesucristo de que habla el evangelio. ¿No sería pues un crimen incalificable dejar perecer a tantos sin tenderles la mano? ¿No sería una falta de amor el rehusar exponer el error y a la vez anunciarles que no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres en que podamos ser salvos? (Hechos 4:12). Si yo estuviera en el lugar de un mormón, hubiera deseado que alguien me desengañara; y si como un mormón llegara al infierno, ¿no culparía yo a los cristianos que guardaron silencio y me dejaron perecer sin echarme una soga para salvarme?

Amigo mormón, le ruego admitir la perfección y suficiencia de las SAGRADAS ESCRITURAS (Santa Biblia), y desechar terminantemente toda adición y modificación que cualquiera quisiera hacerle a ellas (Apocalipsis 22:18-19). Sobre todo, arrodíllese en la presencia del Dios de amor y verdad (que no es hombre para que cambie), y pida la iluminación del Santo Espíritu de Dios para ver la hermosura de la luz divina en la Santa Biblia y, volviendo las espaldas a lo falso, conozca la libertad gloriosa que el Hijo de Dios da (Juan 7:17; 8:31-32,36). (Fin)

 

La necesidad de la Salvación.

TEXTO: Romanos 10:1.

INTRO: En la gran obra de salvar a los perdidos de la ruina eterna, es la obra del Espíritu Santo producir convicción en sus corazones. Sin esta obra están como dice el Salmo 58:3-5. Los perdidos están como Pablo escribió en Efesios 2:12. Hay multitudes que están como dice Filipenses 3:18, 19. Por eso el primer paso para la salvación del alma del infierno (GEHENNA, el “lago de fuego”, Ap. 20:11-15) es cuando el Espíritu Santo hace su obra (Jn. 16:8). Y ¿qué medio usa? Véase He. 4:12, y Ro. 10:17.

I. Las Escrituras declaran que todo el mundo necesita salvación, sea judío o gentil, y la única fuente de información acerca de la salvación es la Santa Biblia. El plan de Dios en la salvación del alma del Lago de Fuego se encuentra con claridad en Juan 3:18; 5:24; 6:28, 29; 6:47; 8:24; 10:7, 26; 12:39,40; 16:9.

1. Es imperativo pues que el incrédulo vaya a refugiarse bajo la cruz de Jesucristo, Efesios 2:16.

II. La incredulidad viene de la naturaleza corrupta del hombre, por eso es imposible que este haga algo por sí mismo. Esta ha sido la condición del mundo desde el principio, Génesis 6:5, 12; Salmo 14:1-3; Isaías 14-6; Jeremías 17:9.

1. Además de estos textos del A.T. nótese bien lo que el Espíritu Santo le inspiró escribir a Pablo en el N.T., Romanos 3:9-18; 7:18; 8:7; Efesios 2:1-3.

2. El hombre, después de la caída, siempre ha fallado en sus esfuerzos de acercarse a Dios:

(1) En el Edén, Génesis 3:8.

(2) Antes que la Ley fuera dada, Romanos 5:13.

(3) Bajo la Ley, Romanos 3:19, 20.

(4) Bajo la Gracia de Dios, Juan 3:19.

3. Nótese bien lo que las Escrituras dicen acerca de la condición pecaminosa del hombre, 1 Corintios 15:22; Romanos 5:15, 19; Job 14:4; Salmo 51:5.

III. De aquella naturaleza corrompida salen todas las clases de pecado contra Dios, Mateo 7:15-18.

1. Pecado es la “infracción de la ley”, 1 Juan 3:4.

(11) 2. ¿Qué dice la Ley? Marcos 12:29-31.

3. Las Escrituras dicen que la Ley es:

(1) Santa, Romanos 7:12.

(2) Inmutable, Santiago 1:17.

(3) Para siempre, Mateo 5:18.

(4) Lleva una pena, Gá. 3:10; Ro. 6:23; Ez. 18:4.

