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Hojas de Oro

Un Llamado A Regresar A Las Enseñanzas Bíblicas

“...que contendáis por la fe...”

Año XXXX, No. 5                           MAYO                                                  2010

 


Índice:

...El infierno.

...¿Por qué Dios permite el sufrimiento?

...El pecado del pecador y el sacrificio del Salvador.

...Los dos advenimientos de Jesús el Cristo.

...¿La salvación produce alguna sensación?

...La seguridad de tu salvación.

...La apostasía

...El Quinto Mandamiento

El infierno.

TEXTO: Mateo 23:33.

LECTURA: Apocalipsis 20:11-15.

INTRO: Infierno (gehenna).  En el tiempo de Jesús existía un basurero en las afueras de la ciudad de Jerusalén llamado Ge-Hinnom, en el valle de Jerus.  Durante Su ministerio el Señor usó la palabra en Mateo 5:22, 29, 30; 18:9; 23:15, 33; Marcos 9:43, 45, 47; Lucas 12:5. Santiago la usó en Stg. 3:6. Todavía no hay nadie en el “infierno”, el lago de fuego. Véase 2 Cr. 28:3; 33:6; 2 R. 23:10. Al morir, el alma del pecador que no se ha arrepentido va al “mundo invisible” que es el sheol del A.T. y el hades del N. T.

     Existe mucha confusión al respecto ya que los traductores de nuestras Biblias no han hecho una diferencia entre estas dos palabras. En esta lección aclararemos el asunto.

     Después de la resurrección de Jesucristo, al morir la persona el alma sale del cuerpo y va hacia el sheol (hades) o hacia el “paraíso” (el Tercer Cielo, Lucas 23:43). Antes de la resurrección del cuerpo de Jesús, durante los tres días que permaneció en el sepulcro, Su alma estaba en el sheol (hades), es decir, el mundo invisible, pero en el lado de consolación (Lucas 16:22-26). El día en que el Señor resucitó se llevó consigo al “Tercer Cielo” todas las almas que habían sido salvas durante las edades pasadas (este lugar ya había sido preparado para los redimidos por la sangre derramada por Jesús en la cruz).

     Después de la resurrección y ascensión de Jesús, el alma del creyente que ha sido salvo va directamente al Tercer Cielo.

I. ¿Qué son el sheol y el hades?

1. Ambos son términos equivalentes de un lugar real creado por Dios. No es un “símbolo” ni una metáfora o una descripción de nuestros sufrimientos aquí sobre la tierra. No es un “estado mental” (véase otra vez Lucas 16:28 y Hechos 1:25). Parece que está en lo más hondo de la Tierra pues es bien conocido que el fuego que emerge de los volcanes proviene de las profundidades. Véase Apocalipsis 22:15; Mateo 8:12; 22:13; 25:30.

2. Es un lugar “preparado” para Satanás y los demonios (Mateo 25:41). Hay un solo Satanás que es el diablo, pero hay una multitud de demonios.

II. Es un lugar terrible de castigo eterno. Este castigo es justo porque proviene del Creador del Universo (Lucas 12:47, 48; Mateo 11:21-24; Marcos 12:38-40).

1. El castigo será terrible según Mateo 8:12; Marcos 9:44; Apocalipsis 14:10, 11. ¡Esto es espantoso!

2. El castigo será: “...para siempre...” (2 Tesalonicenses 1:9; Mateo 25:41, 46; Judas 7, 13).

III. El “infierno”, el Lago de Fuego, es para Satanás, para todos los demonios y, muy importante, para todos los incrédulos que han rechazado a Cristo.

1. Satanás, un mensajero creado por Dios perfecto y que luego su orgullo lo llevó a convertirse en diablo (Apocalipsis 20:10; véase Isaías 14:12-17).

2. Todos los demonios, mensajeros creados para servir a Dios, fueron seres celestiales que decidieron seguir a Satanás (Mateo 25:41; Judas 6); cuando este cayó ellos también cayeron con él (véase Isaías 14:12-15). Recordemos una vez más que hay un solo Satanás que es el diablo, quien en un principio fue creado como mensajero de Dios, pero que hay millones de demonios, los cuales también fueron creados por Dios antes de la formación del mundo para ser Sus mensajeros (ángeles).

3. Pues este lugar es el destino final de todos de los que han hecho mal y han rechazado a Jesús como Salvador (Apocalipsis 21:8; 2 Tesalonicenses 1:8). Incluso gente “buena”, “recta”, “moral” y “honesta” pero incrédula.

(1) Y tú, ¿en qué posición estás? (Juan 3:36).

IV. El “infierno” es el destino final de cada no creyente después que se celebre el Juicio del Gran Trono Blanco. Todavía las almas de todos los incrédulos desde Caín hasta el presente están “guardadas” en el sheol (hades). Al final del Reino milenial de Jesús sobre esta tierra tendrá lugar el día del “juicio final” (Apocalipsis 20:11-15).

(Página 2) 1. Cuando un creyente muere su alma es llevada directamente al Tercer Cielo, pero el incrédulo, al morir, su alma es arrojada en el sheol (hades), en las profundidades de esta Tierra, donde, de ahí en lo adelante, ¡estará en sufrimiento eterno! ¿Por qué? Porque Dios es Santo, Santo, Santo y no puede tolerar el pecado en Su presencia. Dios ha provisto una manera para que el hombre y la mujer estén “a cuentas” con Él, pero si se rechaza tal opción entonces ¡no hay esperanza!

V.  El infierno, el “lago de fuego”, estará gobernado por Dios y existe para Su gloria (Lucas 12:5; Mateo 25:41; Apocalipsis 14:10). ¡Qué pensamiento más horrible! (Véase Apocalipsis 11:17, 18; 16:5, 6). 

VI.  El tormento de sensación. 

1. Las Escrituras hablan de la “muerte segunda” (Ap. 20:6, 14). La primera muerte es solo física, pero la segunda es espiritual y eterna en el lago de fuego que es el “infierno final” (gehenna) (v. 14). (Véase Ap. 14:19; 19; 20; 20:3, 10; Isaías 63:3; Marcos 9:44; Mateo 25:30).

2. Aquel fuego es un “fuego preparado”. Daniel y sus compañeros fueron tirados también dentro de un fuego que había sido preparado (Daniel 3:19-22). Así será aquel “fuego” de la muerte segunda (véase Isaías 33:14).

3. Las propiedades del “lago de fuego”:

(1) Universal, es decir, cada parte del cuerpo estará en tormento. De la manera que la persona pecó, así será su castigo (Mateo 22:13).

(2) Los tormentos serán múltiples.

(3) Los tormentos se describen con vehemencia (Mateo 11:21, 22; 13:42; 22:13; Lucas 16:24).

(4) Serán continuos (Apocalipsis 20:10; 14:11).

(5) Serán sin misericordia (Proverbios 1:26).

(6) Serán sin fin (Apocalipsis 14:11). (Fin)

 

¿Por qué Dios permite el sufrimiento?

1. Los problemas en este mundo son causados por el hombre y no por Dios. (Adán, Isaías 43:27; Romanos 5:12; 1 Corintios 15:21).

2. Dios es Santo y es el Juez del pecado. Él es nuestro Salvador y también nuestro Juez. Adán fue avisado en el principio (Génesis 2:15-17). Nadie es inocente. Todos han quebrantado las leyes de Dios y merecen castigo.

3. Dios ha dado “luz” a la raza humana pero esta la rechazó (Juan 1:9).

(1)     La luz de la creación (Romanos 1:19, 230).

(2)     La luz de la conciencia (Romanos 2:14-16).

(3)     La luz de las Escrituras (Romanos 3:1, 2).

     A. Desde el principio, cuando el hombre pecó, Dios le mostró el camino de la salvación pero casi todo el mundo lo rechazó (Génesis 3:15, 21; 4:2-5).

     B. Abel fue profeta (Lucas 11:50, 51; Hebreos 11:4).

     C. Enoc fue profeta (Judas14, 15).

     D. Noé fue profeta (2 Pedro 2:5).

     E. Job entendió la salvación (Job 19:25-27).

     F. Salomón proclamó la salvación a mucha gente (1 R. 4:34).

(4)     Es la responsabilidad del hombre buscar a Dios (Hechos 17:22-18). Véase Mateo 13:18, 19, 23.

4. Dios ha provisto la salvación del alma del Lago de Fuego. Su amor tan grande y Su bondad son evidentes por la obra de Jesús en la cruz (Juan 3:16). La salvación está disponible.

5. Los seres humanos no pueden entender la mente del Creador (Deuteronomio 29:29).

6. Dios no tiene que contestar la pregunta: “¿Por qué estoy  enfermo?” (Romanos 9:20). Como criaturas de Dios el creyente tiene que confiar en Su Palabra y obedecerla no importa cuál sea nuestra situación. (Fin)

 

El pecado del pecador y el sacrificio del Salvador.  (Por Oliver Greene)

TEXTO: Hebreos 10:12-14.

