43 años de publicación gratis

Hojas de Oro

Un Llamado A Regresar A Las Enseñanzas Bíblicas

“…que contendáis por la fe…” Judas 3

Año XXXXIII, No. 2 FEBRERO 2013

Índice:

¡Solo para pastores!

¿Quién es el editor de Hojas de Oro?

¿Quiénes son los espíritus? (III y IV parte)

Columnas de carácter cristiano (V y VI parte).

Nuestro refugio en la paz de Jesucristo.

Sobre esta roca (I, II y III parte).

Edades y dispensaciones.

¿Qué debe hacer un líder para no fracasar? (III parte)

Verdades vitales de la asamblea (I parte).

Escalando montes espirituales (I, II, III y IV parte).

La última palabra.


¡Solo para pastores!

(Por el editor, J. Alvino)

INTRO: Hermano pastor: Hablo con propiedad por haber acumulado una vasta experiencia después de haber estado predicando durante 63 años. Vivimos en el final de los últimos días de esta presente edad de la asamblea o de la gra­cia. Todas las señales muestran que el regreso del Señor Jesús para arrebatar a los redimidos de esta Tierra está cerca, con lo cual comenzará el período de siete años conocido como la Gran Tribulación.

Por eso, tú y yo tenemos una responsabilidad tremenda, puesto que un día tendremos que presentarnos delante del Señor Jesús y dar cuentas de nuestro ministerio. En aquel día se nos mostrarán todas nuestras faltas, defectos y desobediencias.

Es muy fácil decir: “No es importante estudiar ni preparar el mensaje, voy a tomar uno de los bosquejos de “Hojas de Oro” y cuando llegue al púlpito ya se me ocurrirá algo que decir”. Hermano, estos bosquejos son una “guía o ayuda” para que tú estudies y elabores tu propio mensaje. ¡Qué vergüenza si piensas que no debes estudiar, orar, ni sudar con cada mensaje!

El apóstol Pablo le escribió a Timoteo, un pastor, para darle instrucciones sobre cómo predicar. Vale la pena estudiar esos versículos y aplicar en nosotros sus enseñanzas.

Considere las notas y comentarios de la Biblia MacArthur sobre 2 Timoteo 4.

1. Versículo 1: “te mando”. Cada hombre que ha sido llamado por Dios a predicar, está “obligado” a “que prediques la palabra. No ha sido llamado a usar ilustraciones ni historias o cuentos (aunque pueden ser útiles), sino a utilizar el contenido de la Biblia (hay mucha información entre sus dos cubiertas), 1 Timoteo 3:15, 16; Hechos 20:27. Vea además Mateo 10:7, 27; Lucas 9:2, 60; Hechos 5:20.

2. Versículo 2: “a tiempo y fuera de tiempo”. Tú y yo debemos proclamar la Palabra ya sea popular o no. No importa los criterios de la gente ni su tradición, o la pérdida de nuestra reputación y aceptación en medio de la comunidad, con tal de proclamar el Evangelio en todo tiempo. ¡Somos responsables ante Dios y no ante las personas!

(1) “Redarguye, reprende”, es decir, convence y corrige al pecador de su necesidad de arrepentirse, y al creyente que vive en pecado, de limpiar y ordenar su vida.

3. Versículo 3: “no sufrirán”. No toleres a los que no quieren oír la Palabra, 2 Timoteo 1:13, 14; 1 Timoteo 1:9, 10; 6:3-5.

(1) En el pasado tuvimos el mismo problema: Gn. 2:12; 1 R. 19:10; Sal. 12:1; Is. 59:14.

(2) “La sana doctrina”, Sal. 50:17; Is. 5:24; Jer. 6:10; 36:23; Zac. 7:12.

(3) “Comezón de oír”. Siguen sus propios deseos y se agolpan tras los predicadores que solo muestran las bendiciones de Dios, y no predican sobre la necesidad del arrepentimiento, el perdón divino y la salvación. Solo buscan ser entretenidos con enseñanzas agradables y halagos. (Fin)


¿Quién es el editor de Hojas de Oro?

Nací en los Estados Unidos en enero de 1925 en el estado de Kansas. A la edad de 19 años me arrepentí de mis pecados y recibí a Jesucristo como mi Salvador. Fui sumergido por la autoridad de la Asamblea Bautista de Gracia de la cual llegué a ser miembro.

Con 24 años puse mi vida al servicio del Señor, vendí mi negocio y asistí a seminarios Bautistas (de ninguna denominación) por tres años. Terminados mis estudios me casé con Janet, y en unas semanas fui llamado a ser el pastor de una Asamblea Bautista donde estuvimos durante 12 años.

Luego fuimos enviados a Puerto Rico como misioneros por la Asamblea Bautista de Lubbock, Texas. Después de siete años de testificar casa por casa y comenzar asambleas Bautistas autónomas con sus pastores pasamos a México. En este país enseñé en un seminario a los estudiantes a testificar casa por casa y predicar en las calles. Dios bendijo nuestra obra allí y nos quedamos durante unos 14 años.

A la edad de 62 años regresamos a los Estados Unidos y por algún tiempo estuvimos predicando en varias asambleas que no tenían pastor. También continuamos nuestra obra por medio de la radio y la publicación de esta revista para pastores y líderes.

Ya tengo 88 años de edad pero Dios me ha dado buena salud. Tenemos planes de continuar con la publicación de “Hojas de Oro” hasta que el Señor Jesús regrese por los Suyos.

Durante todos estos años me he mantenido firme respecto a la enseñanza bíblica en relación a la EKKLESÍA. Usando solamente las Escrituras pude ver desde el principio de mi ministerio, que el Señor Jesús estableció Su asamblea durante Su ministerio terrenal y nos dejó instrucciones claras sobre cómo esta debería ser. Él les dio a los doce apóstoles las instrucciones respecto a la EKKLESÍA y ellos, después de Su partida, las escribieron bajo la dirección del Espíritu Santo.

Leyendo vemos que el Señor Jesús no dejó ningún nombre para identificar a Su EKKLESÍA. Por varios siglos las asambleas establecidas se conocieron como: “la asamblea de Dios que está en Corinto”, “las asambleas de Galacia”, “la asamblea de los tesalonicenses”, etc.

Más tarde las asambleas comenzaron a identificarse por el nombre de sus líderes y los predicadores con falsa doctrina fundaron “iglesias”. Poniendo a un lado las doctrinas dadas en el Nuevo Testamento, inventaron las suyas propias al elegir “líderes” y poner “obispos” sobre varias “iglesias”. Finalmente, apareció también la invención de un “papa”. Y así ha sido hasta los días de hoy.

Hay libros históricos que muestran el desarrollo de las asambleas durante las edades pasadas. Primero estas fueron conocidas por los nombres de las ciudades donde se encontraban y luego por los nombres de sus líderes. Más tarde, durante la “Reforma”, emergieron los luteranos, presbiterianos, y los metodistas (seguían los “métodos” de Juan Wesley). De estas “denominaciones” salieron los “evangélicos”, y hoy vemos docenas de ellos, todos enseñando con algún grado de falsedad.

Pero, a la par del surgimiento de estas denominaciones, también podemos encontrar la presencia de asambleas con pura doctrina en cada punto de la historia desde el tiempo de los apóstoles. Estas se conocen como “asambleas no conformistas”, porque no se conformaron con las “iglesias”, sino que guardaron las instrucciones dadas en el Nuevo Testamento.

El uso de la palabra “bautista” es una marca de identificación y no una denominación en sí misma.

Hay muchas denominaciones “bautistas”, cada una con sus superiores y oficiales. Nada de esto aparece en las páginas del Nuevo Testamento.

Las asambleas bautistas no conformistas no tienen organizaciones, solamente mantienen compañerismo con otras asambleas de la misma creencia. Ellas tratan de seguir las instrucciones dadas en el Nuevo Testamento al pie de la letra. La clara instrucción del Nuevo Testamento es que cada asamblea del Señor Jesús debe ser autónoma. Puede mantener compañerismo con otras, pero no estar bajo el control de nadie.

Hermano, si abandonas las claras instrucciones que han sido dadas en las páginas del Nuevo Testamento, vas a meterte en graves problemas y un día tendrás que dar cuentas al Señor Jesús. (Fin)


¿Quiénes son los espíritus? (III parte)

(Por David Hocking)

TEMA: El poder y el propósito de Satanás.

INTRO: Tenemos que mirar con claridad siete hechos en la Biblia acerca de Satanás, nuestro enemigo común.

I. Su poder. Fue dado por Dios, Ezequiel 28:12-15.

(1) Satanás es un ser creado, no es un creador.

(2) Dios lo hizo un mensajero (ángel) con libre albedrío conocido como “el lucero del alba”.

(3) No debemos pensar que su poder no está bajo el control de Dios.

(4) Su orgullo lo guió a caer, Isaías 14:12-14, 1 Timoteo 3:6.

(5) Su personalidad cambió debido a su orgullo:

A. Ahora se conoce como el DIABLO (acusador), 1 Juan 3:8.

B. Es un impostor (que engaña), Juan 8:44; 2 Corintios 11:3, 4; Apocalipsis 12:9.

C. Es un destructor; “Abadón y Apolión” significan ruina, Juan 8:44, Ap. 9:11.

D. Es un devorador, 1 Pedro 12:9.

(6) Su presencia es limitada. Él no puede estar en dos lugares a la misma vez. Por eso usa a los demonios (hay millones) en todas partes del mundo para hacer su obra malvada.

A. Tiene acceso a Dios, Job 1:7, Apocalipsis 12:10.

B. Su morada está en las regiones celestes (donde están las estrellas y los planetas), no está en el Tercer Cielo ni debajo en el mundo invisible, Efesios 6:11, 12.

C. Camina sobre esta tierra, Job 1:7; 1 Pedro 5:8.

(7) Su posición representa una “soberanía limitada”.

A. En Mateo 12:24 su posición como “Beelzebú” (príncipe de los demonios) es limitada. Él tiene el reino sobre los demonios pero Dios tiene el reino sobre TODAS LAS COSAS, el diablo y sus demonios inclusive, Mateo 25:41; Apocalipsis 12:7-9.

B. Sus planes pueden ser impedidos por el creyente, Stg. 4:7; 1 Pedro 5:8-11.

C. Su castigo ya está determinado, Jn. 12:31; Ap. 20:7-10, 15.

II. Su propósito:

1. Hacia a Dios:

(1) Mira sus comentarios en Génesis 3:4, 5. Podemos ver cómo quiso degradar y envilecer a Dios ante Eva.