IV. La consecuencia de rechazar el amor de Dios, Juan 3:36; Mateo 25:46; Apocalipsis 21:8.

Conclusión: Por eso, escucha el aviso y huye de la ira que vendrá.


La sinceridad no puede salvar.

TEXTO: Romanos 10:1-4.

INTRO: La opinión común es que si una persona es sincera en su creencia, todo saldrá bien. La pregunta es: ¿Dios acepta la sinceridad como base para la salvación?

I. Vemos en nuestro texto que los judíos eran muy sinceros en sus creencias, pero ignorantes de la justicia de Dios, véase Mateo 23:15. Véase Juan 8:39-47; Hechos 3:12-15.

1. Nótese la voz del profeta en Oseas 4:6.

2. Muchos dicen: “No importa la creencia si se es sincero”, pero Dios habla en Romanos 3:1-4 y 1 Juan 2:22; 5:10.

3. La obra de la salvación de un alma del infierno es ciento por ciento la obra de Dios, el hombre no tiene parte alguna, véase Ef. 4:17, 18; 2 Ts. 1:6- 8; Ro. 1:18-20; 2:11-16.

4. Las acciones humanas de carácter moral son los resultados de opiniones y no cuentan para Dios.

II. Cada persona es responsable de su propia creencia y esta es la razón por la que el Espíritu Santo tiene que hacer una obra en tal corazón, Juan 16:8, 9.

1. Nótese el testimonio de Pablo, Hechos 26:9, 10; Gálatas 1:13, 14.

2. El Espíritu Santo hizo una obra en su corazón, y el resultado lo podemos ver en 1 Corintios 15:9, 10.


La justicia propia no puede salvar.

TEXTO: Romanos 10:1-3.

INTRO: Justicia, ¿qué quiere decir? Es un atributo de Dios. Como consecuencia de la caída, el hombre está corrompido y carece de justificación (posición correcta con Dios), y es incapaz de justificarse a sí mismo. Mediante el acto de la justificación el hombre es declarado justo (correcto con Dios) por fe, por medio de la justicia imputada de Jesucristo, 2 Co. 5:21.

La frase “la justicia de Dios” aparece muchas veces en las Escrituras (Ro. 1:16, 17; 3:21, 22; Fil. 3:9. 2 P. 1:1.

I. La ignorancia de la justicia de Dios sería fatal (Mateo 5:20).

1. Aquellos judíos tenían 613 preceptos sobre sus vidas día tras día. Leyeron cada día las Escrituras del A.T.; oraron con frecuencia; guardaron el día sábado, etc., pero nótese lo que Pablo escribió de sí mismo en 1 Timoteo 1:12,13.

2. Una lectura del A. T. revela dónde se encuentra la justicia de Dios, Salmo 71:16; 24:3-5; 85:10-13.

3. El A. T. muestra la condición pecaminosa del hombre, Isaías 64:6; Proverbios 28:26.

4. Es igual en las páginas del N.T.: Ro. 5:17, 18; 9:30-32.

II. Recuerde que la “justicia”, como se aplica al hombre, significa el estado o condición de estar bien con Dios, véase Gálatas 3:10. Si uno espera ser salvo por sí mismo, tiene que cumplir con cada regla escrita en la Ley, véase Lucas 10:25-28; Romanos 3:10, 20, 23.

III. La obra de Jesucristo en la cruz muestra que el hombre necesita una “justicia” mejor que la que tiene, Gálatas 3:21.

IV. Por eso, antes de que llegue el día de la muerte arrepiéntase de sus pecados y reciba a Jesucristo como el único Salvador de su alma del infierno.


No hay esperanza para el pecado en la ley.

TEXTO: Romanos 10:5.