LECTURA: Hebreos 10:1-14.

INTRO: En este mensaje vamos a estudiar nueve pasajes de la Escritura y cada uno presenta dos gran verdades: (1) El pecado del pecador; y (2) El sacrificio todo suficiente del Salvador. Según las Escrituras es el PECADO (singular) de incredulidad el que condena al pecador al Lago de Fuego (Juan 3:18. Véase Juan 1:29). Aunque el pecado de la incredulidad es lo que condena al pecador, vamos a tratar también con los PECADOS (plurales) puesto que Jesucristo los llevo sobre Sí mismo (véase 1 Pedro 2:24).

I. El primer texto se encuentra en 1 Juan 3:5.

1. Jesús, el Cristo, el Ungido, el Mesías, el Prometido, el Salvador, el Redentor fue manifestado (revelado) para “quitar” (llevar) los pecados del pecador.

(1) Jesús no tuvo ningún principio ya que Él es Dios (véase Juan 1:1; 17:5. También Mi­queas 5:2; Juan 8:58; 17:24; Hebreos 7:3; Apo­calipsis 22: 13).

(2) En Génesis 3:15 Dios el Padre prometió a Adán que la semilla de la mujer (hablando del nacimiento virginal de Jesús) “herirá (a Sata­nás) en la cabeza”.

(3) En Gálatas 4:4, 5 vemos el cumplimiento de aquella promesa (Juan 1:14) aunque todavía Satanás no ha recibido su golpe mortal, pues es en el futuro (véase Ap. 20:10).

2. En 1 Juan 3:5 leemos el propósito de la en­carnación de Dios el Hijo para quitar los pe­cados (véase 1 Timoteo 3: 16; 1 Juan 1:2).

(1) Dios el Hijo se manifestó para llevar nuestros pecados pagando así nuestra deuda, y la única manera de hacerlo fue por medio de su muerte (véase Ro. 6:23 p.p.; Stg. 1:15.

(2) Dios el Hijo fue el único que pagó la deuda del pecado, al ser el único que no conoció pecado. La Santidad de Dios demanda santidad (véase 2 Corintios 5:21).

(P(3) Oh sí, durante Su ministerio Dios el Hijo hizo muchas cosas para mostrar que era Dios, pero estas cosas fue(Página 3) ron secundarias a su mayor propósito: borrar nuestros pecados.

3. ¿Qué es pecado?

(1) Es una infracción, trasgresión (violación) de la Ley de Dios (1 Juan 3:4; 1 Samuel 15:23, 24).

(2) Toda maldad, toda injusticia (1 Juan 5:17 p.p.).

(3) Todo lo que no proviene de fe (Romanos 14:23. Véase Hebreos 11:4). La ofrenda de Caín no fue con fe.

(4) El pensamiento del necio (Proverbios 24:9 p.p.). Véase Números 16 respecto a la rebelión de Coré.

(5) Altivez de ojos, orgullo de corazón, los pensamientos de los impíos (Proverbios 21:4). Estas palabras resumen toda la vida del hombre natural que es el hombre depravado. Todo lo que hace el incrédulo es pecado.

(6) El que sabe hacer lo bueno y no lo hace (Santiago 4: 17. Véase el ejemplo en 1 Samuel 3:10-13).

(7) La incredulidad es la “madre” de todo pe­cado (Juan 16:9).

A. Puesto que Jesucristo cumplió toda la Ley de Dios (Mateo 5:17) Dios le hizo para no­sotros: “sabiduría, justificación, santificación y redención” (1 Corintios 1:30).

B. Jesucristo satisfizo la Ley de Dios al ciento por ciento.  Él satisfizo la Santidad de Dios, la justicia de Dios. Por eso fue elegible y estuvo calificado para pagar la deuda de nuestro pecado: la muerte (Juan 10:18).

II. El segundo texto está en Hebreos 10:12.

1. Durante la época del A. T. se sacrificaron muchos animales, pero su sangre no pudo quitar ningún pecado (He. 10:4).

2. Pero en el “tiempo correcto” Jesús, el Cristo prometido (Génesis 3:15), vino para ofrecerse a Sí mismo como un sacrificio perfecto para quitar los pecados cometidos por los seres humanos.  Él ofreció solamente una ofrenda, algo que nunca volverá a repetirse (Hebreos 7:24, 25).

3. Por eso, cuando el pecador reconoce a Jesucristo como el único sacrifico y le recibe por fe, desde ese momento sus pecados son personados y se convierte en un recipiente de “vida eterna”.

4. En tal momento de regeneración Jesucristo viene a morar, habitar por medio de Su Espíritu Santo en la persona regenerada (Colosenses 1:27; Romanos 8:1, 9, 14, 37; 2 Pedro 1:3, 4; 1 Corintios 10:13).

5. La obra que Jesús hizo ahora se terminó, una vez y por siempre (Hebreos 9:12, 26, 28; 10:9, 10).

6. ¡Qué contraste entre esta ofrenda de Jesús y las “muchas” ofrendas ofrecidas por los sacerdotes del A. T.!  En Jesucristo tenemos una “ofrenda perfecta” puesto que tenemos perdón (Efesios 4:32).

III. El tercer texto es Gálatas 1:3, 4.

1. Jesucristo entró en este mundo para dar Su vida en rescate por muchos. Él vivía una vida perfecta y el día en que murió llevó sobre Sí mismo todos nuestros pecados.

2. Su vida terrenal puede resumirse en una palabra: “obediencia” (Juan 8:28, 29; 17:4).

3. Jesucristo no fue obligado a morir (Juan 10:11, 18). Véase Gálatas 1:4; 2:20; 1 Timoteo 2:6; Efesios 5:25; Tito 2:14; Mateo 20:28; Juan 10:11.

B. El cuatro texto es 1 Juan 2:2.

1. “Propiciación” =  cubrir, acción que apacigua la ira de Dios a fin de que Su justicia y santidad sean satisfechas y pueda perdonar el pecado (Romanos 3:24-26).

2. Jesucristo no salva al pecador y luego lo deja para que este pelee sus propias batallas sino que Él está presente:

(1) En el camino de la vida (Génesis 28:15).

(2) Su presencia da descanso (Éxodo 33:14).

(3) Su presencia da ánimo en las batallas de la vida (Deuteronomio 20:1).

(4) Su presencia es una consolación cuando hay pruebas en la vida (Isaías 43:2).

(5) Su presencia estará con cada creyente hasta el fin de esta edad (Mateo 28:20). (Nota: Esta edad presente termina pero no así el mundo, es decir, la Tierra).

3. “Redención” = rescatar, recobrar una cosa perdida; liberación de la esclavitud del pecado y goce de una nueva libertad por el sacrificio del Redentor Jesucristo. La muerte de Jesús en la cruz fue el precio del rescate.

(1) La redención es el principio de la salvación. El creyente es redimido perfectamente una vez y para siempre de la pena del pecado.

(2) Pero el creyente es librado de la tentación y del poder de pecado día tras día por medio de la lectura y confianza en la Palabra de Dios.

(3) Seguro que Dios no quiere que Sus hijos pequen, pero ya que muchos son débiles en la fe Él les ha dado este texto: 1 Juan 2:1.

A. Jesucristo es elegible para ser nuestro Abogado y Mediador porque es “justo”, lo cual es uno de los atributos de Dios ya que Él es Santo, Santo, Santo (Isaías 6:3; 1 Timoteo 2:5; Hebreos 10:19, 20).

4. En Jesucristo tenemos una salvación perfecta y completa porque:

(1) Él es el Alfa y la Omega, el Autor y Terminador de nuestra salvación (Apocalipsis 1:8).

(2) En Él tenemos salvación (Juan 3:17; 10:9).

(3) Por Él somos comprados (Hechos 20:28).

(4) Por Él podemos acercamos a Dios (Juan 14:6).

(5) Por Su sangre tenemos la redención (Efesios 1:7).

(6) Por Él tenemos reconciliación (el cambio en la relación entre el Dios Santo y el hombre pecador por medio de la obra redentora de Jesucristo en la cruz). La enemistad entre el Dios Santo y el hombre pecador fue anulada por la muerte de Jesús, y el hombre se reconcilia con Dios por medio de la fe (Hechos 10:43; Efesios 2:16; Romanos 5:10).

(Pá(7) Por Él tenemos la “justicia” (atributo de Dios el Padre). El pecador es declarado “justo”, “correcto” con (Página 4) Dios por medio de la justicia de Jesucristo (2 Corintios 5:21).

