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Hojas de Oro

Un Llamado A Regresar A Las Enseñanzas Bíblicas

“...que contendáis por la fe...”

Año XXXX, No. 8                             AGOSTO                                          2010


Índice:

…Bosquejos maestros de la Biblia (I, II y III parte).

…Un análisis del movimiento carismático (final).

…Presentaciones no escriturales del Evangelio (III parte).

…Arrepentimiento y salvación.

…El ocultismo (final).

…Por qué cada familia debe tener un altar familiar.

…Por qué cada creyente debe ser misionero.

…La fe y las obras (I y II parte).

…Comentario sobre los Diez Mandamientos.

 

Bosquejos maestros de la Biblia (I parte).

(Tomados de “The Christian Life Bible”, Thomas Nelson Publishers, notas por Porter L. Barrington)

TEMA: La infalibilidad de las Escrituras.

INTRO: Por siglos casi todo el mundo cristiano ha aceptado que los 66 libros de nuestra Biblia son el mensaje de Dios a la raza humana. Creo que estaban libres de error (inerrables) y que ninguno pudo estar equivocado, que sus palabras provenían de Dios el Padre y que fueron dadas por medio de hombres escogidos especialmente llamados “profetas”. Por siglos los judíos han aceptado todos de los libros del A.T. como inspirados por Dios, véase 2 Timoteo 3:16 y  Juan 10:35.

     Hoy los cristianos ortodoxos todavía aceptan todas las Escrituras comunicadas por aquellos mensajeros separados por Dios (2 Pedro 1:20, 21).

     Pero, en contraste, hay gente hoy que ataca la exactitud de las Escrituras, negando las historias de la creación, los milagros, la deidad de Jesucristo, etc.

     A la luz de todo esto tú y yo necesitamos considerar cuidadosamente una serie de razones, todas tomadas de las Escrituras, a fin de creer, aceptar, y recibir que nuestra Biblia es un Libro infalible.

I.  La Biblia misma dice que es la Palabra de Dios (2 Timoteo 3:16).

1. “Toda la Escritura” hace referencia a la Biblia entera.

2. “Toda la Escritura” se refiere a todas las palabras escritas por hombres santos a quienes Dios el Espíritu Santo guió (2 Pedro 1:21), y que las palabras que ellos escribieron fueron libres de error.

3. “Toda la Escritura” habla de los 39 libros del A.T. que estaban en uso durante el ministerio de Pablo.

4. “Siendo inspirados por el Espíritu Santo”, o sea, que Dios el Espíritu Santo es el Autor de todas las Escrituras (2 Pedro 1:21).

5. Muchas veces los libros del A.T. reclaman ser la Palabra de Dios:

(1)     Fueron aceptados por los profetas (2 R. 22:8, 11, 13).

(2)     Muchas veces

6. Los libros del N.T. fueron aceptados por las asambleas cristianas como “L las palabras salieron de la boca de Dios (Isaías 27:3).a Escritura” (2 Pedro 3:15, 16; Apocalipsis 22:18, 19).

II. Jesucristo enseñó la infalibilidad de las Escrituras en Juan 10:35.  (“dioses”  =  “jueces”).  Él dijo que “...la Escritura no puede ser quebrantada...”, no se puede encontrar ningún error en ella.

1. Mateo 5:18, la letra más pequeña en hebreo o en griego es importante, y ha sido puesta allí por el Espíritu Santo.

2. Mateo 24:35, las Escrituras no pueden ser destruidas.

3. Mateo 19:4, 5, Jesucristo aceptó los eventos de la creación.

4. El Señor citó historias del A.T. en Sus enseñanzas:

 (1) Adán y Eva, Mateo 19:4-6 (Génesis 1:2, 27).

 (2) Noé, Mateo 24:37, 38 (Génesis 6:1-14).

 (3) Jonás, Mateo 12:39, 40 (Jonás 1:7).

 (4) Satanás, Lucas 11:18 (Ezequiel 28:11-19).

 (5) La esposa de Lot, Lucas 17:32 (Génesis 19:26).