(2) Mira sus conflictos con Dios en Génesis 3:15 y 2 Ts. 2:4. Este conflicto continuará hasta el regreso de Jesús porque él piensa que va a ganar.

(3) Mira su esfuerzo en suplantar a Dios, 2 Corintios 11: 14, 15.

2. Hacia las naciones:

(1) Las engaña, Apocalipsis 20:2, 3, 8-10.

(2) Las lleva a la batalla final contra Dios, Ap. 16:13-16.

3. Hacia a los incrédulos:

(1) Ciega sus mentes, 2 Corintios 4:4.

(2) Quita la Palabra de Dios, Lucas 8:12.

(3) Se opone a las Buenas Noticias, Hechos 13:8.10.

4. Hacia los creyentes:

(1) Los acusa y los difama, Job 1:11; Apocalipsis 12:10.

(2) Estorba su tarea, 1 Tesalonicenses 2:18.

(3) Trata de derrotarlos utilizando varios métodos. Esta es la razón por la que el creyente debe usar toda la armadura de Dios en todo tiempo, Efesios 6:10-12.

(4) Siembra cizaña entre los creyentes para debilitar sus fuerzas, Mateo 13:28, 28.

(5) Los tienta a dudar, a no creer y desobedecer a Dios, Gn. 3:1-5.

(6) Los tienta a hacer cosas inmorales, 1 Corintios 7:5.

(7) Los persuade a llevar a cabo sus propósitos, Mt. 16:21-23.


¿Quiénes son los espíritus? (IV parte)

(Por David Hocking)

TEMA: Posesión por los demonios.

INTRO: Este es un asunto muy serio, no obstante, el cine, la televisión y otros medios han dado una falsa imagen de lo que es la “posesión” por los demonios.

Recordemos que hay un diablo que está sobre miles de demonios. Todos fueron creados por Dios pero por su desobediencia fueron expulsados de Su presencia, Mr. 1:32-34; 5:1-20; 9:14-29.

En estas referencias encontramos una definición bíblica: “La posesión por demonios es una condición en la cual uno o más espíritus inmundos (demonios) habitan en el cuerpo de una persona incrédula, y toman el control de la misma.”

Para contestar las muchas preguntas y poder entender la perspectiva bíblica, necesitamos considerar varias cosas:

I. Tenemos que considerar la “posibilidad” de posesión de un creyente por los espíritus inmundos. Hay solo una referencia: Saúl, el rey de Israel, 1 Samuel 16:14-16; 18:10, 11; 19:9, 10.

1. Aquel demonio lo afligió, 1 Samuel 16:14.

2. Cuando salía el rey quedaba bien, 16:23.

3. Cuando regresaba lo llevaba a desvariar, 18:10.

4. Incitó al rey a matar a David, 18:11; 19:10.

II. Pastores: tengamos mucho cuidado con estos pasajes ya que no dicen que Saúl estaba poseído, pero nos dan una descripción de cómo un espíritu inmundo puede afectar a una persona.

III. Tenemos que considerar el poder que Satanás y sus demonios tienen con los incrédulos.

1. No es sorprendente que muchos incrédulos estén poseídos siendo que son, por naturaleza, hijos del diablo, Juan 8:44.

2. Aunque no todos los incrédulos están poseídos por demonios, sí todos son afectados por Satanás en al menos dos maneras:

(1) Cegando sus mentes a la verdad, 2 Corintios 4:3, 4.

(2) Controlando su conducta y su comportamiento, Ef. 2:1-3; 1 Juan 5:19.

IV. Tenemos que considerar la presencia de la posesión por los demonios durante la vida y el ministerio del Señor:

1. Veamos lo que pasó cuando un “espíritu inmundo” tomó el control de un incrédulo:

(1) Comportamiento sin control.

(2) Llanto en voz alta.

(3) Convulsiones.

(4) Caídas.

(5) Locura.

(6) Salida de espuma por la boca.

(7) Conducta violenta.

(8) Tendencia al homicidio o al suicidio.

(9) Fuerza sobrehumana.

2. Cada uno de estos incidentes mencionados tiene dos cosas en común:

(1) Hubo un reconocimiento inmediatamente de la identidad de Jesús, Lucas 4:40-41; 8:26-28. Vea Marcos 1:21-24 y Stg. 2:19.

A. La persona poseída no reconoció a Jesús, sino los espíritus inmundos que la poseían.

B. En cada caso los espíritus inmundos tuvieron que obedecer a Jesús.

(2) Tuvo lugar un comportamiento sin control que incluía enfermedades mentales y físicas. Esto no quiere decir que cada enfermedad mental esté causada por espíritus inmundos. Lo mismo sucede con las enfermedades físicas (Juan 9:1-3). Pero sabemos que los espíritus inmundos pueden provocar enfermedades físicas en muchas personas.

Tenemos que considerar la frecuencia de la actividad de los demonios durante los siete años de la Tribulación que ha de venir, Apocalipsis 9:1-3, 11, 20, 21.

1. Tales actividades llegarán a su cenit durante aquel tiempo (en el futuro), Apocalipsis 12:7-12.

2. Hay que recordar que el “anticristo” (un ser humano) recibirá su poder directamente de Satanás, Ap. 13:1-3.

3. En Apocalipsis 16:12-14 leemos que los demonios van a engañar a las naciones.

VI. Tenemos que considerar la protección dada a los creyentes hoy contra la posesión por los espíritus inmundos:

1. Tenemos el poder para resistirlos, Efesios 6:10-13; Santiago 4:7-10; 1 Pedro 5:8.

2. Tenemos la promesa de una victoria completa sobre ellos (1 Juan 2:13, 14; 4:4). Es decir, que ahora mismo cada creyente tiene la promesa de la victoria y la disponibilidad de protección contra cada ataque de Satanás y sus demonios, Gálatas 2:20.

3. Las Escrituras dicen que el “maligno” no nos toca debido a nuestra posición en Cristo Jesús, 1 Juan 5:18.

Conclusión: Hermanos en Cristo Jesús: Ni el diablo ni sus demonios pueden “tocar” a un creyente si este vive una vida “cristiana”. (Continuará)


Columnas de carácter cristiano (V parte).

TEMA: Unidad y perseverancia en la verdad.

L LECTURA: Romanos 12:1-16.

TEXTO: 1 Corintios 3:1-4.

INTRO: No hay nada peor que una familia donde hay discordia y desacuerdo. Todo comenzó con orgullo, egoísmo, enojo, amargura, envidia, y avaricia. Ya que estos pecados pueden arruinar una familia, un matrimonio, un negocio, una relación y una amistad, pueden también destruir la unidad dentro de una asamblea cristiana.

Si cada creyente practica con diligencia su fe en Jesucristo y su obediencia a Él con humildad y amor, la unidad será automática. Pero la obra de Satanás es causar discordia en cada hogar y en cada asamblea cristiana.

Hay dos pasos en esta lección:

I. La instrucción de Pablo sobre la unidad cristiana (Ef. 4:1-6). Nótese bien que la unidad de la que habló Pablo no es hecha por unas personas, ni creada por una “iglesia”, ni es obra de una denominación cristiana. Aquí Pablo está hablando de una unidad interior que enlaza a todos los creyentes verdaderos, Filipenses 2:1,2; Colosenses 3:14.

1. Está la unidad de “un solo cuerpo” (Efesios 4:4), y este cuerpo se compone de los miembros de una asamblea local:

(1) Véase el “un solo cuerpo” de la asamblea de Roma, Romanos 12:4, 5.

(2) Véase el “un solo cuerpo” de la asamblea de Corinto, 1 Corintios 10:16, 17; 12:12, 13, 14, 18, 20, 27.

(3) Véase el “un solo cuerpo” de la asamblea de Éfeso, Colosenses 1:18; 3:15.

A. Hermano predicador, “un solo cuerpo” no hace referencia de la cristiandad en todas partes del mundo. No hay una “iglesia universal, invisible”. El Apóstol Pablo estaba hablando de la EKKLESÍA, de asambleas locales constituidas por personas regeneradas, obedientes a ser sumergidos por la autoridad de la asamblea, y que tenían el deseo de cumplir con la Gran Comisión. ¡Oh!, hermanos, hemos dejado la verdad de la EKKLESÍA que Jesús fundó y todavía está edificando hasta que el último de los escogidos sea salvo.

B. Pastor, es tu deber velar porque tu congregación sepa esta verdad. Eres responsable, y un día tú y yo tendremos que responder ante el Señor Jesús y no ante un jefe de una denominación.

2. La unidad de “un solo Espíritu” (Efesios 4:4b). En el griego (la lengua que ellos usaron) no hay letras mayúsculas, por eso el traductor tuvo decidir cuándo iba a poner una mayúscula en una palabra. Está claro que en este versículo Pablo estaba hablando del Espíritu Santo de Dios, pero llamo tu atención sobre la palabra PNEUMA que en griego también puede significar:

(1) Personas apocadas y tímidas, Mateo 5:3 “los pobres en espíritu”.

(2) Espíritus inmundos, Mateo 8:16 “echó fuera a los espíritus”.

(3) Una disposición mental, como en Mateo 26:41 “el espíritu a la verdad está dispuesto”.

(4) El alma, como en Hechos 7:59 “recibe mi espíritu.

(5) Valor, Hechos 18:25 “y siendo ferviente de espíritu”.

(6) Don sobrenatural, Efesios 4:4c “que tenía espíritu de adivinación”.

3. Está la unidad de “una sola esperanza” (Efesios 4:4c). La palabra “esperanza” tiene dos significados:

(1) Confianza de lograr una cosa, y que esta se realice, “dar esperanza a uno”, darle a entender que puede lograr lo que solicita o desea.

(2) Virtud teologal por la cual aguardamos la Gracia de Dios en este mundo y la gloria eterna en el porvenir. Esta es la “esperanza” que el creyente tiene en Cristo Jesús. Esta esperanza:

A. Ayudó a Abraham a llegar a ser el padre de muchas naciones, Romanos 4:18.

B. Es el elemento que nos salva, Romanos 8:24, 25.

C. Viene por la lectura de las Escrituras, Romanos 15:4.

D. Permanece para siempre, 1 Corintios 13:13.

E. Es lo que el creyente debe testificar, 1 Pedro 3:15.

F. Nos inspira a vivir una vida pura, 1 Juan 3:3.

4. Hay unidad en “un solo Señor”, Efesios 4:5a.

(1) La palabra “Señor” viene del griego KURIOS, uno que es supremo en autoridad. Pablo está hablando de Dios el Hijo, el Mesías prometido, el único Salvador, nuestro Redentor, vea Romanos 10:12; Gálatas 1:3.