INTRO: Hay dos modos por medio de los cuales el hombre espera ganar la vida eterna: el primero es haciendo algo por sí mismo, el otro es creyendo en lo que ha hecho otra persona. Algunos esperan ganar la vida eterna siendo honestos, buenos padres, buenos vecinos, o por sus contribuciones. Otras personas esperan ganar la vida eterna bautizándose, tomando la Cena, asistiendo a una iglesia, viviendo una vida correcta. Dicen que “por su conducta esperan recibir la vida eterna”.

Sobre cada predicador de la Biblia hay una responsabilidad de predicar claro el mensaje de salvación. Hay demasiados predicadores que son ciegos guías de ciegos” (Mateo 15:14). Deben ser quienes os anuncian el camino de salvación”, Hechos 16:17.

La “ley” de Dios está bien establecida y cada transgresión ha de ser castiga (Romanos 6:23). El pecador no puede obtener esperanza guardando las leyes.

Ni hay salvación en una “iglesia” o “denominación”. El Creador del universo dijo: “Que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios”. Vea Juan 3:1-21.

Nuestra naturaleza carnal está corrompida. Véase Génesis 6:12; Romanos 7:18, 25; 8:5, 6; 13:14; Gálatas 5:1-21, 24; 6:8; Mateo 7:16; Jeremías 13:23; 17:9; Romanos 8:7, 8; 1 Corintios 2:14.

A la luz de estos textos vemos que la naturaleza que hemos recibido de Adán está corrompida ciento por ciento, Efesios 4:22, 24; Romanos 7:18; Gálatas 6:15; Génesis 6:5.

Por eso tenemos que tener un principio nuevo. Nuestra naturaleza vieja está mala, Isaías 1:6.

Jesucristo vino para proveer “salvación”, Romanos 8:3; 2 Corintios 5:21; 1 Pedro 2:24; Hebreos 9:26. Vea también Romanos 8:9; Colosenses 1:12.

La gran diferencia entre la persona perdida y la persona salva: El perdido tiene una naturaleza perdida, pero la persona salva tiene dos: todavía la vieja y ahora una nueva. Hay que estudiar 1 Juan 3:8, 9; 4:5; 5:4; Efesios 4:22, 24; Mateo 9:16, 17.


(12) No hay nada entre el pecador y el Salvador.

LECTURA: Romanos 10:6-8.

TEXTO: Mateo 11:28, 29; Juan 1:17.

INTRO: La ley dice: “hágase esto y vivirá”, pero la gracia dice: “Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo”. La ley dice: “El alma que peque, esa morirá” (Ezequiel 18:4), pero la gracia dice: “Que le diga que Dios tuvo de él (el pecador) misericordia, que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención”, Job 33:24.

Nótese lo que dice la Ley respecto al hijo desobediente en Deuteronomio 21:18-21. Ahora haga la comparación con lo que dice acerca de la gracia en Lucas 15:20. La Ley dice “asirse”, pero la Gracia dice: “que le diga que Dios tuvo de él (el pecador) misericordia, que lo libró de descender al sepulcro, que halló redención” Job 33:24.

Vea lo que la ley dice con respecto al hijo desobediente, Deuteronomio 21:18-21. Compare con Lucas 15:20.

La ley dice “asirse”, pero la gracia dice: “vestidle, poned un anillo en su mano, y calzado en sus pies” (Lucas 15:22). La ley dice en Gá. 3:10, pero la gracia responde en Gá. 3:13.

En estos versículos hemos encontrado que el pecador se libra de la ley (Gálatas 4:4, 5). Por eso la Ley del A.T. no fue puesta a un lado sino que quedó cumplida, porque la pena de la ley cayó sobre un SUSTITUTO, el Señor Jesús. Ahora el pecador puede confiar en lo que dice Romanos 5:6-8.

La dificultad para que el pecador sea salvo es que la Ley de Dios ha sido violada, y Dios, siendo Justo, no puede perdonar a ningún pecador hasta que la pena sea pagada. Pero, siendo que ningún pecador pudo acercarse a un Dios tres veces santo, Dios el Hijo tuvo que tomar el lugar, Isaías 42:21; 55:1.