III.    Los profetas del A.T. recibieron las Escrituras como inerrables (2 Crónicas 36:20, 21).

1. Moisés, el autor humano de los primeros cinco Libros del A.T., fue mandado por Dios a registrar los eventos de la historia de la nación de Israel y transmitirlos a Josué (Éxodo 17:24). Moisés guardó los registros escritos de los viajes de Israel (Números 33:1, 2). Sus escritos fueron leídos y estudiados por los futuros reyes de la nación (Deuteronomio 17:18, 19). Él escribió un “cuerpo de ley” que preservaron los sacerdotes. Aquella ley era leída públicamente cada siete años para preservar la vida piadosa de la nación (Deuteronomio 31:9-12). Aquella ley fue recibida y estudiada por Josué como el secreto de su éxito en su vida, por orden directa de Dios (Josué 1:7, 8).

2. La generación de Josué vio los escritos de Moisés, no como palabras de hombres, sino como las mismas palabras de Dios (Josué 8:31-35).

(2)     3. David encargó a su hijo Salomón que obedeciera la ley escrita de Dios, especialmente la Ley de Moisés (1 R. 2:3).

4. Isaías reclamó que las palabras que él habló y grabó fueron las palabras actuales de Dios, recibidas y obedecidas (Isaías 1:10; véase 8:20).

5. Daniel estudió los escritos de Jeremías y los tomó como un registro preciso e infalible del mensaje de Dios al hombre (Daniel 9:2). Véase Jeremías 25:11, 12.

6. Malaquías terminó la época de los profetas con una advertencia a la nación: “...acordaos de la ley de Moisés mi siervo...las ordenanzas y leyes para todo Israel...” (4:4).

IV.    Jesucristo y los Apóstoles autenticaron el N.T. como la Palabra infalible (2 Pedro 1:21).

1. Pedro negó que la profecía, durante y después del período del A.T., vino “...por voluntad humana...”. Fue el Espíritu Santo de Dios quien dio inicio a las Escrituras al comunicar la Palabra a los autores humanos.

2. Pedro también negó que durante el período del N.T. los apóstoles “...han seguido fábulas artificiosas” (2 Pedro 1:16-18). Ellos no inventaron historias sino que “habiendo visto con nuestro propios ojos” (Mateo 17:1-9).

3. Pedro reconoció que las epístolas de Pablo eran parte de la Escritura (2 Pedro 3:15, 16).

4. Juan, el discípulo amado, reconoció al libro de Apocalipsis como parte de las Escrituras al decretar una maldición sobre los que quieran añadir o quitar del Libro (Apocalipsis 22:18, 19).

5. Jesucristo habló de las Escrituras que han de ser reveladas en el futuro como infalibles e iguales en autoridad a las del A.T.:

(1) Juan 16:12, “...aún tengo muchas cosas que deciros...”, aquella información vino después de Su muerte en los escritos del N.T.

(2) Juan 14:26, “...el Espíritu Santo... Él os enseñará todas las cosas...”. El Señor estableció que el Autor del N.T. sería Dios el Espíritu Santo, el cual usaría a los apóstoles para proclamar el mensaje de Dios al mundo.

(3) Juan 14:26, “...y os recordará todo lo que yo os he dicho...”. En este versículo podemos ver cómo Jesucristo autorizó los Libros del N.T.

(4) Juan 16:13, “...y os hará saber las cosas que habrán de venir...”, como en el Libro de Apocalipsis.