(2) En Jesucristo y por Jesucristo hay unidad. Si dejas a Jesús el Señor fuera de tu predicación no tienes el mensaje de la Biblia.

5. Hay unidad en “una sola fe”, Efesios 4:5b.

(1) Aquí Pablo está hablando del “conjunto de la fe cristiana” como en Judas 3. No existe tal cosa como “la fe católica”, etc.

(2) Los Bautistas No Conformistas (que no son de ninguna denominación) han sido fieles durante los siglos pasados en predicar “una sola fe”. Cuando la “iglesia católica” de Roma comenzó a desarrollarse en los Siglos II, II y IV, los “no conformistas” lucharon por conservar el mensaje bíblico de que la salvación del alma del infierno es por pura gracia, no por ningún tipo de obras. Cuando más tarde los “protestantes” salieron de la “iglesia madre” (corrupta), los “no conformistas” continuaron siendo fieles predicando una sola fe. Hoy los “evangélicos”, que a su vez salieron de los “protestantes”, enseñan la necesidad de ser “sumergido” para obtener la salvación. ¡Esto no es cierto! Hermanos Bautistas, debemos quedarnos con la enseñanza de los Apóstoles: “una sola fe”.

6. Hay “un solo bautismo” (Efesios 4:5c). La palabra griega es BAPTIZO, que es sumergir, anegar. El Espíritu Santo le reveló a Pablo que él tenía que explicar bien claro el modo de “bautismo”. Los que practican la aspersión o rociamiento no tienen base ninguna para tal enseñanza. Tales personas están enseñando falsa doctrina.

(1) La clara enseñanza del N.T. es que el acto de inmersión es la “puerta” para llegar a ser miembro de una asamblea del Señor Jesucristo, como en Hechos 2:41. La inmersión no tiene nada que ver con el perdón de los pecados. Es un símbolo, nada más. El versículo 38 de Hechos 2 debe leerse: “Arrepentíos y sea sumergido cada uno de vosotros en el Nombre de Jesucristo a causa del perdón de vuestros pecados”. Esto está en armonía con los demás textos que trata el tema de la salvación.

7. Tenemos la unidad de “un solo Dios y Padre de todos”. Ef. 4:6.

(1) Entendamos algo: no hay “dioses” en el universo. Hay un solo Dios, el Creador de todo lo que existe, Dt. 4:35; 6:4; 32:39; 2 S. 7:22; 1 C. 17:20; Sal. 83:18; 86:10; Is. 43:10; 44:6, 45:18, etc.

II. Hay que entender que los “Bautistas no conformistas” no tratan de dividir la obra del Señor Jesús. Al contrario, tratamos de enseñar toda la verdad de las Escrituras y la verdad siempre produce unidad. Los que desean la verdad deben dejar tales organizaciones hechas por hombres y formar una asamblea autónoma.

1. Hay tres errores que vemos en las “iglesias” de hoy, errores que destruyen la unidad que los creyentes deben tener:

(1) El “movimiento ecuménico” (principio o práctica de acercamiento entre las religiones cristianas). La palabra “ecuménico” quiere decir: “la tierra habitada, universal, que se extiende a todo el orbe”. Cada “iglesia” que tiene parte en este movimiento practica la herejía, vea Amós 3:3. Ninguna de las “asambleas bautistas no conformistas” tiene parte en tal conjunto de doctrinas falsas. Hermanos, alguien tiene que estar firme en la verdad de las Escrituras. Por eso Dios ha levantado muchas asambleas no conformistas alrededor del mundo para cumplir con esto. No todas llevan el nombre “bautista”, pero sus doctrinas son puramente bíblicas.

(2) Las muchas doctrinas falsas que se predican hoy en el púlpito, por la radio y la televisión. Hermano pastor, tú eres responsable de velar porque tu congregación sepa lo que es correcto.

(3) El descuido, al no fijarse en el comportamiento pecaminoso de los miembros de la asamblea (1 Corintios 5:6). Es el deber del pastor corregirlo, Tito 3:9-11; 2 Ts. 3:6.

Conclusión: Cuando nuestro Señor oró en Juan 17:21, Él no le pidió a Su Padre que hubiera “una sola denominación” ni “una iglesia universal”. ¡No! Él oró porque los creyentes “todos sean una cosa”, es decir, que estén unidos como un testimonio poderoso de la realidad del amor de Dios al mundo perdido. Pero el diablo, Satanás, ha logrado que las “iglesias” estén divididas por su ignorancia de las Escrituras.

Columnas de carácter cristiano (VI parte).

TEMA: No hay vida real sin crecimiento.

LECTURA: Efesios 3:1-21.

TEXTO: 1 Pedro 2:1, 2.

INTRO: La vida humana es el resultado del crecimiento. Cualquier cosa que tenga vida crece. El principio del crecimiento es el mismo para la vida animal, vegetal, humana, y también para la vida espiritual. Por eso una característica esencial de cada miembro de una asamblea es su “crecimiento espiritual” cada año. Es una lástima que muchos creyentes nunca crezcan, pero es el plan y el propósito de Dios que el creyente deje de ser un “bebé” espiritual y crezca para llegar a ser un creyente adulto y maduro.

I. El crecimiento espiritual es obligatorio según 2 P. 3:17, 18.

1. No hay ninguna razón para que el creyente no pueda crecer ya que Dios lo ha provisto, por medio de Su Palabra, de cada recurso espiritual necesario, Deuteronomio 8:1-3

2. Esta fue la petición de Pablo a Dios, que los creyentes de la asamblea de Corinto fueran completos, 2 Corintio 13:9-11, vea 1 Corintios 1:10.

II. En las Escrituras encontramos niveles de madurez (1 Juan 2:12-14). El texto revela tres categorías básicas en el crecimiento espiritual. Todo comienza como “bebés” (hijitos), por eso existe la necesidad de crecer en las cosas del Señor.

1. Están los “hijitos” del versículo 12, o sea, infantes espirituales que tienen falta de discernimiento y no saben lo que es bueno o malo. El creyente es llamado a tener una vida madura y con discernimiento, Efesios 4:11-16.

2. Están los “jóvenes” de 1 Juan 2:13b. Son aquellos que todavía no han llegado a la madurez en la vida cristiana, pero que han entendido la doctrina sólida porque “han vencido al maligno”. La única manera de vencer al diablo es ser fuertes en el conocimiento de las Escrituras, 1 Juan 2:14c.

3. Están los “padres”, v. 13a. Aquí estamos hablando de “padres espirituales”, gente que tiene un conocimiento profundo de las Escrituras y que tiene una relación íntima con Dios. Es una lástima que poca gente llegue a este nivel.

III. La única manera de crecer espiritualmente es conocer las Escrituras (2 Timoteo 3:15-17). Notarás que las Escrituras son la llave al crecimiento espiritual y que tienen parte en:

1. La salvación. ¡Tenga cuidado aquí! El conocimiento de las Escrituras no produce la salvación del alma del infierno (Juan 5:39). Pero el conocimiento del Espíritu Santo trae al pecador a la salvación, Salmo 19:7a; Marcos 4:13-20; Juan 5:24; Santiago 1:18; 1 Pedro 1:21; Romanos 10:14, 17.

2. La enseñanza, 2 Timoteo 3:16a, vea Josué 1:8.

(1) Hay ciertas verdades fuera de las Escrituras que no podemos conocer de Dios, 1 Corintios 2:9-16.

(2) Por eso la única manera en que podemos conocer de Dios es por la instrucción del Espíritu Santo como se revela en la Palabra, Juan 14:16, 17; 16:13; 1 Juan 2:20, 27, Juan 17:17.

3. La reprensión (2 Timoteo 3:16b). Es la acción de amonestar a uno condenando lo que ha dicho o hecho. Las Escrituras revelan el pecado y refutan el error.

(1) Las Escrituras tienen un ministerio negativo que es el de destruir y eliminar cualquier cosa que sea pecaminosa o falsa, y un ministerio positivo de edificar y aumentar cualquier cosa que es justa, correcta y verdadera, Hechos 20:26-31; Juan 15:2; Proverbios 6:23.

4. Corrección (2 Timoteo 3:16c). Es la acción de corregir, enmendar, rectificar lo errado, advertir, templar y moderar la actividad de una cosa.

(1) La Palabra nos lleva a una posición correcta. Nos remedia, nos repara, nos compone. Cualquier cosa rota en la vida espiritual es rectificada por la Palabra, aunque a veces duele, Hebreos 12:5-11.

5. Las Escrituras tienen su parte en “la instrucción en justicia” (2 Timoteo 3:16d). Aquí estamos hablando de vivir una vida justa y correcta.

(1) La instrucción comienza al oír por primera vez la Palabra.

(2) La instrucción continúa cada vez que tú y yo encontramos pecado, error o equivocación en la vida de alguien que profesa la fe salvadora en Jesucristo.

(3) La instrucción continúa cuando tú y yo somos tentados a pecar. Nótese bien cómo nuestro Señor usó la Palabra en Mateo 4:3-10.

IV. Si el creyente ha de crecer espiritualmente, tiene que tener un deseo por la Palabra, 1 Pedro 2:1-3; Salmo 19:7-10; 1:2.

1. Para “desear” las Escrituras hay que amar la verdad, 2 Ts. 2:9, 10; Pr. 2:1-6. (Continuará)


Nuestro refugio en la paz de Jesucristo.

(Por Natividad Leal, madre de nuestro corrector Oscar Gil)

Reduzcamos el mundo a un barrio lleno de caos, confusión y descontrol. Imagínate que estás en medio de una tormenta buscando refugio porque a tu lado caen mil y diez mil a tu dies­tra (Salmo 91.7). Entonces distingues lo que te parece protec­ción (idolatría, espiritismo, ateísmo), pero cuando te acercas ves destrucción. Finalmente encuentras un refugio y te paras en la puerta mirando con recelo, de pronto escuchas una dulce voz que te dice: “Entra”.

Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva la perdición, y muchos son los que entran por ella.” (Mateo 7.13)

Al entrar oyes otra voz: “El que habita al abrigo del Altí­simo, morará bajo la sombra del Omnipotente” (Salmo 91:1), y “Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estarás se­guro” (Salmos 91.4). ¿Se terminará la tormenta? ¿Todo estará bien? ¡No! Todo sigue igual, pero tú estás protegido. Tu casa está fundada sobre la roca: “Descendió lluvia, vinieron ríos y soplaron vientos y golpearon contra aquella casa y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7.25).