(8) Por Él tenemos la victoria (Romanos 8:37; 1 Co. 15:57).

(9) Por Él somos “adoptados” = recibidos como hijos, con los requisitos y solemnidad que estab­lecen las leyes al que no lo es naturalmente (Efe­sios 1:5).

(10) Por Él tenemos la victoria (Ro. 8:37; 1 Co. 15:57).

(11) Por Él tenemos acceso al Padre (Efesios 2:18).

(12) Por Él tenemos paz (Colosenses 1:20).

(13) Por Él hemos recibido la “purificación de nuestros pecados” (Hebreos 1:3).

(14) Por Él tenemos liberación (Hebreos 2:14, 15).

(15) Por Él tenemos santificación = separación, poner a-parte. Separación del mundo y consagración a Dios (Hebreos 10:10; 13:12).

5. Sí, Jesucristo es TODO lo que uno necesita en esta vida y la vida que ha de venir (Colosenses 2:8-10).

V. El quinto texto es 1 Pedro 3:18.

1. El Apóstol Pedro nos muestra que Jesucristo SUFRIÓ en lugar de nuestros pecados, el Justo por el injusto.

2. Cristo no tuvo ningún pecado. Nótese el testimonio de:

(1) Pilato (Juan 18:38; 19:4,6).

(2) El ladrón en la cruz (Lucas 23:41).

(3) El Apóstol Pedro (1 Pedro 2:22).

(4) El Apóstol Pablo (2 Corintios 5:21).

(5) Juan el Amado (1 Juan 3:5).

(6) Véase Hebreos 7:26; Juan 7:46; y Mateo 27:19.

VI.  El sexto texto es Hebreos 9:28.

1. La palabra no es “quitar” sino “llevar” (versión 1960) y significa transportar uno mismo una carga.

(1) En los días de las ofrendas en el A.T. el sacrificio era llevado al altar (Isaías 53:6, 7; Juan 3:14, 15; 12:32).

(2) Jesucristo “llevó” nuestros pecados sobre Sí mismo. Él hizo el sacrificio y la ofrenda que Dios le demandó (Deuteronomio 21:23; Gálatas 3:13; Romanos 8:3; Isaías 53:8).

2. El “pecado” (singular) es la raíz y los “pecados” (plural) son los frutos.

3. El “pecado” es la fuente de toda iniquidad pero la “desobediencia” es la corriente que emerge.

4. El “pecado” es el estado, mientras que los “pecados son los hechos.

5. El “pecado” es la naturaleza del hombre,  mientras que los “pecados” constituyen la vida del incrédulo.

6. El “pecado” es la condición interior, los “pecados” son las manifestaciones exteriores de la maldad.

(1) Por eso Jesucristo tomó el lugar de nuestro “pecado” y de nuestros “pecados”.

7. Amigo, ¿entiendes tu condición como pecador que está perdido? ¿Entiendes que Jesucristo murió en tu lugar? ¿Estás listo hoy para arrepentirte de tus pecados y recibirle a Él como tu Salvador?

VII. El séptimo texto es 1 Pedro 2:24.

1. Dios el Padre vino a esta tierra en la forma del VERBO (la expresión de Dios) que es Jesucristo (Juan 1:1, 2,14; 2 Corintios 5:19).

2. Dios tomó forma humana para sufrir y morir en nuestro lugar como sustituto (He. 10:4-10). El hecho de que Dios Hijo tuviera que tomar un cuerpo hecho de carne para pagar la deuda del pecado era una orden divina. “La paga del pecado es la muerte”. Dios, al ser Espíritu, no podía morir (Juan 4:24). Por eso, Dios el Hijo tomó un cuerpo humano para que: “gustase la muerte por todos” (Hebreos 2:9). Véase Filipenses 2:6-8.

3. Las ofrendas y los sacrificios del A.T. no pudieron quitar el pecado. La Ley dada a Moisés no pudo quitar el pecado, sino que fue dada para REVELAR lo que es pecado (Ro. 3:20; 8:3, 4).

4. El pecado y la muerte son sinónimos (que tienen una misma o parecida significación) y, para tomar el lugar del pecador, Jesucristo tuvo que morir en el cuerpo de un ser humano (Romanos 5:12, 15-21).

VIII. El octavo texto es Mateo 26:28.

1. Hay muchos libros escritos en relación con la vida y la muerte de Jesucristo pero en realidad Su misión era una sola: morir (Mateo 26:28).

2. En nuestro texto encontramos la palabra “re­misión” (correcta en la Versión RV 1960), y que es la acción y efecto de remitir (perdonar, quitar la pena), libertar de una obligación.

3. La raza humana, el hombre, es hijo de ira por naturaleza (Efesios 2:3). Véase Salmo 51:3.

4. Sin el derramamiento de sangre, NO HAY remisión, NO HAY perdón (He. 9:22; 1 P. 1:18-20; 1 Juan 1:7).

5. Hay muchas bendiciones que vienen por la sangre derramada de Jesucristo:

(1) Remisión de pecados (Mateo 26:28).

(2) Redención (Efesios 1:7; Colosenses 1:14; 1 P. 1:19).

(3) Reconciliación (Colosenses 1:20).

(4) Justificación (Romanos 5:9).

(5) Nuestras conciencias son limpiadas de las obras muertas (Hebreos 9:14).

(6) Nuestros vestidos quedan emblanquecidos (Ap. 7:14).

(7) Tenemos acceso al Lugar Santo (Hebreos 10:19).

(8) Tenemos acceso a Dios (Efesios 2:13).

(9) Hay libertad del pecado (Apocalipsis 1:5).

(10) Santificación (Hebreos 13: 12).

(11) Limpieza (1 Juan 1:7).

(12) Somos una posesión de Dios (Hechos 20:28).

(13) Tenemos comunión con Dios (1 Corintios 10: 16).

(14) Hay victoria sobre el diablo (Ap. 12: 11).

IX. El noveno texto es 1 Corintios 15:3.

1. ¿Qué revelan las Escrituras en relación con la muerte de Jesucristo?

(1) Fue divina en su provisión (Juan 3:16; Romanos 5:8; Juan 15:13).

(Página 5) (2) Fue necesaria (Juan 3:14; 12:32).

A. El hombre (mujer) no se puede traer a sí mismo a Dios (Eclesiastés 1:15; Mateo 7:18; Juan 6, 7; 15:4; Romanos 8:8; Hebreos 10:11).

B. Casi todas las “iglesias” de hoy están llenas de personas religiosas que nunca se han arrepentido de sus pecados ni han recibido la Sangre de Jesucristo para el perdón de sus pecados.

(3) La muerte de Jesucristo fue voluntaria (Juan 10:11, 15, 17, 18).

(4) Fue en lugar de otros (1 Corintios 15:1-4).

(5) Fue suficiente (Juan 6:55). La “comida” y la “bebida” (que son cosas materiales) satisfacen el cuerpo del hombre. De la misma forma la muerte de Jesucristo, Su cu­erpo y Su sangre (cosas espirituales) satisfacen el hambre espiritual del hombre.

2. En la muerte de Jesucristo:

(1) Dios fue glorificado.

(2) Las Escrituras se cumplieron.

(3) La condenación fue quitada.

(4) Hubo liberación de pecado.

(5) Se obtuvieron bendiciones espirituales (Juan 12:24). (Fin).

 

Los dos advenimientos de Jesús el Cristo.

(Por Clarence Larkin)

Nota del editor: Debido a que hay tanta confusión entre los maestros falsos de hoy en relación al regreso del Señor, este estudio debe esclarecer el asunto. Recuerde las palabras de Jesús en Marcos 13:32: “Pero de aquel día y de la hora nadie sabe (...) sino el Padre”. Los que proponen fechas son “falsos profetas”.

INTRO: Advenimiento (del latín ADVENTU=llegada): venida o llegada, especialmente si es esperada y solemne. Para entender el tema es necesario hacer notar que hay DOS LÍNEAS de profecía en el A. T. en relación con el Mesías ungido (Daniel 9:25, 26).

I. Las dos líneas de profecía.

1. La primera habla del “Salvador que sufre”.

(1) En Daniel 9:25 encontramos el TIEMPO de la primera venida del Mesías. Aquel orden fue dado en el año 445 a.C.  (Nehemías 2:5).

(2) Miqueas (5:2) profetizó el LUGAR del nacimiento del Mesías en aquel año (véase Lucas 2:4).

(3) Isaías profetizó el nacimiento virginal del Mesías en 7:14 (véase Mateo 1:18).

(4) Isaías también profetizó del ungimiento del Mesías en 61:1 (véase Juan 1:32-34).

(5) En Isaías 53:3 leemos del rechazamiento del Mesías (véase Mateo 26:36-39).