6. Todos los Libros del N.T. fueron escritos por un apóstol o por alguien asociado a un apóstol.

V. Jesucristo y Sus apóstoles aceptaron el Libro de Génesis como verdadero (Mateo 19:4).

1. El Señor aceptó la historia de la creación como verdadera (Mateo 19:4, 5). Véase Génesis 1:27; 2:24.

2. Pablo aceptó la historia de Adán y Eva (1 Corintios 15:22, 45; 1 Timoteo 2:13).

3. Juan llamó a Satanás: “...la serpiente antigua...” (Ap. 12:9), reconociendo la historia revelada en Génesis.

4. Jesucristo aceptó la realidad de Satanás y su parte in la caída (Marcos 3:23; Lucas 10:18; Juan 8:44).

5. Judas (vs. 11, 14) aceptó la realidad de Caín y también de Enoc. Véase Génesis 4:1-15; 5:18, 21-24.

6. El autor del Libro a los Hebreos aceptó la realidad de Caín y de Abel (Hebreos 11:4). Véase Génesis 4:1-15.

7. Jesucristo afirmó Su existencia antes de Abraham y dijo que Abraham tenía conocimiento de Su venida (Juan 8:51, 58).

8. El Señor aceptó la historia de la esposa de Lot (Lucas 17:32). Véase Génesis 19:26.

9. También aceptó la realidad de Noé y del Dilulvio (Mateo 24:37-39; véase Génesis 6-9).

VI.    Jesucristo y Sus apóstoles aceptaron los libros que hoy son los más atacados por los críticos (Mateo 12:40, 51).

1. El Libro de Jonás, catalogado hoy por muchos modernistas como ficción, fue autorizado personalmente por el Hijo de Dios.

2. Los cinco primeros libros del A.T., escritos por Moisés a excepción del capítulo 34 de Deuteronomio que fue añadido quizás por Josué, fueron autenticados también por Jesucristo (Mateo 4:4, 7, 10; véase Deuteronomio 6:16; 8:3; 10:20).

3. El Libro de Daniel fue escrito alrededor del año 600 a.C.  Los críticos dicen que fue escrito unos 168 años antes de Cristo. Dicen que es imposible que los profetas conocieran el futuro, pero considere Mateo 24:15 y Marcos 13:14.

4. El Libro de Isaías, condenado por los críticos, se menciona 21 veces en el N.T. Véase Mateo 3:3 (Isaías 40:3); Mateo 15:7-9 (Isaías 29:13); Hch. 8:28-33 (Isaías 53:7, 8).

VII. Las profecías cumplidas muestran la infalibilidad de la Biblia (Salmo 119:89; Mateo 24:35).

1. Todas las profecías del pasado se han cumplido. Amós profetizó en el 760 a.C. juicio sobre varias naciones (Amós 1:1–2:16). Todas estas profecías han sucedido.

2. Las profecías que hablan sobre la naturaleza moral del hombre también se han cumplido. Guerras (Mateo 24:5-12); pobreza (Mateo 26:11); corrupción moral (1 Ti. 4:1-3).

3. Las profecías acerca de la supervivencia de la nación de Israel y su restauración han sido cumplidas (Jeremías 30:1-11; Romanos 11:25, 27).

4. Las profecías acerca de la venida, la vida, y la muerte de Jesucristo han sido cumplidas en detalle (Miqueas 5:2; Isaías 52:12–53:12; Salmo 22; Zacarías 12:10).

5. Las profecías se cumplieron aun cuando estas iban en contra de la dirección histórica (Mateo 24:1, 2).

6. Las profecías acerca del “fin de esta edad” aun hoy tienen su lugar en la escena mundial actual (Ezequiel 38:2, 5).

7. Las profecías acerca de la Segunda Venida de Jesucristo todavía no se han cumplido, pero estamos a la espera de tal evento (véase Apocalipsis 16:15; 19:11-19).

CONCLUSIÓN: La Santa Biblia es y será la Verdad infalible (que no puede errar).

(3) Bosquejos maestros de la Biblia (II parte).

TEMA: Fundamentos para el estudio bíblico.

INTRO: Los creyentes en Cristo Jesús deben aceptar la Santa Biblia como la única revelación de Dios al hombre.  Sin embargo, muchos creyentes tienen hambre espiritual de la Palabra pero no se toman el tiempo suficiente para estudiarla adecuadamente. Véase 1 Corintios 3:1, 2.

     Hay no menos de seis fundamentos importantes a fin de  realizar un estudio efectivo y provechoso de las Escrituras.