Ese refugio donde tú estás no está desordenado. Tiene reglas y mandamientos que cumplir. Se nos ha dado el ejemplo en la fiesta de bodas (Mateo 22.2-14), donde buenos y malos podían entrar dejando fuera sus harapos. Cuando el rey entró para ver a los convidados y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda le dijo: “Amigo, ¿cómo entraste aquí sin estar vestido de boda?” (Versículos 11 y 12).

Si tú estás en una congregación y dices que eres cristiano debes andar como Él anduvo (1 Juan 2.6). Si cantas y predicas bien, pero todo es superficial, no estás cubierto por Sus alas, no estás protegido realmente. Necesitas ser verdaderamente un luchador contra las fuerzas del mal que te acecharán siempre. Sí, estarás en el refugio, pero tendrás ventanas o puertas abier­tas por donde te acosará el huracán. Algunos llegan al lugar de refugio maltrechos por haber andado bajo la influencia de este caos, pero allí reciben medicina para sus heridas y sanidad, y hallan paz y consuelo para sus almas.

Otros miraron hacia los campos y vieron algunas casas que parecían buenas para refugiarse, y se fueron tras sus vanas ilusiones. Y aun cuando se vieron nuevamente en medio de las tinieblas, escucharon un toque en la puerta y una voz que les decía: “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo, si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo” (Ap. 3.20), porque dice en Ez. 34.16 que: “Yo buscaré a la perdida, y haré volver al redil a la descarriada, vendaré a la perniquebrada y fortaleceré a la débil.” (Fin)


Sobre esta roca (I parte).

Nosotros, los Bautistas No Conformistas (BNC), siempre hemos tenido interés en nuestro comienzo y nuestra historia. Hemos discutido nuestra perpetuidad (duración sin fin, muy larga) en el pasado, y vamos a continuar defendiendo y preservando esta doctrina de la perpetuidad de la EKKLESÍA que Jesucristo comenzó durante Su ministerio terrenal, y que todavía está edificando hasta que el último de los elegidos sea salvo.

Si vamos a estudiar las enseñanzas del N.T. acerca de la EKKLESÍA, y no los libros escritos por hombres que provienen de distintas denominaciones, muy pronto veremos que nosotros, los BNC podemos decir que una asamblea que sigue hoy todas las doctrinas dejadas por Jesucristo y Sus apóstoles, muestra la perpetuidad de aquella asamblea que Jesucristo comenzó. Nosotros, entre otras asambleas cristianas, hemos tomado una posición sólida respecto a esta verdad.

I. El significado del término “la perpetuidad de la asamblea que Jesucristo formó durante Su ministerio terrenal”.

Hemos visto que la palabra “perpetuidad” quiere decir “dura­ción sin fin”. Aquí debemos andar con cuidado ya que algunos han dicho:

1. Que pueden justificar su existencia concatenando una asamblea con la otra, hasta llegar a la asamblea que el Señor fundó en Jerusalén. ¡Por supuesto, esto es imposible y tenemos que rechazarlo!

2. Que pueden justificar su existencia relacionando a los doce apóstoles con sus “apóstoles” de hoy. Esto representa un problema muy grande ya que no hay “apósto­les” hoy, ni los ha habido desde la muerte del último de los doce. ¡Cuando murió el último de los apóstoles este oficio terminó! Véanse los requisitos para ser apóstol en Hechos 1:21,22. ¡Los católicos roma­nos dicen que su “papa” es un sucesor de los apóstoles!

3. Que pueden justificar la perpetuidad de su asamblea por el acto de inmersión de un pastor por otro pastor sucesivamente durante muchos siglos. ¡Esto también es imposible!

4. Que la perpetuidad de su asamblea está basada sobre una sucesión “espiritual”, es decir, el nuevo nacimiento. Una vez más esto no sirve.

¿Podremos encontrar una vía bíblica, razonable y defen­dible acerca de la perpetuidad de la asamblea que Jesucristo formó? ¡Sí, cómo no!

La perpetuidad de la EKKLESÍA significa que: “Desde el ministe­rio terrenal de Jesucristo y el establecimiento de aquella primera EKKLESÍA al lado del mar, siempre han habido, en alguna parte del mundo, creyentes sumergidos correctamente que han formado asambleas siguiendo las reglas de Jesucristo y los apóstoles, y llevando a cabo la Gran Comisión”.

II. La naturaleza de la EKKLESÍA.

La teoría más prominente entre las “iglesias” de hoy es la de una “iglesia universal e invisible”, compuesta por todos los “cristia­nos” de todas las denominaciones.

Esta teoría confunde la EKKLESÍA que Jesucristo fundó con la “familia de Dios” (la cual incluye a todos los creyentes de esta tierra y los que están en el Tercer Cielo), Ef. 3:14, 15.

También confunde la “iglesia” con el “reino de Dios”, al cual cada creyente accede espiritualmente por el nuevo naci­miento, Juan 3:3-5.

El punto de vista bíblico de la EKKLESÍA es que es una congregación de creyentes sumergidos correctamente, y reunidos en un lugar particular para participar del compañerismo, la adoración y el servicio a Jesucristo.

Recuerde que la palabra “iglesia” en nuestras Biblias no ha sido traducida sino transliterada del griego EKKLESÍA, y hace referencia a “una asamblea de gente llamada a salir de sus casas para reunirse con un propósito”.

La palabra EKKLESÍA se usa unas 110 veces en el N.T., noventa y dos como “una asamblea local” y dos veces como una asamblea de ciudadanos (Hechos 19:32, 39). El resto de las veces la palabra se refiere a la EKKLESÍA como una institución (con la excepción de Hebreos 12:23 donde se refiere a la EKKLESÍA como una fiesta pública).

En todas partes del N.T. la palabra puede entenderse como “una asamblea cristiana local” o “todas las asambleas cristianas locales”.

Cuando Pablo habló en Efesios 1:22, 23 diciendo: “a la asam­blea, la cual es Su cuerpo”, se refería a una asamblea en cualquier lugar de reunión. Esto es el sentido institucional (organización, establecimiento).

El único momento en el que la palabra EKKLESÍA puede usarse para incluir a todos los redimidos es en Hebreos 12:33, no como una asamblea local, sino como la asam­blea de todos los redimidos, un evento todavía por suceder.

Jesucristo estableció Su primera asamblea durante Su ministe­rio terrenal, no en la fiesta de “Pentecostés”, y lo hizo con los creyentes que habían sido preparados por Juan el Sumergidor (Hch. 1:21, 22). Jesucristo le dio a la nueva asamblea un orden, poder, y la Gran Comisión que no ha sido anulada. El poder no le fue dado a los apóstoles sino a la asamblea y todavía continúa en efecto.

III. ¿Es la doctrina de la perpetuidad de la EKKLESÍA un asunto válido? Hay no menos de cuatro razones para decir que sí:

1. Es una doctrina puramente bíblica. No tenemos que buscar en otros libros de ninguna denominación.

El texto en Mateo 16:18 es claro. Jesucristo prometió edificar (griego OIKODOMESO, véase Ef. 4:12) la EKKLESÍA. Él les aseguró a los discípulos que las “puertas del Hades no prevalecerán contra ella” porque está fundada sobre la Roca.

¿Quién es la Roca? Nótense las palabras del Señor a Pedro: “Tú eres PETROS (una piedra) y sobre esta PETRA (una peña sin labrar) edificaré mi EKKLESÍA”.

Es verdad que los discípulos fueron el “fundamento” según Ef. 2:20, pero la piedra principal es Jesucristo, 1 Co. 3:11.

La EKKLESÍA está construida sobre el Hijo de Dios y por eso resistió y continúa resistiendo los ataques de Satanás.

El término “las puertas del Hades” significa la muerte (el mundo invisible), la cual nunca ha de prevalecer contra la EKKLESÍA. Sí, muchas asambleas han sido totalmente destruidas por Satanás, pero siempre han quedado otras para llevar a cabo la Gran Comisión.

1 Corintios 11:26. Este versículo da testimonio de la perpetui­dad de la EKKLESÍA, ya que la Cena debe ser un asunto de mucha importancia en cada asamblea. En este texto tenemos la promesa de que la EKKLESÍA existirá hasta el regreso del Señor.

Efesios 3:21 habla de la asamblea actual como en existencia durante la eterni­dad como una asamblea de los redimidos.

2. Es una obligación. Siendo que la doctrina de la perpetuidad de la EKKLESÍA es válida, tenemos la obligación de defenderla.

Debemos estudiar y entender esta doctrina. La misma es parte de la verdad revelada en las Escrituras por medio del Espíritu Santo, Juan 16:13.

3. Es pecado descuidar cualquier aspecto de la verdad de las Escrituras, 1 Timoteo 2:4b.

4. Nosotros, los BNC, tenemos la obliga­ción de enseñar esta doctrina a todo el mundo ya que muchos la niegan.


Sobre esta roca (II parte).

TEMA: La perpetuidad de la EKKLESÍA demostrada por la historia.

INTRO: En el estudio anterior dijimos que la doctrina de la perpetuidad de la asamblea que Jesucristo comenzó durante Su ministerio terrenal y todavía está edificando es una doctrina bíblica.

En este estudio vamos a usar la historia para mostrar la perpetui­dad. Esto no quiere decir que podemos demostrar la perpetuidad desde el tiempo de los Apóstoles como si se tratara de una “cadena de eslabones”, porque la EK­KLESÍA no ha existido bajo el mismo nombre durante todos estos siglos.

Es de suma importancia recordar que Jesucristo no le dio un nombre a Su EKKLESÍA. Todos los nombres usados hoy son invenciones de los hombres. Incluso el nombre “bautista” (sería mejor decir “sumergistas”) nos fue dado por los enemigos de la verdad como una burla.

Durante siglos las asambleas fieles a las enseñan­zas de Jesucristo y Sus Apóstoles fueron conocidas por muchos nombres, normalmente con el nombre de sus líderes, hombres con mucha convicción de la verdad de las Escrituras.

Aquellas asambleas creían:

(1) En el señorío de Jesucristo, Mateo 23:8.

(2) Que toda la Escritura es la autoridad suprema y la única regla de fe y práctica, 2 Timoteo 3:16, 17.

(3) Que la inmersión de creyentes solo puede realizarse bajo la autori­dad de la asamblea, Mateo 28:18-20.

(4) Que los miembros tienen que ser regenerados, Hch. 2:41-47.

(5) En el privilegio y la competencia (capacidad, aptitud) de cada persona de adorar a Dios; que la salvación es personal y no por la familia.

(6) Que la salvación se obtiene por la gracia de Dios y la fe del pecador, Efesios 2:8.