(6) En Zacarías 11:12 leemos acerca de la venta del Mesías por treinta piezas de plata (véase Mateo 26:15).

(7) David habló de la traición del Mesías por un “amigo” en Salmo 41:9 (véase Mateo 26:49, 50).

(8) En Zacarías 13:7 leímos del abandono del Mesías por parte de Sus discípulos (véase Marcos 14:27).

(9) En Salmos 35:11 leemos acerca de los fal­sos testigos contra el Mesías (véase Mateo 26: 59, 60).

(10) Isaías nos dice en 50:6 del mal trato del Mesías (véase Marcos 14:65).

(11) En e1 Salmo 22:16 leemos una descripción del uso de clavos en las manos del Mesías (Lucas 23:33).

(12) En el mismo Salmo 22, versículos 7 y 8, leemos de la burla hacia el Mesías (cf. Mateo 27:39, 40).

(13) Otra vez el Salmista describió el sufrimiento intenso del Mesías (22:14) (véase Lucas 22:44).

(14) Isaías describió la muerte del Mesías con los “pecadores” (53:12) (véase Marcos 15: 27, 28).

(15) En Isaías 53:9 leemos del entierro del Mesías como “un hombre rico” (véase Mateo 27: 57-60).

2. La segunda línea habla del Mesías como un REY GLORIOSO:    

(l) El Mesías ha de ser un “renuevo justo” (Jer. 23:5-8).

(2) Ha de tener un “REINO” que nunca será jamás destruido (Daniel 2:44; 7:13, 14).

(3) Ha de reinar sobre el Trono de David (2 Samuel 7:16; Isaías 9:6, 7).

(4) Ha de reinar sobre las NACIONES (gen­tiles) con un “cetro de hierro” (cetro = vara que empuñan los reyes como símbolo de su au­toridad) (Salmo 2:6-9).

(5) Su Reino será glorioso (Salmo 72:1-20; Isaías 2:1-4; 32:1-4, 15-20; Zacarías 14:16-21).

II. Una clara explicación por medio de gráficas.

1. 1 Pedro 1:10, 11 nos dice que los profetas del A. T. no percibieron las diferencias entre los sufrimientos del Mesías prometido y de Su gloria revelada. Es decir, los profetas no vieron un espacio de tiempo entre la cruz y la corona en relación a la dispensación (época de tiempo) presente (la edad de gracia).  Tampoco vieron que la cruz ha de ser antes de la CORONA. Por aquella razón los líderes de los judíos rechazaron a Jesús como su Mesías. Pero hoy, al poder ver este “lado de la cruz”, nos damos cuenta que todas las profecías se cumplieron en la Primera Venida del Mesías y ahora podemos aplicar las demás profecías a Su Segunda Venida. 

2. En la gráfica No.1 la Primera Venida se indica por una CRUZ. Entre las Dos Venidas te­nemos la EDAD DE LA ASAMBLEA.

3. Mientras que la Primera y la Segunda Venidas del Mesías están separadas por la “edad de la asamblea”, ni una ni otra están completas en sí misma porque la Segunda Venida no puede ser sin la Primera y la Primera de­manda la Segunda. Ambas Venidas son necesarias para completar el plan de SALVACIÓN del alma del infierno.

(Página 7) 4. La Primera Venida fue para la SALVACIÓN DEL ALMA y la Segunda Venida será por la REDENCIÓN DEL CUERPO, pues no podrá existir una resurrec­ción corporal de los redimidos hasta el regreso del Mesías.

5. En la gráfica No. 2 podemos ver cómo los profetas del A.T. fracasaron en distinguir la Primera y la Segunda Venidas. Desde su punto de vista vieron el NACIMIENTO, la CRUCI­FIXIÓN, la VENIDA DEL ESPÍRITU SANTO, el ANTI­CRISTO, el MESÍAS COMO EL SOL DE JUSTICIA y el REINO. Pero NO pudieron ver desde “el valle”, lo cual tú y yo podemos hacer hoy.

6. La gráfica No. 3 de “Las Dos Venidas” nos da una clara idea del asunto.

(1) Nótese bien que tanto la Primera Venida como la Segunda será en DOS ETAPAS:

A.  En la Primera Venida Jesús vino “EN SECRETO” desde el Tercer Ci­elo cuando nació de una  virgen. Véase Isaías 7:14 y Mateo 1:18-23.

B. Luego Jesús vino “PÚBLICAMENTE” (véase Zacarías 9:9; Lucas 19:28-40; Mateo 21:4-5). Entre estas dos etapas hubo un espa­cio de unos 30 años.

(2) En Su Segunda Venida hay también “dos etapas”:

A. Primero, Jesús ha de venir “EN SECRETO” en el aire POR los redimidos (1 Ts. 4:16, 17). Este evento NO fue revelado a los profetas del A.T. y se le conoce como el ARREBATAMIENTO.

B. Segundo, después de siete anos, Jesús ha de venir PÚBLICAMENTE desde el Tercer Cielo CON los redimidos y estará de pie sobre el monte de los Olivos, el mismo monte de donde Él ascendió (Zacarías 14:1-4; Hch. 1:9-11).

(A) Este evento se llama la REVELACIÓN (2 Ts. 1:7-10).

(B) Entre estos dos eventos habrá no menos de siete años durante los cuales tend­rá lugar la GRAN TRIBULACIÓN que se describe en Apocalipsis capítulos 6 al 18.

7. Cuando Jesús venga para arrebatar a los redimidos (en la primera etapa de Su Segunda Venida) será conocido como la “Antorcha que alumbra en lugar oscuro” (2 Pedro 1:19; Apo­calipsis 22:16).

8. Cuando Jesús venga CON los redimidos en Su REVELACIÓN será conocido como “El Sol de Justicia” (Malaquías 4:2).

9. De la misma forma en que las profecías que hacen referencia a la Primera Venida se cumplieron literalmente, así también se cumplirán  las profecías sobre  la Segunda Venida. No podemos ver de forma LITERAL las profecías sobre la Primera Venida y ESPIRITUALIZAR las profecías de la Segunda Venida.

III. Detalles del Segundo Advenimiento. Varios he­chos:

1. El testimonio de Jesús sobre Sí mismo (Juan 14:2, 3).

2. El testimonio de los dos mensajeros (Hechos 1:10, 11).

3. El testimonio de los Apóstoles:

(1) De Pablo (Filipenses 3:20, 21).

(2) Santiago 5:7.

(3) Pedro (2 Pedro 1:16). Aquí Pedro hace referencia a la TRANSFIGURACIÓN (Mateo 17:1-5) la cual es un tipo de la Segunda Venida de Je­sús. Moisés es un tipo de los creyentes cuyos cuerpos serán resucitados. Los creyentes que estén vivos en la primera etapa de la Segunda Venida serán arrebatados sin morir.

(4) El testimonio de Juan (1 Juan 2:28; Apo­calipsis 1:7).

4. El testimonio dado en relación a la Cena del Señor (2 Corintios 11:26). La Cena no es  una ordenanza (mandato) permanente. Una vez  que Jesús regrese la Cena se terminará. Después de todo la Cena es un MEMORIAL que mira atrás hacia la Cruz y adelante hacia la Segunda Venida.

IV. Hay cinco “teorías” que se enseñan hoy en las “iglesias” en relación a la Segunda Venida de Jesucristo. Los falsos maestros dicen que la “Segunda Venida”:

1. Es “espiritual” y se cumplió cuando el Espíritu Santo vino sobre los creyentes en el “Pentecostés”.

2. Ocurre en el momento de la conversión cuando el Espíritu Santo obra un nuevo nacimiento en el creyente para salvación.

3. Es cuando el creyente muere y Jesús toma su alma para llevarla al Tercer Cielo.

4. Tuvo lugar en el año 70 d.C. cuando los romanos vini­eron y destruyeron la ciudad de Jerusalén.

5. Es la predicación de las Buenas Noticias en todo el mundo hoy.

(1) Como puedes ver, ninguno de estos pun­tos tienen nada que ver con la enseñanza bíblica de un regreso personal y visible de nuestro Salvador Jesucristo.

V. ¿Cuándo será la Segunda Venida de Jesucristo?

1. Por supuesto nadie puede saberlo. Véase Marcos 13:32; Hechos 1:7.

2. Aunque NO sabemos el día sabemos que Su venida será ANTES DE Su reino terrenal de mil años. Esta es la posición de los que son conocidos como “PREMILENIALIS- TAS” y puesto que es la posición bíblica nosotros los Bautistas No-Conformistas la aceptamos. Véase Ap. 20:1-6.