Hay que recordar que la muerte vicaria de Jesucristo ya tuvo lugar, y la obra de redención ya está completa, Isaías 53:5, 6; Romanos 4:25; 1 Corintios 15:3; 2 Corintios 5:21; Gálatas 1:4; Efesios 5:25; Filipenses 2:8; 1 Tesalonicenses 1:9, 10; Hebreos 9:26, 28; 1 Pedro 1:19, 20; 2:24; 3:18; 4:1.

Aquel día en la Cruz la cuestión del pecado y su castigo y la cuestión de la salvación quedaron determinados una vez y para siempre. Ningún otro sacrificio en el mundo puede servir entre el Dios Santo y el hombre pecador. No hubo otra manera de obtener la redención. Note bien lo que Jesús dijo en la cruz: Consumado es”.

Tal fue el anuncio en relación a los sacrificios del A.T; la ley del A.T; los ritos y ceremonias del A.T. Todas las demandas del A.T. han sido eliminadas, vea 1 Timoteo 2:5.


¿Por qué usted debe ser un Bautista? (I parte)

A medida que avanzamos hacia el fin de esta edad, veremos un movimiento hacia un gobierno y una religión mundiales. La filosofía de muchos es: “No necesitamos permanecer separados, olvidemos las doctrinas y amemos a todos”. Satanás está preparando el camino para el anticristo por medio del movimiento ecuménico.

Hay muchas preguntas importantes que debemos hacernos: ¿Hubo siempre iglesias verdaderas desde el tiempo de Cristo hasta el día de hoy? ¿Existen hoy iglesias que tienen la autoridad de Cristo? Y si las hay,  ¿cuál es la verdadera iglesia? ¿Hay alguna diferencia entre ser Episcopal, Católico, Luterano, Metodista, Pentecostal, o Bautista? ¿Son los Bautistas parte de los Protestantes? ¿Podemos recibir abiertamente los miembros de otras iglesias que no son Bautistas? Analicemos estas preguntas.

Hay muchas razones por las cuales se ve la necesidad de unirse a una Iglesia Bautista:

I.  PORQUE LOS BAUTISTAS TIENEN UN NOMBRE HONORABLE. “De más estima es el buen nombre que las muchas riquezas,  y la buena fama más que la plata y el oro” (Proverbios 22:1).

A. El nombre “Bautista” es un nombre bíblico.

1. Se encuentra 15 veces en el Nuevo Testamento, y se refiere a Juan el Bautista, (Mateo 3:1).

a. De acuerdo a Mateo 3:1, Juan fue llamado Bautista antes de haber bautizado a nadie.

b. Es un nombre dado por Dios (Él  no se llamó “Juan el Católico” o “Juan el Presbiteriano”, etc.).

2. Cristo honró a Juan el Bautista, (Mateo 11:11).

a. Es un nombre que podemos llevar con orgullo.

b. Nunca nos avergoncemos de aceptar el nombre “Bautista”.

3. Todos los apóstoles recibieron el bautismo de Juan el Bautista, (Hechos 1:22-23).

a. Este NUNCA fue rechazado.

b. Al contrario, fue un requisito para el oficio de apóstol.

B. El nombre Bautista es el único nombre en el Nuevo Testamento que se aplica a discípulos bautizados.

1. Existen muchos nombres que se pueden aplicar bíblicamente a los creyentes sin el bautismo bíblico.

a. Discípulos, Mt.28:19.

b. Hermanos, Mt.23:8.

c. Hijos de Dios, Jn.1:12.

d. Ovejas, Jn.10:16.

e. Santos, He.10:10,14.

f. Cristianos, Hch.11:26.

2. Pero, el único nombre que define a un discípulo bautizado es el nombre bautista.

a. En Juan 4:1 dice que, “Jesús hacía y bautizaba más discípulos que Juan”.

b. Juan hacía discípulos y los bautizaba. Jesús hacía discípulos y mandó a sus apóstoles bautizarlos.

c. Antes de ascender al cielo, Jesús le mandó a Sus iglesias que hagan y bauticen discípulos hasta que Él venga.     