(7) Que cada asamblea es autónoma y todos sus miembros, el pastor inclusive, son iguales.

(8) En la separación de la asamblea del Estado (Mateo 22:21), y que el creyente tiene obligación con cada uno.

I. Los “disidentes” o “no conformis­tas”.

1. La validez de una asamblea no descansa sobre el armazón incierto de su continuidad, sino sobre la adhesión fiel al cumplimiento de las enseñanzas bíblicas del N.T.

2. Durante siglos hubo muchas asambleas que no usaron el nombre “bautista”, pero que se adhirieron a las reglas dejadas por el Señor. ¡Igual sucede hoy!

3. En el año 1527 en Baden, Alemania, hubo una conferencia de los “disidentes”, los “no conformistas”, contra las falsas doctrinas de los Católicos Romanos y los protestantes. Ellos llegaron a esta conclusión:

(1) Que solamente las personas con edad suficiente para saber lo que es pecado y la necesidad de arrepentirse y recibir a Jesu­cristo como Salvador pueden ser sumergidas.

(2) Que cada asamblea tiene que practicar la disciplina sobre sus miembros.

(3) Que cada asamblea tiene que celebrar la Cena haciendo memo­ria de la muerte de Jesucristo, y no verla como algo que produce salvación.

(4) Que los miembros no deben tratar con el mundo.

(5) Que el deber del pastor es el cuidado espiritual de los miem­bros, y el deber de los siervos (diáconos) el cuidado material de los mismos.

(6) Que un creyente no debe usar armas ni recurrir a la corte civil contra otros creyentes.

(7) Que el creyente no debe jurar, ni prestar juramento.

4. Los “disidentes” o “no conformistas” fueron llamados por los protestantes y los católicos romanos “anabautistas” (“ana” [gr.] = de nuevo). Ellos consideraban ineficaz el “bau­tismo” administrado antes de que la persona llegara al uso de la razón, y obli­gaban a sumergirse nuevamente a los que lo habían recibido anteriormente de esa manera. Guardaron los puntos que siguen a continuación como las marcas o señales de la asamblea que Jesucristo formó:

(1) La inmersión es solo para los creyentes, quedando eliminado el “bautismo” de infantes o niños. Es un símbolo del nuevo nacimiento, y una vez que la persona es sumergida llega a ser miembro y está bajo la disciplina de la asamblea.

(2) La asamblea tiene un gobierno y el derecho de excluir a cualquier miembro que no siga las enseñan­zas del N.T.

(3) La asamblea es una comunidad de creyentes que comparten sus bienes entre sí. ¡Qué lástima que esto no se practica hoy!

(4) La Cena del Señor es un memorial en el cual, antes de participar, el creyente tiene que examinarse. El pan sin levadura y el jugo del vino son símbolos y no tienen nada que ver con el perdón de pecados.

(5) Dios ha establecido el gobierno civil y el creyente debe obedecerlo, si no lo hace está en contra de las Escrituras.

(6) Cada miembro está obligado a obedecer las Escrituras y amar a sus hermanos en Cristo.

(7) El pastor debe ser un hombre (no mujer) llamado por Dios, y es su obligación instruir a la congregación en todos los asun­tos espirituales.

(8) Los miembros tienen que vivir una vida separada del sistema del mundo y, de lo contrario, ser expulsados.

(9) Cada miembro debe aprender a vivir por la fe y a no depender de las cosas materiales.


Sobre esta roca (III parte).

Vivimos en una época en la que no hay convencimiento entre cristianos acerca de la perpetuidad de la EKKLESÍA, la cual Jesu­cristo comenzó durante Su ministerio terrenal y que todavía está edificando.

Muchas “iglesias” Bautistas aceptan como identificación el título de “protestantes”, y son estimuladas a cooperar con “iglesias” que no siguen la doctrina dejada por el Señor y Sus apóstoles.

Sí, muchos “protestantes” (los que estaban en la Iglesia Católico-Romana y que al salir llevaron consigo muchos de los errores de Roma) enseñan algunos de los principios de las Escritu­ras como nosotros los No Conformistas: la libertad del alma, la separación de la asamblea y el Estado, la salvación por gracia.

Pero cualquier organización religiosa que no sigue el mo­delo dado por Jesús y Sus apóstoles, no importa su sinceridad, no es una asamblea del Señor. Por eso es imposible llamar a los Presbiterianos, Metodistas, y Pentecostales, entre otros, “asambleas de Jesucristo”, porque nin­guno de ellos cumple los requisitos dados en el N.T.

Un breve estudio de la historia de las asambleas cristianas del pasado que han seguido las reglas del Señor, muestra que estas pusieron gran énfasis en una separación completa entre ellas y los “protestantes”.

Aquel convencimiento comenzó cuando los falsos salieron de la asamblea que Jesús estableció (véase 1 Juan 2:19), y comenzaron su propia “iglesia” que se conoce hoy como la “Iglesia Católica”.

Inmediatamente, los fieles a las enseñanzas del Señor fueron tachados de “disidentes”, “no conformistas” o “anabautistas” porque estaban contra sus falsas doctrinas. Aquella gente conside­raba que la nueva “Iglesia Católica” era apóstata, y que el único curso era sepa­rarse enteramente de sus ideas y prácticas apóstatas.

Observando las enseñanzas de los “reformadores”: Lutero, Zwinglio, Calvino y otros, podemos ver la razón por las cuales las asam­bleas del Señor se separaron de los “protestantes”.

Note bien que los “anabautistas” no tuvieron su origen durante la Reforma, sino que ya existían desde el día cuando el Señor llamó a los doce y comenzó Su primera EKKLESÍA durante Su ministerio terrenal.

Por eso los “anabautistas” no tuvieron parte con la “Reforma”, ni tampoco con los “protestantes”. Ellos no establecieron una “iglesia de la Reforma”, sino que continuaron luchando para mantener la fe y el orden de la EKKLESÍA en muchas partes del mundo.

Durante la “Reforma” las verdade­ras asambleas del Señor consideraron que los “reformadores” eran parte de la “iglesia apóstata”, y esta es todavía hoy nuestra opinión.

Un estudio cuidadoso de la historia de los “anabautistas” nos hará examinar bien nuestra relación con los Presbiterianos, Metodistas y Pentecostales, etc. Sus doctrinas no son las doctrinas del N.T.

¿Nuestros antepasados tuvieron base para practicar una separación tan radical? ¡Cómo no! Al principio de la “Reforma­” los fieles a las Escrituras trataron de enseñarles a los “reformadores” la verdad de las Escrituras, pero, en vez de escucharlos, cada uno de aquellos hombres recién salidos de la “Iglesia Católica” rechazó la verdad y comenza­ron a perseguir a los hermanos. Por eso nuestros antepasados no tuvieron más opción que separarse. Y esta debe ser nuestra conducta hoy.

Cualquier alianza, unión o liga con las “iglesias protestantes” nos lleva hacia una concesión con nuestros enemigos. Hermano, ¡nuestro mandato se encuentra todavía en Judas 3! Véase 2 Co. 6:14-18; 2 Ti. 2:17-21; 4:1-4; Tito 2:1; Ap. 18:1-4.

Hermano, una vez que aplique este principio en su asamblea usted no puede cooperar con los protestantes, ecuménicos ni carismáticos. Cualquier asamblea que coopera con ellos, así como con los “modernistas”, los que enseñan una “teología liberal”, los que se “inclinan hacia Roma” y no tienen interés en la preservación de la fe genuina, no es digna de tener el nombre de “Bautista”. Cada “iglesia” libe­ral en sus enseñanzas debe ser repudiada por las asambleas verdaderas del Señor Jesucristo.

La aplicación de este principio no le permite a una asamblea verda­dera tener ningún tipo de cooperación con los “inter sectarios” (“iglesias” compuestas por varias denominaciones), porque estos sostienen posiciones heréticas respecto a la asamblea del Señor y las dos ordenanzas de nuestro Señor: la Cena y la inmersión.

Finalmente, la perpetuidad de la EKKLESÍA es un tema válido porque nos asegura que las asambleas de Jesús el Cristo han tenido un ministerio efectivo durante los siglos pasados.

Durante los siglos XIX y XX varios hombres han tratado de “restaurar” la asamblea que Jesucristo comenzó. Uno de ellos fue Alejando Campbell quien dijo que: “La iglesia verdadera ha desaparecido y mi misión es restaurarla”. Y ya hoy podemos encontrar en casi todas partes del mundo la “Iglesia de Cristo” fundada por Campbell con sus doctrinas falsas, especialmente la que dice que la inmer­sión es esencial para obtener salvación.

No se puede “restaurar” lo que no ha estado per­dido. Desde que el Señor comenzó Su ministerio terrenal han existido y existirán (hasta Su regreso) Sus EKKLESÍAS. En todas partes del mundo hay miles de estas asambleas bajo varios nombres que enseñan exactamente lo que Jesucristo y los Apóstoles enseña­ron. (Fin de estos estudios)


Edades y dispensaciones.

Las Escrituras mencionan “Dos Edades”. Antes del “Tiempo” tuvo lugar la Edad ALFA o “Edad Creativa”, y después del “Tiempo” tendrá lugar la Edad OMEGA, o sea, “La Edad de las Eda­des”.

Durante el “Tiempo” hay tres “edades” y ocho “dispensacio­nes”. La dispensación es un lapso de duración variable, durante el cual Dios trata con el hombre de una manera particular, tocante al pecado y la responsabilidad humanos. La palabra “dispensación” significa “administración” o “mayordomía”. El que no adquiera un entendi­miento de las dispensaciones no podrá entender el men­saje de las Escrituras.

Las “Edades” son tres:

1. La antediluviana.

2. La presente.

3. La que ha de venir, la Edad de las Edades, la cual será una Edad “dual” compuesta por la “Edad del Milenio” y la “Edad Perfecta”.

Hay ocho “Dispensaciones”:

1. La edénica.

2. La antediluviana.

3. La postdiluviana.

4. La de los patriarcas.

5. La legal.

6. La eclesiástica (que pertenece a la asamblea).

7. La mesiánica.

8. La de la plenitud del tiempo.

La diferencia entre una “edad” y una “dispensación” es que una “edad” representa un período entre dos cambios físicos grandes en la Tierra. Mientras que una “dispensa­ción” representa un período “moral” o “de prueba” en la historia del mundo.

Por ejemplo: La “Edad presente” comenzó con el Dilu­vio y terminará con el segundo regreso de Jesús el Cristo sobre el Monte de Olivos. El Diluvio causó tales cambios físicos y climáticos que la duración de la vida humana se redujo de 900 a 100 años. Todo esto se invertirá una vez que el Señor regrese para establecer Su Reino de mil años, véase Zacar­ías 14:4-10; Ezequiel 47:1-12; Isaías 65:20.