3. La simple estructura de los 27 libros del N.T. nos dice que Jesús regresará antes del milenio.

(1) Cuando Jesús regrese resucitará los cuerpos de todos los muertos (Juan 5:28, 29). Las Escrituras también dicen que los cuerpos de los redimidos serán resucitados ANTES DE los mil años para reinar CON Jesús durante Su Reino terrenal de mil años. Por eso NO puede haber un “milenio” antes del regreso de Jesús. “Pero los demás muertos (los incrédulos) NO volvieron a vivir hasta que se CUMPLIERON mil años” (Apocalipsis 20:5).

(2) Cuando Jesús venga Él separará la CIZAÑA del TRIGO, pero ya que el milenio es un período de JUSTICIA UNIVERSAL, la separación de la CIZAÑA del TRIGO tendrá lugar AN­TES DE los mil años de reino terrenal. Por (Página 8) eso no habrá un milenio antes del regreso de Jesús (Mateo 13: 37-43).

(3) Cuando Jesús venga en la segunda etapa de Su Segunda Venida Satanás será atado, pero como Satanás será atado DURANTE los mil años, no puede haber un milenio hasta que Jesús venga (Apocalipsis 20:1-3).

(4) Cuando Jesús venga el ANTICRISTO (una persona de renombre) será destruido (no Satanás), pero como el ANTICRISTO tiene que ser destruido ANTES del milenio no puede haber un milenio hasta que Jesús regre­se (2 Tesalonicenses 2:8; Apocalipsis 19:20).

(5) Cuando Jesús venga los hijos de Israel (los judíos, la nación presente de Israel) serán restaurados a su propia tierra (esto sucedió en el año 1946), pero al ser restaurados a su propia tierra ANTES del milenio no podrá haber un milenio hasta que Jesús venga (Ezequiel 36:24-28; Zacarías 12:10; Apocalipsis 1:7 [“aun los que le traspasaron”, es decir, los judíos en Su crucifixión]).

(6) Cuando Jesús regrese Su venida será SIN NOTICIA, por lo que al creyente se le ha mandado “velar” para que no sea sorprendido. Si Jesús no ha de venir sino hasta DESPUÉS del milenio, y el milenio todavía no ha llegado, ¿por qué tenemos que “velar” por algo que todavía está más allá de mil años?

VI. La manera de la Segunda Venida.

1. Jesús regresará de “la misma mane­ra” en que salió de esta tierra (Hechos 1:11).

(1) Jesús salió en Su cuerpo de resurrección, visible, corporal y vendrá de esa misma forma.

(2) Salió en una nube y regresará en una nube (Ap. 1:7).

(3) Salió solo pero regresará como un Rey con Sus súbditos (Mateo 16:27).

2. Su regreso será en dos etapas:

(1) Primero, en cualquier momento, vendrá “en el aire” para hacer salir los cuerpos de los redimidos de sus tumbas y arrebatar a los redimidos que estén vivos y llevarlos al Tercer Cielo (1 Ts. 4:16, 17).

(2) Una vez que los redimidos sean llevados al Tercer Cielo, cada uno tendrá que pasar por el “Tribunal de Cristo” (1 Corintios 5:10) ya sea para recibir recompensas por las cosas buenas que haya hecho desde el día de su salvación hasta el momento en que fue arrebatado, o para no recibir ninguna. Esto no tiene nada que ver con la salvación

(3) Luego vienen las bodas del Cordero (Ap. 19:6-9) y todos los redimidos vendrán CON Jesús a esta tierra para participar en el reino de mil años (Zacarías 14:4).

A. La primera etapa de la Segunda Venida se llama EL ARREBATAMIENTO. 

B. La segunda etapa de la Segunda Venida se llama LA REVELACIÓN.

C. El tiempo entre ambas etapas será no menor de siete años. Período que los redimidos pasarán en el Tercer Cielo, pero que serán siete años de Gran Tribulación para los que hayan quedado sobre la Tierra. (Fin)

 

¿La salvación produce alguna sensación?

TEXTO: Romanos 1:16; Jonás 2:9; Salmo 3:8; Hechos 2:47; 16:30,

INTRO: Nótese que en estos versículos donde aparecen las palabras “salvación” o “salvo” no se hace mención de ninguna religión. Hay muchas religiones pero hay un solo Salvador, una sola Salvación, y un solo Camino al Tercer Cielo que es la vida eterna. Nuestra pregunta no es: “¿Produce la religión alguna sensación?” El tema es una pregunta bíblica y para encontrar la respuesta tenemos que usar la Biblia. ¿Qué es la salvación de un alma del infierno? ¿Cómo podemos obtener tal salvación? ¿Es posible saber con certeza si uno ya es salvo? ¿Cómo podemos aguardar tal salvación? ¿Produce la salvación una sensación? Si es así, ¿qué tipo de sensación?

I. ¿Qué significa la palabra “salvación”?

1. Es ser nacido de nuevo (1 Pedro 1:23).

2. Es Jesucristo dentro del creyente (Colosenses 1:27).

3. No tiene nada que ver con ser miembro de una “iglesia”.

4. No tiene nada que ver con vivir una vida recta o limpia.

5. No tiene nada que ver con la religión, con ser rociados o sumergidos (bautismo), el diezmo o los ayunos.

6. Jesucristo dijo en Juan 3:3 “que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios”.

7.  El principio de la salvación es oír la Palabra de Dios (Juan 5:24; Santiago 1:18, 21 y Romanos 10:17).

(1) Jesucristo dijo en Juan 5:24 que hay dos cosas que son necesarias para obtener la salvación del alma del infierno:

A. Hay que oír la Palabra de Dios.

B. Hay que creer en el Dios vivo que envió a Su Hijo Jesucristo a esta tierra para morir en nuestro lugar.

(2) La Palabra de Dios es el Único lugar donde podemos aprender cómo ser salvos (Romanos 5:8).

(3) Cuando oímos la Palabra, Dios nos da la fe y la fe trae consigo la gracia salvadora (Efesios 2:8).

(4) ¿Cuál es el mensaje de la Palabra de Dios? Véase Juan 3:16; 6:37; Mateo 11:28; Romanos 10:13, 14.

8. Hay cientos de religiones y cultos falsos hoy, pero todos pueden incluirse en una de dos vertientes:

(1) Se basan sobre el amor.

(2) Se basan sobre el temor.

A. La única “religión” en el mundo entero que se basa sobre el amor es el cristianismo. Todas las demás se basan sobre el temor.

B. Sí, Dios es amor (1 Juan 4:8). Tú y yo amamos a Dios porque Él nos amó primero (1 Juan 4:19).

II.  La salvación es un regalo de Dios para el pecador (Romanos 6:23; Efesios 2:8; Juan 1:12).

1. Todo lo que pertenece a la salvación es un regalo de (Página 10) Dios:

(1) Dios nos dio Su Palabra (2 Pedro 1:21).

(2) Dios nos da la posibilidad de llegar a ser Sus hijos, nos da el poder de ser nacidos de arriba (Romanos 1:16).

(3) Por el poder de Dios el pecador nace de nuevo (Juan 1:13; 3:3, 5).

III. Aquí están siete pasos que guían a una fe que salva. Abraham es conocido como el “padre de los fieles” (Ro-manos 4:3; véase Génesis 12:1-8).

1. El principio de la fe: “vete de tu tierra y de tu parentela (...) a la tierra que te mostraré”. Y Abraham creyó a Dios.

2. El llamamiento de la fe: “y de la casa de tu padre”. Sin duda Abraham tuvo una herencia paterna, pero tuvo la voluntad de seguir el llamamiento de Dios.

3. La promesa de fe.

(1) “…te mostraré…”

(2) “…haré de ti una nación grande...” 

(3) “…te bendeciré, y engrandeceré tu nombre...”

4. Las bendiciones de la fe: “bendeciré a los que te bendijeren”. Todos los que están en la fe son bendecidos por Dios y cada creyente es una bendición a las demás personas, aun a los incrédulos.

5. La obediencia de la fe: y se fue Abram, como Yahvé le dijo” (Génesis 12:4; véase Hebreos 11:8-10).

6. La preocupación de la fe: Abram tuvo cuidado sobre su familia (y esto es correcto, 1 Ti. 5:8). Pues tomó a su esposa y a su sobrino y ellos salieron con él (Génesis 12:5).

7. El enemigo de la fe y cómo vencerlo (véase Génesis 12:6). “Y el cananeo estaba entonces en la tierra”. Ahora, Dios no preparó un camino fácil pero dijo: “a tu descendencia daré esta tierra” (Génesis 12:7). Debe leerse Romanos 8:37; 1 Corintios 10:13; Mateo 7:7; Santiago 4:2, 3 y Romanos 4:3.