3. El diccionario Webster define a un Bautista como: “uno de una denominación de cristianos que sostiene que el bautismo debe ser administrado por inmersión y solamente a creyentes”.

a. Los demás bautizan a los bebés al nacer y a los pecadores para salvarlos.

b. También bautizan de otro modo que no es por inmersión.

(13) C. El nombre bautista es un nombre que hace una distinción.

1. Distingue a los que practican solamente la inmersión de todos aquellos que no la practican.

2. Distingue a los que bautizan la gente salva de todos aquellos que no lo hacen.

3. Distingue a los que rechazan el bautismo infantil de aquellos que lo reciben.

D. El nombre bautista es un nombre que representa un pueblo separado.

1. Jesús declaró que su pueblo fuera un pueblo separado (Lc.12:51).

2. Jesús dijo que el mundo lo aborrecía  y que a Su gente la aborrecería igual (Jn. 15:18-25).

3. El nombre bautista significó separación del mundo para el primer hombre que lo usó. Juan el Bautista murió por no ceder en la cuestión del divorcio.

4. El pueblo bautista siempre se separó de los que no creyeron ni practicaron la Palabra de Dios.

5. Todas las cosas que promueven la unidad entre los bautistas, producen división entre estos y las demás denominaciones en el mundo. Las iglesias bautistas nunca están unidas a menos que estén separadas de todas las demás. No hay excepciones a esta regla. El Señor Jesús mantiene vigilancia sobre esto. Si los bautistas son obedientes a Cristo, los enemigos de Cristo no son amigables con ellos.


La independencia de la iglesia Bautista.

(Tomado de “La Voz Bautista”, Juan Ward)

Cada iglesia debe seguir el modelo de la iglesia que edificó Jesús. Y puesto que aquella era independiente, todas las iglesias deben ser independientes. Hay consecuencias de no seguir el modelo que Cristo ha establecido.

I. NADIE DEBERÍA CAMBIAR LO ESTABLECIDO POR DIOS.

A. Dios es celoso y se opone a cualquier cambio de sus métodos por muy pequeño que este sea.

La actitud divina sobre el cambio de sus planes se ve en Darío, en Esdras 6:10-12. Para Dios es una ofensa seria. En Ap.22:18-19 Dios advierte sobre el cambio en Su Libro, dentro del cual se encuentran métodos y planes, incluso para el funcionamiento de Su Iglesia.

A la luz de estos pasajes, se ve claramente el pensamiento de Dios sobre los que violan Sus planes de operación.

B. Otros pasajes también nos convencen de que Dios quiere que acatemos lo que Él ha prescrito, Pr. 22:28; Jos. 1:6-9; Dt. 5:32-33; 28:14; Jer.7:23; Ap. 2:4; 1 Co.15:3 y 11:23.

C. Según las Escrituras no tenemos libertad para mejorar el método de Dios.

Al contrario, tenemos que seguir Su liderazgo con precisión reconociendo que Él es el Señor, la Cabeza.

Las iglesias que están en organizaciones no Escriturales, como por ejemplo: convenciones, asociaciones, corporaciones, etc., harían bien en reconsiderar la actitud de Dios sobre sus actividades.

D. Las Escrituras tienen una multitud de ejemplos de que Dios quiere que sigamos con exactitud Sus instrucciones.

El resultado fue que Abel agradó a Dios, mientras que Caín le disgustó (Gé.4:4-5).

Noé construyó un arca “conforme a todo lo que Dios le mandó” (Gé.6:22). Solo se salvó la familia de Noé (Gé.7:23).