Mientras que las Dispensaciones son períodos de prueba, la forma de “administración” es diferente y progresiva en cada una.

Por ejemplo: La Administración de la Dispensación Legal fue la ley; la de la Dispensación Presente, la gracia; y la de la Dispen­sación que ha de venir, la justicia.

I. Las Edades Creativas, Génesis 1:1.

1. El origen de la Tierra antes de Adán. La creación no tiene fecha. La obra de seis días descrita en Génesis 1:3-32 fue una restauración de esta Tierra a su condición original antes de que estuviera “desordenada y vacía” y sumergida en agua y tinieblas (2 Pedro 3:5-7). No hay una explicación acerca de la creación de la Tierra original.

2. La Tierra caótica. La Tierra original sin duda fue perfecta, un lugar con vegetación, peces, aves y animales (Isaías 45:18). No sabemos cuánto tiempo estuvo la Tierra en ese estado, pero algo horrible pasó que la misma llegó a estar “desordenada y vacía”.

(1) ¿Qué pasó? La inferencia o deducción es que Satanás y sus mensajeros caídos tenían a su cargo el cuidado de la Tierra original, pero cuando este pecó contra el Creador, su pecado trajo consigo destrucción a la superficie de este globo. Después de aquel tiempo Satanás y sus mensajeros ocuparon las “regiones celestes”, Efesios 6:12.

(2) No hay evidencia bíblica acerca del tiempo transcurrido entre la creación original y su restauración en Génesis 1:1, 2.

3. La Tierra presente. La descripción de Génesis 1:1-31 no habla de la creación original sino de una restauración de seis días.

II. La edad antediluviana. Se extiende desde la restaura­ción de la Tierra de su condición caótica hasta el diluvio, y se divide en dos “dispensaciones”:

1. La edénica, desde la creación de Adán hasta su expulsión del jardín. No sabemos su duración y se llama la “Dispensa­ción de la inocencia”.

2. La antediluviana, desde la caída de Adán hasta el Diluvio. Es llamada la “Dispensación de la conciencia” y muestra lo que el hombre hace cuando es guiado solamente por su concien­cia, su conocimiento de lo “bueno” y lo “malo”. Adán y Eva no tuvieron una conciencia hasta que desobedecie­ron a Dios, Gn. 1:17.

III. La Edad presente. Esta edad se extiende desde el Diluvio hasta la Segunda Venida, o sea, la Revelación de Jesucristo y cubre cuatro dispensaciones.

1. La postdiluviana, una dispensación del gobierno humano.

2. La de los patriarcas, que se extendió desde el llamamiento de Abraham hasta el éxodo, un periodo de 430 años y que es conocida como la “Dispensación de la familia”, que terminó con los descen­dientes de Abraham trabajando como esclavos en Egipto.

3. La dispensación legal, del éxodo hasta el nacimiento de Jesús el Cristo y que es conocida como la “Dispensación de la ley”. Antes de esta dispensación Dios le había permitido al hombre gobernarse a sí mismo, pero al salir de Egipto Dios le propuso un “Estado Libre Asociado” de Su gente, los judíos, con leyes y regulaciones y con un sistema “visible” de adoración a Él. Aquel gobierno fue teocrático, es decir, que Dios lo mandó por medio de hombres que Él escogía.

4. La dispensación eclesiástica (de la palabra EK-KLESÍA), una dispensación de gracia que se extiende desde la Cruz hasta la Corona; desde la formación de la primera EKKLESÍA al lado del mar hasta el arrebatamiento de los redimidos en la primera parte de la Segunda Venida.

(1) Esta dispensación presente es un paréntesis (suspensión, intervalo o interrupción) que Dios ha puesto entre la dispensa­ción de la ley (de Su trato con la nación de Israel), y la restaura­ción de Israel en su propia tierra (estamos viendo suceder esto hoy en día). El propósito de esta dispensación es recoger “un pueblo para Su Nombre” y se llama la “Dispensación de la gracia o de la asamblea”. Esta dispensación presente terminará en apostasía, véase Lucas 18:8.

5. Entre la Dispensación Eclesiástica y la Dispensación Mile­nial habrá otra dispensación “parentética”, la de juicio durante la cual los judíos, los gentiles y los creyentes serán juzga­dos.

(1) Los judíos incrédulos serán juzgados durante los siete años de tribulación. Este tiempo es conocido como “el tiempo de angustia”, Daniel 12:1.

(2) Los gentiles incrédulos (naciones) serán juzgados aparte de los judíos durante los siete años de tribulación, una vez que estos terminen, Mateo 25:31-46.

(3) Los redimidos serán arrebatados antes del principio del tiempo de la tribulación y cada uno será juzgado ante el Tribu­nal de Cristo, 2 Corintios 5:10.

IV. La Edad de las Edades. Esta será una “edad dual” que incluye la “Edad Milenaria” y la “Edad Perfecta”, entre ambas tendrá lugar la renovación de la superficie de esta Tierra por fuego.

1. La Edad Milenaria. Este tiempo no será solamente una “edad” sino una “dispensación”, la “Mesiánica”, o sea, el reino de Jesús el Cristo por mil años sobre esta Tierra durante el cual Satanás será atado, véase Apocalipsis 20:1-6.

(1) En aquella edad Dios tratará con todas las naciones. No serán “asambleas cristianas” ya que todos los redimidos serán ayudantes del Rey en el gobierno terrenal.

(2) Durante aquellos mil años la Nación de Israel será “la cabeza” de las naciones, Deuteronomio 28:13.

(3) Los judíos estarán bajo un “pacto nuevo”, Jer. 31:31-37.

(4) La norma de gobierno durante aquella edad no será la ley, ni la gracia, ni el juicio sino la justicia.

(5) Aquel gobierno será autocrático porque el Señor Jesucristo reinará con una vara (Is. 11:1-4; Ap. 2:27; 19:15; Sal. 2:9), pero Su dominio estará basado sobre el amor.

(6) Entre la “Edad Milenaria” y la “Edad Perfecta” la superficie de esta tierra será renovada por fuego, 2 Pedro 3:7-13.

2. La Edad Perfecta. Será el reino del “nuevo cielo” y la “nueva tierra” que Jesucristo ha de rendir a Su Padre (1 Co. 15:28). El Reino Milenario no será perfecto ya que habrá pecadores y pecado durante los mil años y terminará con juicio.

3. La Edad Perfecta es una dispensación, la de la “dispensa­ción del cumplimiento de los tiempos”, Efesios 1:10.

V. Las Edades de las Edades.

1. Así como las Edades Creativas fueron la Edad ALFA, las “Edades de las Edades” serán la Edad OMEGA.

2. Cuando el “Reino Perfecto” sea entregado al Padre por Su Hijo, lo que llamamos “tiempo” cesará y las “Edades Eternas”, llamadas las “Edades de las Edades”, comenzarán, Efesios 2:7.

3. Juan el Amado dijo en Apocalipsis 20:10 que el diablo (Satanás), la bestia (el anticristo) y el falso profeta (el líder religioso) serán atormentados día y noche “por las edades de las edades”, y que los siervos de Dios reinarán “por las edades de las edades”, Apocalipsis 20:5.

Conclusión: No sabemos nada del futuro una vez que comiencen las “Edades de las Edades”, pero siendo que estaremos con Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo todo estará bien. Tendremos esta Tierra completa y perfecta para habitar. (Fin)


¿Qué debe hacer un líder para no fracasar? (III parte)

Existen por lo menos nueve reglas prácticas que todo líder cristiano debiera considerar para tener éxito en su gestión de dirigir grupos de acción. Ellas son:

I. Aceptar a los hermanos como son (Romanos 12:3). A través de nuestra integración a un grupo, departamento o ministerio de la asamblea, adquirimos seguridad y certeza de que somos útiles en la causa del Señor.

El líder debe aceptar a sus hermanos tal y como son, con todos sus defectos y cualidades. Nadie tiene la estatura ideal, que es Cristo. Esto debemos tenerlo presente. Si deseamos que haya armonía dentro del grupo de trabajo, se debe tener en cuenta este aspecto, destacando sus cualidades y minimizando sus defectos. Por consiguiente, la primera regla es aceptar al hermano tal y como es.

II. Cómo ganar la confianza de nuestros hermanos, 2 Ts. 3:4

En primer lugar debemos darles no solo la sensación, sino exteriorizar que apreciamos sus valores y los respetamos.

Para poder liderar sobre nuestros hermanos, debemos ganar su voluntad sin recurrir a la coacción; lograr que acepten los planes y sugerencias, evitando imponer nuestro punto de vista solamente. En una discusión, no debemos tratar de derrotar y humillar al contrincante, sino persuadirlo.

Nunca emplee en una discusión frases como: “estoy absolutamente seguro” o “creo que siempre”, lo cual revela una mentalidad rígida y cerrada. Es importante escuchar las opiniones ajenas. No tratemos de probar que nosotros tenemos la razón y que los demás están equivocados. No todas las cosas son blancas o negras, hay una infinidad de matices de grises. Debemos sembrar para cosechar, dar para recibir. Quien más da más recibe.

También debemos tener una mentalidad abierta. Mente estrecha conlleva a discusiones y a situaciones desagradables. Olvidemos el rencor, la amargura y el odio. Es mejor persuadir que imponer. Por lo tanto, la segunda regla es ganar la confianza de nuestros hermanos.

III. Utilizar un enfoque cristiano, Stg. 2:1, 9. 

Un enfoque cristiano en tener presente las siguientes reglas:

1. Cultivar el sentido del humor.

2. Tener fe en nuestros hermanos.

3. Irradiar alegría y buen humor.

4. Tratar a los humildes con tanto respeto como tratamos a los poderosos.

5. Ser accesibles, tolerantes y mostrar una actitud receptiva hacia las ideas de los demás.

6. Ser serviciales con nuestros hermanos, reconociendo sus méritos.

7. Hacer amigos.

8. Conseguir la cooperación fervorosa de los demás.

9. Aceptar sin rencor los fracasos, desengaños y derrotas.

10. No hacer acepción de personas.

11. No hacer ostentación de nuestras cualidades.

12. Mantener comunicación con los hermanos.

En síntesis, la tercera regla es utilizar un enfoque cristiano.

IV. Confianza, Col. 4:6.

1. Una actitud de confianza en los demás ejerce un efecto favorable en los hermanos.

2. La timidez ejerce un efecto negativo: aleja a la gente. Irradie confianza, no solo a través de las palabras, sino también a través de la firmeza con que las expresa. Un apretón de manos puede transmitir confianza o desconfianza según como se dé.