IV. Cada creyente en el Señor Jesucristo es una nueva criatura (2 Corintios 5:17).

1. La persona que ha sido nacida de arriba vive correctamente porque ya es salva.

2. Nuestra redención es completa desde el momento en que  recibimos a Jesucristo como Salvador. Pero la salvación es más que ser redimidos del infierno. Día tras día la salvación nos guarda de la esclavitud y el poder del pecado, de las tentaciones del diablo y de la condenación (Ro. 8:1).

3. Los creyentes verdaderos esperan el regreso del Señor Jesucristo en el aire para ser llevados a Su presencia en el Tercer Cielo (Filipenses 3:20; Juan 14:1-3; Hebreos 9:28).

V.  Salvación y sensación. Aquí hay mucha confusión.

1. Salvación. “Y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es” (Juan 3:6). Por eso, una sensación no tiene nada ver con la salvación. El creyente no siente que es salvo, es salvo (Mateo 11:28, 29; Juan 14:27; Romanos 5:1).

2. Sensación. Es la impresión que las cosas producen en la persona por medio de los sentidos. Es un estado emocional.

Conclusión: Amigo, no seas confundido. Tu destino final depende de tu decisión. (Fin)

La seguridad de tu salvación.

TEXTO: Romanos 10:11.

INTRO: La seguridad del creyente de que no puede perderse es tan alta como el honor de Dios, es tan confiable como el carácter de Dios, es tan inmutable como las promesas de Dios, y es tan ancha como los méritos infinitos de la sangre de Jesucristo.

     Por mucho tiempo ha existido una controversia en relación a la doctrina bíblica llamada “la perseverancia de los santos”, pero la polémica viene por no entender los términos usados en las Escrituras. La cuestión no es en relación con la perseverancia de los creyentes, sino con la perseverancia de Dios.

I. ¿Qué dicen las Escrituras? (Romanos 10:11).

1. Nótese bien lo inmensamente grande de la declaración: “...todo aquel que cree...”.

(1) Las palabras “todo aquel” brillan como una 1uz sobre todo el mundo e incluye cada miembro de la raza humana.  (2) Siempre hay personas que temen no ser incluidas entre los elegidos y quieren una evidencia personal de que Dios sí les salvó. En estas dos palabras “todo aquel” hay seguridad para cada pecador arre­pentido que ha confiado en Jesucristo como su Salvador.

(3) Amigo pecador, tú tienes toda la autoridad de Dios para confiar en la obra final de Jesucristo como suficiente para salvar tu alma del infierno (Juan 3:16; Apocalipsis 22:17).

2. Ahora, vamos a aclarar aún más este asunto, nuestro texto dice: “...todo aquel que cree en él...”.

(1) Hay una gran diferencia entre creerle a una persona y creer en una persona. Creerle a una persona im­plica que aceptamos sus declaraciones como la verdad, pero creer en una persona implica que estamos con­fiando EN esa persona  o contando CON ella.

(2) La salvación de tu alma del infierno como se describe en las Escrituras no consiste en la creencia de ciertas doctrinas, sino creer EN UNA PERSONA, y esta persona es el Señor Jesucristo (Hechos 5:30, 31). En estos textos notamos que no estamos confiando en una persona muerta, sino en el CRISTO VIVIENTE, que está sentado en el Tercer Cielo al lado de Su Padre Celestial, y quien mora en el corazón de cada creyente por medio de Su Espíritu Santo (2 Corintios 6:16, 17).

(3) Qué alivio tiene al pecador arrepentido cuando enti­ende que la Buenas Noticias NO DICEN:

A.Todo aquel que cree y se siente feliz… será salvo.

B.Todo aquel que cree y ora… será salvo.

C.Todo aquel que cree y ama a Dios… será salvo.

D.Todo aquel que cree y asiste a los cultos… será sal-              (Página 11) vo, etc. etc.

(4) Nuestro texto es muy claro: “Todo aquel que cree en Él será salvo”.

(5) Llamo tu atención sobre que nuestro texto no dice que el pecador tiene que tener una fe grande. Al contrario (véase Lucas 8:43-48).

3. Luego el texto continúa diciendo: “Todo aquel que cree en Él no será avergonzado”.

(1) El creyente verdadero no tendrá vergüenza al confesar abiertamente su fe salvadora en el Señor (Proverbios 28:1; Hebreos 11:33, 34).

(2) No tendrá vergüenza en el futuro cuando Jesús venga otra vez (2 Ts. 1:7, 8; Mr. 8:38; Ro. 1:16; Gá. 6:14).

(3) Considera lo que dice el Pablo en 2 Co. 4:13, 14.

5. El fundamento de nuestra seguridad es la obra de Jesucristo. Cada creyente es guardado por Su poder infinito, Su propósito eterno, y las promesas inmutables de Yahvé. Nada en este mundo puede ni podrá derrotar nuestra confianza en el Señor Jesu­cristo (Ro. 8:31-34).

(1) Por eso no es sorprendente que el capítulo 8 de Romanos comience con la declaración: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús”. Y el mismo capítulo termina diciendo: “Ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es EN Cristo Jesús nuestro Señor”.

6. Hay miles que profesan la religión cristiana los que, en una pretensión de humildad, dicen: “Nadie puede saber si uno es salvo o no”.

(1) Amigos, a la luz de los muchos textos ya citados, tal declaración deshonra a Dios.

(2) Si tales dudas son “propias” de los “cristianos” entonces Dios es un mentiroso. Pero si Dios habla verdad, ¿cómo podemos confiar en nuestras dudas?

7. Quizás me digas: “Yo creo que Dios dice la verdad pero mi débil fe me hace dudar sobre mi total aceptación”.

(1) Cuando Yahvé redimió la nación de Israel de la es­clavitud de Egipto, ¿cuál fue la base de su paz y la causa precisa de su liberación? Seguro que no fueron sus “buenas vidas” porque todos estaban viviendo en pecado. A­quella gente se perdió por sus iniquidades y el jui­cio de Dios cayó sobre ellas. No obstante, el Dios de amor proveyó para aquella gente pecadora un sustituto (véase Éx­odo 12:1-13).

(2) Aquel sustituto fue la sangre derramada de un ani­mal inocente y vino a hacer la diferencia entre la vida y la muerte aquella misma noche. Los que dudaron aquella noche estaban diciendo: “¡Dios, tú eres un men­tiroso!”

(3) Oh, sí, quizás la fe de muchos fue débil, sin embargo, ellos cumplieron con el mandato de Dios, por lo cual cada uno de los que puso la sangre sobre su puerta fue salvo.

II. Hay otra ilustración en el A. T. que podemos usar pa­ra mostrar que cada creyente de corazón tiene la segu­ridad perfecta de la salvación de su alma del Lago de Fuego.

1. En el “día de expiación” (cubrir, cancelar) Aarón to­mó dos machos cabríos, uno para sacrificarlo a Yahvé y el otro para “sacar” del campamento los pecados del pueblo. El segundo macho cabrío era el “chivo expia­torio” (cabeza de turco; véase Levítico 16:1-21). NOTA: La palabra AZAZEL en el hebreo NO es un nombre propio. Los traductores de nuestras Bib­lias, en vez de traducirla como “chivo expi­atorio”, la dejaron de la misma forma que se escribe en el hebreo, lo cual ha causado mucha confusión, especialmente entre los “Adventistas del Séptimo Día”.

(1) El primer animal era presentado en sacrificio como  una ofrenda a Dios por los pecados de la gente, para perdón de sus pecados.

(2) Sobre el segundo animal Aarón imponía las manos sobre su cabeza para mostrar con esto que la culpabilidad de aquella gente era trasladada al animal. Luego este era en­viado al desierto (nunca más regresaría) para mostrar que las iniquidades del pueblo no solo eran perdonadas sino también OLVIDADAS.

2. Permítanme llamar su atención sobre algunos textos en el N.T.: Hebreos 9:11-14; 1 Pedro 1:18, 19; 1 Juan 1:7; Efe­sios 1:7; Romanos 5:9; Colosenses 1:19, 20; Apocalipsis 5:9, 10.

(1) En estos textos podemos ver que es la sangre la que nos da la seguridad y no una influencia, religión u otra cosa.

3. Cuando decimos que cada creyente es tratado co­mo una persona justa con Dios no queremos decir que es justo, no, sino que ha sido declarado justo, y como leemos en Romanos 2:2 “Pero sabemos que el juicio de Dios es según verdad contra los que practican tales cosas”.

(I) ¿Sabes cómo nos ve Dios? Véase Efesios 2:6.

4. Bueno, si tenemos una posición tan elevada respecto a nosotros, ¿dónde están entonces nuestros pecados? Leamos Isaías 38:17; Miqueas 7:19; Salmo 103:12; Hebreos 8:12; 10:17; Colosenses 2:13, 14; Romanos 8:1.