Pero el justo David (Ro. 4:6) decidió hacer una cosa buena un poco diferente de lo que Dios había indicado y, para su tristeza, vio que Dios se enfadó. Decidió trasladar el arca de Dios de la ciudad de Baal a Jerusalén (2 S. 6:2), lo cual era bueno y según la voluntad de Dios (1 Cr.13:1-4). El traslado del arca tenía que ser a pie (Éx. 25:14). Y solo podía ser trasladada por sacerdotes, hijos de Coat (Nm. 7:9). Pero David intentó mudarla con bueyes (1 Cr. 13:9) y un carro (1 Cr. 13:7; 2 S. 6:3). El resultado fue la muerte de una gran soldado de David (Uzías) en 2 S. 6:7, la inmovilización del arca durante tres meses (1 Cr. 13:13-14) y el temor de Dios cayó sobre David quien preguntó: “¿Cómo he de traer a mi casa el arca de Dios?” (1 Cr. 13:12). David reconoció que si así lo hubiera hecho desde el principio Dios no se habría enfadado (1 Cr. 15:2, 12-13).

El Rey Saúl también se atrevió a hacer algo que pertenecía a los sacerdotes (Lv. 1:7-9; 1 S. 13:8-10). Encontró tristemente que, aunque su sacrificio era bueno, a Dios le desagradó y lo consideró fatuo (1 S. 13:13-14; 15:11).

Moisés aprendió acerca de la reacción de Dios cuando hirió a la roca (Nm. 20:11) en lugar de hablarle (Nm. 20:8, 12).

E. Así que, a la luz de todo lo que hemos visto, concluimos que nadie debe apartarse del ejemplo que Dios nos ha dejado.

Dios nunca ha aprobado la acción que se haya hecho en disconformidad con Sus ejemplos. Dios quiere que se siga Su ejemplo en todo, incluso en cuanto a la Iglesia.

La primera Iglesia y todas las demás en la Biblia eran independientes, es decir, libres de convenciones, asociaciones, jerarquías, concilios, y todas las demás organizaciones humanas que esclavizan las iglesias y los pastores. Estas Iglesias constituyen el ejemplo de Dios para todas las Iglesias ya que eran independientes, todas las demás deberían mantenerse iguales.

II. LA MAYORÍA DE LAS IGLESIAS DE HOY NO PIENSAN QUE SEA IMPORTANTE MANTENER UNA INTERPRETACIÓN ESTRICTA DE LAS ESCRITURAS Y SEGUIR CUIDADOSAMENTE SUS EJEMPLOS.

A. Ya se ha presentado mucha evidencia para comprobar el modo de pensar de Dios, pero muchas Iglesias modernas razonan que:

1. El bien logrado por las organizaciones compensa sus deficiencias. Esto equivale a decir que el fin justifica los medios. Si es así, también podríamos robar bancos para dar de comer a los pobres.

(14) 2. En el siglo veintiuno la única forma para llevar a cabo la obra del Señor es mediante organizaciones, es afirmar que el método antiguo de la Biblia ya no funciona. Dios nunca nos ha dado a entender que sus métodos llegaran a ser inútiles.

3. Las variaciones están bien mientras la persona tenga buenas intenciones. Pero Dios espera mucho más que sinceridad (Jn. 4:24). “Hay camino que al hombre  le parece derecho; pero su fin es camino de muerte” (Pr. 14:12). Ni los hombres ni las iglesias pueden guiar sus vidas por el razonamiento (Jer. 10:23).

B. Pero, a pesar de ello, miles de Iglesias se han tomado la libertad de  organizarse con otras Iglesias cambiando así el plan de Dios.

Si una Iglesia tiene el descaro de cambiar Su plan de organización, también puede cambiar cualquier otra cosa. En lugar del diezmo, se puede dar cualquier otra cantidad. En lugar de dar los diezmos a Dios, se dan a los pastores. Las reuniones se pueden hacer según la conveniencia de cada Iglesia. En lugar de predicar, se puede solo cantar. Se pueden casar cualquier tipo de matrimonios (homosexuales). En vez de tocar música que agrada a Dios, se toca música del mundo. Si se cambia el plan de Dios en una cosa, se puede hacer en cualquier cosa.