3. Debe ser firme y confiado.

4. Para dar confianza, debemos primeramente sentir confianza en nosotros mismos.


Verdades vitales de la asamblea (I parte).

(Por R. J. Anderson)

INTRO: Comienzo este artículo diciendo que cada creyente debe ser miembro de una asamblea cristiana que cumpla con los requisitos del N.T., así como ser una persona nacida de nuevo, o sea, regenerada y sumergida por la autoridad de aquella asamblea.

Siendo que es un asunto vital, es de gran importan­cia que cada creyente en el Señor Jesucristo pertenezca a una asamblea verdadera de Jesucristo y no a una “iglesia” de una denominación.

Jesucristo no fundó una “variedad de iglesias”, cada una con sus propias doctrinas. Él comenzó Su EKKLE­SÍA con doctrinas bien definidas en las páginas del N.T. Por eso, cada creyente está obligado a estudiar las Escri­turas para ver cuál es una asamblea correcta, una asam­blea que agrada al Señor, y no una “iglesia” fundada por un hombre con doctrinas de hombres.

Siempre tengo que llamar la atención sobre lo que significa la palabra “iglesia” como aparece en nues­tras Biblias. En el griego la palabra que se usa es EKKLESÍA, y en vez de traducirla los tra­ductores la transliteraron (representaron los sonidos de una lengua con las letras de otra). La palabra EKKLE­SÍA se compone de dos palabras, una quiere decir “afuera de” y la otra “unido con un propósito”.

Por eso, la EKKLESÍA que Jesucristo comenzó du­rante Su ministerio terrenal y que todavía está construyendo, está compuesta de gente llamada a salir del mundo (Juan 17:14) y a reunirse con el propósito de llevar a cabo la Gran Comisión del Señor, o sea, con las condi­ciones que Él recetó.

Aquí necesito mostrarles cómo la palabra EKKLESÍA se usa en el N.T.:

(1) En Hechos 7:38 hablando de la nación de Israel en el desierto.

(2) En Hechos 19:32, 39, 41 refiriéndose a reuniones no cristianas.

(3) En Mateo 16:18 se usa en el sentido institucional. En la República de México hay una gran cadena de tien­das llamadas “La Tienda Blanca”. En la ciudad de Cór­doba hay una, y en Orizaba otra, etc. Igual sucede con la EKKLESÍA, hay una en el sentido institucional, pero muchas en todas partes del mundo. No es algo invisible ni universal. Todas las asambleas son locales y visi­bles.

(4) La palabra EKKLESÍA se usa refiriéndose a una con­gregación de creyentes sumergidos en un local especí­fico, como “la asamblea en Corinto”.

En estos artículos cuando uso la palabra asamblea la uso según las explicaciones dadas arriba.

Hay una teoría peligrosa hoy que plantea que la “iglesia” consis­te de todos los cristianos pasados, presentes, y los del futuro, no importa si eran, son, o serán sumergidos por la auto­ridad de una asamblea del Señor o no. Los que siguen tal teoría dicen que la “iglesia” es invisible, universal. Hermanos, ¡tal cosa no aparece en las Escritu­ras!

Para tener una EKKLESÍA del Señor Jesucristo tiene que haber gente convertida, salva, nacida de nuevo, re­generada, cambiada, y con una inmersión bíblica. Por eso es imposible tener una “iglesia univer­sal” ya que todos no pueden estar en un sitio a la vez.

La teoría de una “iglesia universal” es contraria al claro significado de la palabra EKKLESÍA. Una “iglesia invisible” no puede ser custodia de los tres mandatos dados por el Señor en la Gran Comisión: (1) hacer discípulos; (2) sumergirlos; (3) enseñarlos. Tampoco puede servir la Cena del Señor, ni recibir ni excluir miembros, ni practicar la disciplina, ni llevar a cabo la obra misionera alrededor del mundo. Por eso, las únicas asambleas en las pági­nas del N.T. son asambleas del Señor Jesucristo que llevan a cabo todos Sus mandatos acerca de la Gran Comisión.

Otro error es suponer que todas las “iglesias” tienen una base bíblica. ¿Cómo es posible decir que los Presbiterianos, los Metodistas, los Evan­gélicos, y muchos otros, son del Señor cuando no enseñan Su Palabra? Dios no genera confusión, y cuando aquellas “iglesias” mezclan la pura doctrina con errores eso produce confusión.

Una asamblea verdadera del Señor es una congrega­ción de creyentes en Él que han confesado abierta­mente su fe y, por la autoridad de la asamblea, han sido sumergidos, que siguen al pie de la letra la Santa Biblia, y tienen como su Guía el Espíritu Santo de Dios. Si una asamblea no llena estos requisitos, ¡no es una EKKLE­SÍA del Señor!

Por eso es muy natural que las “iglesias” in­ventadas por hombres años después de que Jesucristo fundó Su EKKLESÍA, digan que la teoría de una “iglesia universal” es correcta. Tienen que decirlo así para justifi­car su existencia, porque cada una de las muchas de­nominaciones en existencia hoy tuvieron su principio varios cientos de años después de la resurrección del Señor. Han rechazado la verdad de las Escrituras y han inventado cientos de doctrinas que agradan a los hombres.

Sí, hay muchas “denominaciones”, organizaciones inventadas por hombres para llevar a cabo sus doctrinas. ¿Qué es una “denominación”? Es una organización de “iglesias” que enseñan los mis­mos errores. Como todo el mundo sabe, no hay men­ción de ninguna denominación en las Escrituras. Por eso nosotros, las Asambleas Bautistas No Conformistas, no tenemos ninguna organización, ni jefes, ni obispos, ni papas. No hay ninguna persona “encargada” de las asambleas ni con autoridad sobre estas. Cada una de nues­tras asambleas es autónoma, independiente y está bajo el control de su congregación, no de un “pastor” o “diáconos”, sino de la congregación.

Es el deber de cada pastor y evangelista enseñarles estas verdades a sus congregaciones.

Siendo que una Asamblea Bautista No Conformista es una institución divina, debe ser el deseo de cada creyente formar parte y ser miembro de ella.


Escalando montes espirituales (I parte).

(Por David Wallace)

Ocho pasos dirigidos hacia arriba en la vida de un cristiano, basados en las bienaventuranzas y trascendentales para una vida exitosa y espiritual. Hay cuatro maneras de entenderlos: (1) son un código de conducta en la vida cristiana; (2) contrastan valores del reino con los valores del mundo: (3) contrastan la fe superficial de los fariseos con la fe real del creyente; (4) muestran que las expectativas del A.T. se cumplirán en el N.T.

TEMA: Humildad, una conciencia de necesidad espiri­tual.

TEXTO: Mateo 5: 3.

LECTURA: Mateo 5: 1-12.

INTRO: Esta será la primera de ocho lecciones tomadas del Sermón del Monte. Jesucristo usó la palabra “bienaventurado” nueve veces para describir las perso­nas diferentes. La palabra quiere decir: que goza de la felicidad humana eterna; afortunado; tres veces feliz. Nuestro tema es la humildad: virtud derivada del sentimiento de nuestra bajeza, condición inferior, especialmente la so­cial. El estado o calidad de ser humilde; ausencia de or­gullo; tener o exhibir una con­ciencia de sus defectos o limitaciones; modesto; bajo en posición, línea; humilde; modesto.

I. Hay promesas de Dios respecto a la humildad, Pr. 16:19; 22:4; Sal. 138:6; Is. 57:14-21; 66:1, 2; Mt. 18:1-5; Stg. 4:1-6.

II. La humildad ha sido ordenada por Dios.

1. A los pecadores, Lucas 14:7-10.

2. A los creyentes, Miqueas 6:6-8; Lucas 22:24-27; Roma­nos 12:1-3; Santiago 4:10; 1 Pedro 5: 5-7.

II. Jesucristo practicó la humildad, Mt. 11:28, 29; Jn. 13:1-5; Fil. 2:6-8. Nótese Zac. 9:9.

III. La humildad acciona muchas de las promesas de Dios:

1. Riqueza, honor y vida, Proverbios 22:1-4.

2. Honor, Proverbios 29:23.

3. La presencia de Dios, Isaías 57:14, 15.

4. Nuestra entrada en la presencia de Dios, Mt. 18:1-5.

5. Nuestra exaltación por Dios, Santiago 4: 10b.

IV. La humildad trae al pecador a recibir la gracia de Dios, 1 P. 5: 5-7.

V. La humildad de los pecadores se muestra en las Escrituras:

1. Jacob, Génesis 32:1-12.

2. Saúl, rey futuro de Israel, 1 Samuel 9:18-21.

3. David, el rey, 2 Samuel 7:18-22.

4. Salomón, hijo de David, 1 Reyes 3:1-9.

5. Acab, 1 Reyes 21:17-29.

6. Roboam y los jefes de Israel, 2 Crónicas 12: 1-8.

7. Josías, por los pecados de los demás, 2 Cr. 34: 22-27.

8. El hijo pródigo, Lucas 15:11-19.

9. Cobrador de impuestos, Lucas 18:9-14.

10. Juan el Sumergidor, Mateo 3:13-15.

Conclusión: Nótese que no todos los hombres que se humillaron delante de Dios fueron aceptados por Él. La penalidad por sus pecados no se impuso inmediatamente sobre ellos, porque Dios les mostró Su misericordia. Dios todavía muestra misericordia hoy al que es humilde. Podamos nosotros ser humildes ante Él. Somos instruidos a ser humildes, y estamos advertidos del pecado de orgullo, Pr. 11:2; 13:10; 16:19.


Escalando montes espirituales (II parte).

TEMA: Penitencia.

LECTURA: Mateo 5:1-12.

TEXTO: Mateo 5:4.

INTRO: Nuestro tema es la “penitencia”: “Bienaventurados los que lloran”. La palabra quiere decir: virtud con­sistente en el dolor de haber pecado; cualquier acto de mortificación interior o exterior; contrición (dolor del alma por haber ofendido a Dios, por ser quien es y por­que se le debe amar sobre todas las cosas); remordi­miento (pesar interno que queda después de ejecutar una mala acción). El sinónimo de penitencia es: pesar, com­punción.

La Versión Internacional dice: “Felices los afligi­dos”. La Paráfrasis: “¡Dichosos los que lloran!”; Nueva Vida: “Felices son los tristes”.