III. Pero todavía hay más. La naturaleza nueva del creyente es otra prueba de su seguridad en Cristo Jesús (véase Juan 3:3; 1 Juan 5:1; Gálatas 3:26; 2 Pedro 1:4; Romanos 8:15; Gálatas 4:4-6.

IV. Luego tenemos que añadir la obra del Espíritu San­to que nos da la seguridad.

1. Hermanos, hay dos errores que le causan muchas dificultades a los cristianos:

(1) El primero viene de la equivocación común de bus­car, entre los frutos del Espíritu, la paz de corazón, o sea, la seguridad de la salvación. Hermanos, nadie pue­de encontrar seguridad en los “frutos” del Espíritu Santo. Nuestra seguridad no viene de la obra del Espíritu Santo en nosotros sino de la obra de Jesucristo por nosotros.

(Página 12) (2) El segundo error viene de pensar que el Espíritu Santo ha de manifestarse a veces al creyente en formas especiales. Hermanos, esto no es cierto. En el momento en que nos arrepentimos y recibimos a Jesús como nuestro Salvador, es la obra de Jesús sumergirnos en el Espíritu Santo (lo cual es el nuevo nacimiento). Desde ese momento el Espíritu Santo mora en ti y nunca podrá salir.

(3) El Espíritu Santo quiere que cada creyente le dé el control de su vida. Si haces esto lo verás obrar en ti. (Fin)

 

La apostasía.

(Autor no conocido)

     Objetivo del estudio: Cuidarse de ella para no quedar excluido de la familia de Dios. Volver al primer amor.

      “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios.” (1 Ti. 4:1)

     Mucho se discute actualmente sobre si estamos o no en los postreros tiempos, pero la verdad es que las señales presentes, lo que estamos viviendo, nos muestran que estos son los postreros tiempos. Veamos si no es así. Se habla de espíritus engañadores y de doctrinas de demonios, justo lo que nos rodea en Buenos Aires, en estos peligrosos días de corrupción, de malignidad y de perversión. La gran ciudad es hoy tan distinta de lo que fue hace medio siglo que, quienes vivimos décadas atrás, lamentamos ver cómo poco a poco todo se ha ido arruinando

     La ciudad de Buenos Aires parece el sofá viejo de la sala que hace años no se limpia, ni se retapiza porque el descuido, la mugre, la desidia y el pecado lo han ido consumiendo. Los tiempos en que Buenos Aires fue llamada “la Atenas del Plata”, han quedado en los libros de historia que nadie mira, ni hojea y que solo empolvan y adornan las bibliotecas.

     Las quejas por inseguridad menudean todos los días, como si la seguridad ciudadana dependiera de un dirigente estatal o de un cuerpo policiaco. No nos hemos dado cuenta que la culpa de lo que está ocurriendo en Argentina no es de jefes de gobierno o seguridad, sino que es culpa de los padres de familia que a mitad de este siglo que está terminando, no supieron educar a sus hijos que hoy son los modernos malhechores y criminales

     ¿Cuál es la edad de los delincuentes actuales? Son adolescentes cuyos padres ni se prepararon para serlo; menos aún fueron sus educadores. Permitieron a los espíritus engañadores y a las doctrinas de demonios penetrar en sus hogares a través de los medios masivos de difusión. La perversidad se volvió común y el pecado se disfrazó de ignorancia, carencia, o de indigencia, y la falta de educación ocasionó que Argentina perdiera su capacidad de asombro y se acostumbrara a lo monstruoso.

     ¿Qué es lo que está ocurriendo hoy en nuestro país? Dos cosas. Primera: El pueblo se alejó lo más posible de Dios y se hizo hereje. Segunda: Muchos de los que abrazan la vida cristiana ahora apostatan de la fe.

     ¿Para qué hablar de lo primero? Hoy por hoy, es mayoría el grupo que no conoce a Dios ni quiere conocerlo, porque lo confunden con religión mágica.

     Hablemos de lo segundo: De aquellos cristianos que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo; aquellos que gustaron de la buena Palabra de Dios y de los poderes del siglo venidero, y se volvieron a su antigua naturaleza de pecado, porque esa es una de las señales de los postreros tiempos, que hoy es evidente.

     Por lo que el Espíritu dice claramente que estamos en los tiempos en que algunos apostatarán de la fe. ¿Qué quiere decir apostasía? Quiere decir: desertar de la fe, renunciar a la salvación, renegar de Dios. Muchos no creen que alguien se atreva a renegar o a rebelarse contra Dios. Pero sí, los que tenemos ya un cuarto de siglo en la vida cristiana conocemos muchísimos hermanos y hermanas que apostataron de la fe y se desviaron de la Palabra de Dios para seguir “modas espirituales”, o que abdicaron de la fe. Se cansaron de obedecer a Dios, pensaron que era otra religión y hasta dejaron de congregarse para volver a sus anteriores prácticas pecaminosas. Cuando sintieron el compromiso de caminar hacia la santidad, se regresaron. Y lo que es peor, los pastores recibimos en las iglesias a muchos que están en ese proceso de abjurar, es decir, de traicionar su fe y volverse al mundo.

     Estamos envueltos por toda clase de espíritus engañadores. Son como el mal olor, solo que nuestra nariz ya se acostumbró al olor del pecado y ya no se discierne lo que se ve, ni lo que se oye; es una trampa mortal.

     Vea cómo está el cine y la televisión ¿Quién se impresiona? ¡Nadie! porque todo está fuertemente impregnado y contaminado de espíritus engañadores que se ocultan y, en ocasiones, se muestran descaradamente.

     ¿Cuáles son esos espíritus engañadores? ¿Qué características tienen?

     El hecho de que sean espíritus nos indica que no son físicos o materiales y, por tanto, su acción es sutil e invisible. Por eso Pablo afirma que nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra huestes espirituales. El enemigo se filtra o se escurre por donde no pueda ser advertido y la gran masa en este país, no solo es ignorante de todo esto, sino que su propia concupiscencia le lleva a hacer el juego al enemigo, dejándose usar por él: “En los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias” (2 Pe 3:3).

     Una característica: son burladores... la burla es un rasgo común en ellos. Artistas, animadores, cómicos, locutores, actores, son ahora burladores. Todo se dice en len(Página 13) guaje de “doble sentido”; se usa de “albures corrientes”, propios de gente inculta y grosera, y eso frente a cualquier público, porque eso es lo “moderno”, la “buena onda”, todo empapado de mediocridad y vulgaridad. Estos andan según sus propias concupiscencias, se burlan de todo y de todos.

     Judas 18-19 “En el postrer tiempo habrá burladores, que andarán según sus malvados deseos. Estos son los que causan divisiones; los sensuales, que no tienen al Espíritu.” Aquí se nos descubre dónde está la fuente de su mal: en sus malvados deseos; los sensuales, es decir, gente con propensión excesiva a los deleites carnales. Normalmente son gente impía, que se va apoderando de la moral popular y que a fuerza de aparecer en público se van ganando a la gente inculta, que imita sus ejemplos; modelos que finalmente se convierten en sus ídolos. Y a pesar de que son campeones del pecado, “su gente” los defiende.

     Judas 4 “Porque algunos hombres han entrado encubiertamente, los que desde antes habían sido destinados para esta condenación, hombres impíos, que convierten en libertinaje la gracia de nuestro Dios, y niegan a Dios el único soberano, y a nuestro Señor Jesucristo.” ¿No es esto lo que se mira a diario en las pantallas chicas y grandes? Hombres impíos que se burlan de todo y de todos... y no solo impíos, sino que se van levantando también aquellos que habiendo sido del pueblo de Dios, convierten la Palabra, en herejía destructora.

     2 Pe 2:1-3ª Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas.”

     Desafortunadamente esto es hoy común; se ha hecho un gran mercado de la fe y sobra quien siga sus disoluciones, su mercadería y sus palabras fingidas. Hay muchos usando la fe como una excusa para obtener ganancias personales. No les importa tanto comunicar la salvación que es por Jesús; cuánto vender, vender y vender, primero sus personas para alcanzar fama o poder, o segundo, distribuir toda clase de objetos o artículos, con una disimulada finalidad espiritual, pero con un objetivo de lucro, meramente comercial, incitados por profetas falsos. Los espíritus engañadores se han metido aun a la iglesia, para distraerla de su labor. ¿Cuál? ¿Hacer creyentes? No, hacer discípulos de Jesucristo.