La verdad es que los que transgredan la doctrina acerca de la Iglesia y pretenden tener la verdad son inconstantes. Cuando así se hace, se está en error. Esto es herejía. Ef. 2:10 dice que debemos andar en verdad.

C. El resultado de andar en el error es la corrupción, igual que la que vieron Saúl, David y Moisés.

Todas las organizaciones se encuentran con corrupción. La mayoría de ellas sirven de trampolín para los predicadoress. Ellos quieren promoverse rápidamente. Esto no está de acuerdo con el plan de Dios pues provoca orgullo, exaltación y vanagloria.

Muchos pastores y miembros de estas iglesias que pertenecen a organizaciones, se encuentran con el problema de tener que callarse sobre muchos asuntos que están mal bíblicamente y aceptar lo que no les parece bien. La razón es para poder apoyar lo que a ellos les parece bien o seguir recibiendo plata de la organización.

Las iglesias no están de acuerdo con la manera en que la organización ha tratado varios problemas, pero encuentran que es muy difícil dejarla completamente.

Muchas organizaciones invierten dinero en cosas dudosas y malas. La Biblia dice: “Si la raíz es santa, también lo son las ramas” (Ro. 11:16).

La iglesia que se aparta del ejemplo de Dios tendrá que rendirle cuentas a Él. He. 2:2 dice: “Toda transgresión y desobediencia recibió justa retribución”.

La Iglesia que se niega a someterse a los métodos de Dios tendrá que sufrir las consecuencias.

Conclusión: A LA LUZ DE LA BIBLIA UNA IGLESIA ESCRITURAL ES UNA IGLESIA INDEPENDIENTE. SI NO ES INDEPENDIENTE NO ES BÍBLICA. (Fin)

La última palabra.

Esta revista se envía gratis a todo aquel que la solicita. Tenga en cuenta que no es un tratado evangélico, sino que es un material de estudio para pastores y maestros. Es una obra de amor por parte de J. Alvino y Janet Nelson. Los gastos son pagados por hermanos en Cristo. Contamos con los Hermanos Gil como correctores de prueba. Recuerda que la suscripción se termina al final de diciembre. Envíame antes tus datos si quieres continuar recibiéndola durante el año de 2012. No podremos enviarla sin tu notificación.

¡Vivimos en días tremendos! El regreso del Señor Jesús puede ser en cualquier momento. Todas las profecías de Su regreso se han cumplido. Pastor ¿has preparado a tu congregación para estar lista para aquel día? Eres responsable de enseñar la verdad. Tú tendrás que darle cuenta al Señor un día.

Pastor, ¿cómo está tu vida espiritual? ¿Cuánto tiempo estás desperdiciando en la computadora en vez de estar en la calle testificándole a los perdidos o estudiando la Palabra? ¡Qué vergüenza!

Cuidado con los de la “Iglesia de Cristo”. Están muy confundidos siguiendo las doctrinas de hombres en vez de la Palabra de Dios.

Cuidado con cualquiera “iglesia” que usa el nombre “pentecostés”. Cada una está enseñanza doctrina falsa porque no han estudiado el Libro de Los Hechos. Está sembrando una confusión tremenda. Está causando gente a tratar como “locos”. Sí, predican “salvación”, pero no una salvación segura siendo que dicen que uno puede perderla. Pastor, es tu deber a enseñar tu congregación a no tener nada hacer con tales gentes.

Desde los apóstoles, la sanidad no se encuentra en las Escrituras. Sí, como no, Dios se puede sanar, pero no es siempre Su voluntad. Ninguna persona hoy tiene el “don” a sanar. El “don” de los “grandes” evangelistas entre los pentes es a en-gañar la gente, recibir ofrendas grandes, vivir en casas grandes, manejar automóviles grandes, etc. Hermano, ¡no sea engañado con sus mentiras!

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