En griego la palabra es PENTHÉO y quiere decir: apesadumbrar, apenar, afligir, lamentar, dolerse de, llo­rar, gemir. Véase esta palabra en Mt. 9:15; Mr. 16:10; Lc. 6:25; 1 Co. 5:2; 2 Co. 12:21; Stg. 4:9; Ap. 18:11, 15, 19.

Nuestro texto habla de duelo sobre pecado en la vida, de la “tristeza que es según Dios”, 2 Corintios 7:10.

PENTHÉO indica un sentido de angustia porque hay pecado en la vida.

Todo esto habla del arrepentimiento, una pala­bra olvidada hoy en las asambleas. Hay una necesidad, hermanos, de predicar el arrepentimiento porque no he visto ninguna demostración de dolor por parte de los creyentes que han caído en pecado. Ellos siguen vivien­do sus vidas pecaminosas sin pensar en las consecuen­cias.

Hoy necesitamos el mensaje que Dios le dio a Su pue­blo en 2 Reyes 17:13, “Volveos de vuestros malos ca­minos y guardad mis mandamientos”, véase 2 Cróni­cas 30:6. Hay que estudiar Isaías 22:1-12, Ezequiel 18:31; 33:11, Daniel 4:27, Oseas 14:1, 2; Joel 2:12, 13; Malaquías 3:7.

I. Nótense las promesas de Dios dadas a los que dejan sus pecados y regresan a Él:

1. Oraciones contestadas, 2 Crónicas 7:14.

2. Pecados perdonados, Isaías 55:7.

3. Vida, Ezequiel 18:21.

4. Consolación, Mateo 5:4.

5. Nótese Sal. 34:18; Jer. 3:22; Miq. 7:18; Lc. 15:7; Hch. 3:19.

II. Ejemplos de arrepentimiento:

1. Acab, 1 Reyes 21:17-29.

2. Josías 2 Reyes 22:19.

3. El pueblo de Israel, Esdras 10:1.

4. Job, Job 42:1, 6. Véase Salmo 38:18.

5. El pueblo de Nínive, Jonás 3:6-9.

6. Pedro, Marcos 14:22.

7. El hijo perdido, Lucas 15:21.

8. El publicano, Lucas 18:13.

III. En estos días tan malos cada miembro de una asamblea debe dejar su vida pecaminosa y regresar a Dios para recibir Sus bendiciones, Salmo 34:18; 51:17, Isaías 66:2.

1. Necesitamos ver la confesión de los pecados, Esdras 10:11; Jeremías 3:13; 1 Juan 1:9.


Escalando montes espirituales (III parte).

TEMA: Mansedumbre.

LECTURA: Mateo 5:1-12.

TEXTO: Mateo 5:5.

INTRO: La palabra “manso” significa: mansedumbre, suavidad, benignidad. En el griego es PRAÚS y quiere decir: apacible, dulce, blando, suave, benigno, templado y se encuentra en Mt. 5:5; 11:29; 21:5; 1 P. 3:4. Hay otros textos a examinar: 1 Ti. 6:11; 1 Co. 4:21; 2 Co. 10:1; Gá. 5:23; 6:1; Ef. 4:2; Col. 3:12; 2 Ti. 2:25; Tito 3:2; Stg. 1:21; 3:13; 1 P. 3:15.

La Nueva Versión Internacional: “Felices los bondadosos”; Versión Nueva Vida: “Felices son los hu­mildes de corazón”; la Paráfrasis: “Dichosos los man­sos”.

Para escalar los montes espirituales el creyente tiene que desarrollar un nuevo espíritu (ánimo, valor) en su vida. Debe ser paciente, apacible, dulce, blando, no inclinado a la ira ni al resentimiento. Debe ser suave, tierno, bondadoso. Ser manso muestra la ausencia de preten­sión, demanda, jactancia, presunción y habla de docili­dad. La palabra quiere decir estar libre de un espíritu malo o vengativo. Ser manso es la actitud del creyente hacia otros.

I. Mansedumbre:

1. Debe buscarse, Sofonías 2:3.

2. No ofrece resistencia, Lucas 6:29.

3. Es esencial para instruir a los demás, 2 Ti. 2:25.

4. Es uno de los “frutos” del Espíritu Santo, Gálatas 5:22, 23.

5. Es esencial para recibir la Palabra de Dios, Stg. 1:21.

6. Es preciosa a la vista de Dios, 1 Pedro 3:4.

7. El creyente debe seguirla, 1 Timoteo 6:11.

II. La práctica de la mansedumbre trae consigo promesas de Dios.

1. De bendición material, Salmo 22:16; 69:32; Isaías 65:13.

2. Una herencia y una paz, Salmo 37:11; 36:8; 72:7 “Hasta que no haya más luna” (refiriéndose a la largura del reino de David), Salmo 119:165; Isaías 26:3.

3. Ayuda de Yahvé, Salmo 147:6; 25:8, 9; 1 Samuel 2:6-8.

4. Salvación del alma, Salmo 149:4; Is. 61:1-3.

5. Ser juzgado con justicia, Isaías 11:1-5.

6. Produce regocijo, Is. 29:19; Fil. 2:1-3.

III. Ejemplos:

1. Moisés, Números 12:3. Véase Hebreos 11:24, 25.

2. David, 2 Samuel 16:11. (Léase 5-14).

3. Jeremías, Jeremías 26:14. (Léase 10-16).

4. Esteban, Hechos 7:60. (Léase 54-60).

5. Pablo, 2 Timoteo 4:16. Véase Filipenses 1:21-24.


Escalando montes espirituales (IV parte).

TEMA: “Apetito espiritual” o “deseo espiritual”.

LECTURA: Mateo 5:1-12.

TEXTO: Mateo 5:6.

INTRO: La Paráfrasis: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia”; Nueva Vida: “Felices son los que tienen hambre y sed de hacer lo bueno delante de Dios”.

Hay poca gente hoy que tiene apetito espiri­tual. Casi todos prefieren la “lista de platos” (menú) del mundo. Vivimos en un tiempo de ignorancia espiritual. Muchos de los que profesan la fe salvadora en Jesucristo saben dónde encontrar sus programas favoritos de televisión, pero no pueden encontrar el libro de Efesios en la Biblia.

Las palabras en nuestro texto muestran que cada creyente debe tener un deseo de crecer espiritualmen­te, de llegar a ser maduro en las cosas del Señor.

¿Qué quiere decir “hambre”? Ganas y necesidad de comer, un deseo ardiente de una cosa, un deseo vehemente. Y ¿qué quiere decir sed? Ganas y necesidad de beber. Y, ¿qué debe desear el creyente? Justicia, un atributo de Dios. El pecador será juzgado por la norma de la Ley de Dios. Cada creyente debe tener el deseo de vivir una vida recta para agradar a Dios. Jesucristo es nuestro Gran Ejemplo de justicia.

I. La justicia de Dios:

1. Salmo 48:10; 97:1, 2.

2. De Jesucristo. Hay que leer las profecías en Salmos 45:6, 7 y Jeremías 23:5, 6. También véase 2 Corin­tios 5:21.

II. Ejemplos de justicia:

1. Asa, rey de Judá, 2 Crónicas 14:2-5.

2. Ezequías, 2 Crónicas 29:1-11. Véase 31:20, 21.

3. Job, Job 1:1.

4. Zacarías y Elisabet, Lucas 1:5, 6.

5. Ana, Lucas 2:36-38.

III. Invitaciones a buscar justicia:

1. Al rey malvado, Daniel 4:27.

2. El profeta Oseas al pueblo de Israel, Oseas10:12.

3. Jesucristo a Sus discípulos, Mateo 5:20.

4. Pablo a los creyentes de Corinto, 1 Corintios 15:34.

5. Pablo a la asamblea de Éfeso, Ef. 6:13, 14; Fil. 1:9-11.

6. A los pecadores, Juan 6:35; 4:7-14.

7. Al creyente, Hebreos 11:6.

IV. Buscando la justicia de Dios activamos Sus promesas:

1. Alivio de la sed, Isaías 55:1-3.

2. Promesa de fuente eterna, Juan 6:35.

3. Descanso eterno, Apocalipsis 7:14-17. (Continuará)


La última palabra.

(Por el editor James Alvino)

Aquí estoy, esperando el regreso del Señor en cualquier momento. Es mi oración que ustedes, pastores, estén preparando a sus congregaciones para ese día, en el que todas las actividades de esta vida cristiana terminarán y cada uno de nosotros tendrá que comparecer ante el Tribunal de Cristo, 2 Co. 5:10.

¡Oh, qué día tan triste cuando tú y yo, pastor, y todos los demás creyentes, tengamos que dar “cuentas” por cada pecado cometido desde el día de nuestra salvación que no hayamos confesado! Sí, seremos salvos, pero Dios no puede suportar en Su presencia pecados que no hayan sido confesados.

Pero, ¡qué día de gozo! Aquel día será el “principio” de nuestra eternidad futura con Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Después de los siete años de Gran Tribulación sobre la faz de esta tierra, Jesús regresará con nosotros a establecer Su reino de justicia por 1000 años.

Pero, ¡ay de los incrédulos! Tus propios familiares, tus amigos y vecinos… ¿Qué pasará con ellos? Tenemos que confiar en lo que dice la Palabra en Apocalipsis 20:11-15.

Por eso tú y yo debemos ser fieles en cumplir la Gran Comisión. ¿Estás tú, pastor, yendo casa por casa y explicando a la gente la necesidad de ser salvos? ¿O estás tan ocupado en tu escritorio con tu computadora, jugando juegos y mirando cosas que no debes? ¡Dios tenga misericordia de ti si te comportas así!

El Pastor Ariandys Aguiar del Sol continúa con la publicación de esta revista en la Isla de Cuba. Se envía sin costo alguno a los que la solicitan. Pueden escribirle a su dirección en: calle Águila # 202, Potrerillo, CP 59250, Cienfuegos; o a su correo electrónico: pastorari@cbcocc.org.

Nuestros correctores de pruebas son la familia Gil de Cuba, el hermano Oscar y su hijo el doctor Abraham. Por muchos años ellos han puesto sus talentos al servicio de esta obra.

Hermano: Si tienes una dirección electrónica a la cual pueda enviarte esta revista sería mucho mejor, pues una vez más ha aumentado la tarifa postal. Ahora nos cuesta $1.10 dólares enviar cada revista.

Nuestra revista está pensada para la capacitación de pastores y líderes. No es un folleto o tratado para distribuirse masiva e indiscriminadamente.

Nuestro correo electrónico es: jan23@cox.net, y nuestra dirección postal:

Hojas de Oro

660 South Front Street

Salina, Kansas, 67401

EE. UU.