     Hay muchos grupos que no son iglesia y otros sé que se hacen llamar iglesia, afanados en realizar eventos, reuniones, conciertos, formas encubiertas dicen que para agradar a Dios, pero que son ferias comerciales para lucrar. Dice Pablo que “son falsos (...) obreros fraudulentos, que se disfrazan como apóstoles de Cristo (...) el mismo Satanás se disfraza como ángel de luz (...) Así que no es extraño si también sus ministros se disfrazan como ministros de justicia; sólo que su fin será conforme a sus obras.” (2 Co. 11:13-15)

     Hay muchos comerciando con la Palabra de Dios; algunos ni se dan cuenta que son impulsados por espíritus engañadores y por doctrinas de demonios

     ¿Cuáles son las doctrinas de demonios? “Por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.” (1 Tim 4:2-3)

     Tan solo en este pasaje se mencionan: hipocresía, mentira, conciencia cauterizada, prohibición de matrimonio, y abstenerse de algunos alimentos. En este país circulan todas estas doctrinas; estas y muchas más. Argumentos que se levantan contra el conocimiento de Dios... pensamientos que no están cautivos a la obediencia a Jesucristo (2 Co. 10:5).

     Vivimos un mundo que se expresa por la carne, antes que por el Espíritu. Hoy se oye fuertemente la voz sutil de aquel que dijo: “¿Conque Dios os ha dicho: no comáis de todo árbol del huerto?” Y muchos le obedecen... Sin darse cuenta, entran en un proceso de apostasía.

     Si usted les acusa, niegan que se están apartando de la fe... simplemente dicen: “Ay hermano, tú exageras, estás sobre espiritualizado; lo que pasa es que yo soy normal”. Pero al no tener viva y activa su vida espiritual, los espíritus engañadores les van cautivando, e insensiblemente se van apartando y van apostatando.

     Gente que nunca confesaría su deserción, pero que sin advertirlo, abjuran; se van desviando del objetivo de Dios para caer en cosas y metas humanas ¿Quién lo advierte? Continúan congregándose, su apariencia es espiritual, pero interiormente han ido perdiendo paulatinamente su comunión con Dios.

     Si alguien les dice: “Oye, cuidado, te veo como apostatando de tu fe, dicen: No, pero ¿qué te pasa? Lo que ocurre es que ya encontré el “equilibrio”...” Pero no acusan que el equilibrio se está inclinando hacia el lado izquierdo. ¿Cómo se apostata de la fe? ¿Cómo es que podemos caer en apostasía? Por descuido y por pereza espiritual. Es algo lento e insensible. Por ejemplo: Acabamos de leer que una de las doctrinas de demonios es la hipocresía.

     La hipocresía, es la puerta de entrada a la apostasía, una forma muy común, por medio de la cual, despacito, muchos se van extraviando de la fe.

     Lucas 12:1 “En esto, juntándose por millares la multitud, tanto que unos a otros se atropellaban, comenzó a decir a sus discípulos, primeramente: Guardaos de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.”

(Página 14)     Un fariseo es una persona que adapta la Biblia a su necesidad, en lugar de someter su propia necesidad a la obediencia de la Palabra de Dios. Jesús los califica de “sepulcros blanqueados, que por fuera a la verdad se muestran hermosos, pero por dentro están llenos de inmundicia...” (Mateo 24)

     Un fariseo moderno es aquel que hace de la vida cristiana una religión cómoda, es decir, sin compromiso para mostrarse discípulo de Jesús, sin obligación para vivir en un proceso espiritual que alcance santidad. Un fariseo moderno es aquel que limpia lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro está lleno de injusticia, de iniquidad, de hipocresía... Un fariseo moderno aparenta la vida cristiana, pero no ha cambiado ni moderado su carácter, las formas de vida, sus hábitos, su sexualidad, su lenguaje, su trato con los demás. Cuando tiene contacto con el pueblo de Dios parece muy santo, pero en casa le grita al cónyuge y a los hijos, hace fraude en los negocios, tiene pecados persistentes y ocultos. Ah, pero cuando asiste a la iglesia canta  y se cuida que se note lo menos posible su hipocresía, aunque Dios lo ve.

     Un fariseo moderno, es aquel que hace el cristianismo a “su modo”; nunca acepta las formas bíblicas, sino que él se hace su propia moral bíblica, es decir, que toma lo que le conviene y pasa por alto lo que no le conviene. Un fariseo moderno es aquel que mira la paja en el ojo de su prójimo, pero jamás siente la viga en su propio ojo.

     La Biblia les señala su destino: “Los pecadores se asombraron en Sion, espanto sobrecogió a los hipócritas. ¿Quién de nosotros morará con el fuego consumidor? ¿Quién de nosotros habitará con las llamas eternas?” (Isaías 33:14). Si alguno quiere ser cristiano y pecador al mismo tiempo, no se engañe, porque esa actitud le llevará al fuego consumidor y a las llamas eternas.

     Hay muchos que solo son cristianos el día de reposo, porque el resto de la semana están tan ocupados en sus labores o en sus afanes, que no tienen tiempo para voltear hacia arriba, para desarrollar su vida espiritual. Son los que, sin darse cuenta, los espíritus engañadores los van orillando a abandonar su fe. O porque nunca la desarrollaron o porque, pretendiendo tenerla, tropezaron en la Palabra y se fueron haciendo desobedientes. Sin quererlo, o queriendo, se volvieron religiosos, de esos que asisten, pero aparentan que son, sin serlo. Su fariseísmo termina por sacarlos de la fe. ¿Qué ocurrió ahí, si al principio, el efecto de la salvación era tan fuerte que hasta lloraban en la alabanza y anotaban lo que el Señor les hablaba? Que por la desidia, el descuido y la costumbre religiosa, dejamos el primer amor.

     Dice Jesús: “Pero tengo contra ti, que has dejado tu primer amor” (Ap. 2:4). ¿Reconoce esas palabras?

     Aquel fervor entusiasta, aquel despertar formidable, aquella fuerza sorpresiva se volvió actitud tibia, que por supuesto, Dios nos tiene que reclamar: “Anda y clama a los oídos de Jerusalén, diciendo: Así dice Jehová: Me he acordado de ti, de la fidelidad de tu juventud, del amor de tu desposorio, cuando andabas en pos de mí en el desierto, en tierra no sembrada. (Jeremías 2:2)

      Así nos encontró el Señor, en el desierto, en tierra no sembrada. Nos dice: ¿Te acuerdas cuando andabas en pos de mí, cuando eras fiel? ¿Qué te pasó? ¿Estás apostatando de mí? Caíste en hipocresía, ¿verdad?

      Cuando asoma la hipocresía iniciamos el descenso, perdemos el primer amor y nuestro cristianismo, siendo ligero, aparece como una carga pesada. “Mi yugo es fácil y ligera mi carga”, dice Jesús. ¿Está usted de acuerdo?(Continuará)

 

Comentario sobre los Diez Mandamientos.

V. EL QUINTO MANDAMIENTO.

      “Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.” (Éx. 20:12; Versión Moderna).

      La enumeración de los deberes que estamos obligados a cumplir para con nuestros semejantes, comienza natural y necesariamente con nuestros padres. Este es, pues, el primer mandamiento de la segunda tabla, e incluye en sí la honra, el servicio y la obediencia, en todas sus variadas formas, para aquellos que nos dieron la vida y que, hasta cierto punto, son para con sus hijos, durante la niñez, los representantes de Dios que nos hizo, que nos sustenta con su mano, y cuya voluntad debe ser nuestra ley. Durante la tierna niñez de sus hijos los padres les representan la totalidad de su concepto de lo que es el gobierno, y en la niñez es cuando se va formando el carácter que llevará el individuo para con la autoridad legítima en lo social, en lo civil, y en lo religioso. Dice el sabio Rey: “Hasta un niño se da a conocer por sus hechos, si su conducta será pura, y si será recta.” (Proverbios 20:11)

      Es el primer mandamiento con promesa (Efesios 6:2-3), por la promesa de larga vida y prosperidad que le va anexa. Tal promesa no puede, en esta vida mortal, cumplirse siempre para los guardadores de este mandamiento; pero tal es su tendencia y tal su fruto natural.

      Cuán importante es que los padres inculquen con incansable celo el cumplimiento de este mandamiento por parte de sus hijos, no solo haciendo valer su autoridad de padres, sino haciéndose honrar a causa de su trato afable, cortés, amable, firme, justo y honorable que debe caracterizar el porte de los padres  para con su propio “hueso y carne”, los futuros ciudadanos y soberanos del Estado, y miembros de la Iglesia. A este efecto dice el apóstol: “Y vosotros padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos” (Efesios 6:4); y lo repite en Colosenses 3:21: “Padres no provoquéis a vuestros hijos, no sea que se desalienten.” (Continuará).

 

      Esta revista es una labor de amor por parte del Evangelista J. Alvino Nelson y su esposa Janet.  Contamos con la ayuda de dos hermanos de Cuba como correctores de pruebas.  Es gratis.  Escríbanos a: Hojas de Oro, 660 South Front, Salina, Kansas 67401  EE.UU. o por el Internet a:

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