I. Saber lo que la Biblia dice de sí misma (Salmo 19:7).  Véase 1 Timoteo 3:16.

1. Salmo 119:89. Los contenidos de las Escrituras, en cada detalle, fueron concebidos en la mente de Dios desde la pasada eternidad (Salmo 90:2). Véase marcos 13:31.

2. Juan 10:35, “...y la Escritura no puede ser quebrantada...”. El Señor quiso decir que las Escrituras, dadas al hombre por el Espíritu Santo, no pueden ser alteradas de ninguna manera.

3. Por eso el estudiante tiene que tener cuidado y poner mucha atención en sus estudios de la Palabra (Ro. 3:4).

II. Un estudio efectivo debe ser guiado por un entendimiento claro de los propósitos generales y específicos de la revelación bíblica. Dios se reveló a Sí mismo desde el primer versículo de las Escrituras. Por eso, este Libro es el Libro de Dios, acerca de Dios.

1. Él es nuestro Creador, Sustentador, Juez y Esperanza, no solamente en este mundo presente sino por la eternidad.

2. Éxodo 20:2, 3. Nuestras vidas no nos pertenecen a nosotros, sino al Creador (Génesis 1:27; 1 Corintios 6:19, 20). Véase Salmo 19:1-5; Isaías 42:5; Job 38:4. Debemos dar gracias por la oportunidad que Él nos ha dado de escuchar Su Palabra. El Dios que dice:”Yo Soy” (Éxodo 3:14).

3. Sí, verdaderamente el Dios de la creación es nuestro Sustentador (Isaías 40:30, 31). ¿Qué propósito tuvo Dios para el hombre antes de la caída de este? (Gn. 3:17-19).

4. Sin un estudio cuidadoso muchas imágenes inadecuadas del carácter de Dios se formarán en nuestra mente carnal.

(1) Las Escrituras nos son dadas para mostrarnos que Dios es el Juez de toda la tierra (Ezequiel 33:13-15). Es importante que el creyente no se haga falsas ilusiones acerca de la perfecta justicia de Dios.

(2) Solamente poniendo extrema atención con gran cuidado a toda la Palabra de Dios, podemos llegar a entender que las normas de la justicia de Dios son infinitamente más altas que las nuestras (Éxodo 34:6, 7).

(3) Mientras nuestra conciencia no despierte al sentido de responsabilidad ante el Juez, no habrá esperanza para el pecador (Isaías 6:1).

5. Pero este Libro, sobre todo, es un Libro de esperanza.  Por eso debemos comenzar nuestro estudio confiando en lo que dijo Ezequiel en el capítulo 33 versículo 11.

III. Saber que el contendido de la Biblia está por encima de todas las opiniones humanas (Juan 10:4, 5).

1. La Palabra escrita nos libera de las confusas opiniones de los humanos (Juan 20:30, 31).

2. Debemos dejar que la Palabra escrita forme nuestras opiniones (Salmo 119:11). Véase 1 Corintios 2:16; Romanos 12:2; Juan 8:32.

IV. Saber que la Biblia trata con hechos (Colosenses 2:8).  Guías para ayudarnos a ser más serios y menos irreales en nuestro estudio:

1. Necesitamos orar para que el Espíritu Santo nos ilumine a fin de:

(1) Desechar una mentalidad que impida que la verdad se entienda tal y como es presentada. La parábola del sembrador demuestra esto.

(2) Que podamos crecer espiritualmente y no solamente en conocimiento (1 P. 2:2). Se puede acumular mucha información, pero esta no cumplirá el propósito de transformar nuestras vidas a menos que el Espíritu de Dios nos capacite para unir el conocimiento con la fe.

2. Necesitamos tener sentido común, santificado para entender las Escrituras. Estudiar la Biblia de manera “mística” es peligroso. Por ejemplo: Cerrar los ojos y abrir la Biblia en el primer texto que aparezca para buscar la respuesta a un problema. Dios espera que nosotros seamos adultos en nuestro entendimiento (1 Corintios 14:20).

3. Necesitamos tener un respeto muy serio sobre los hechos revelados en las Escrituras (Salmo 19:8). No debemos torcer las palabras para eludir o cambiar la verdad.

4. El contexto interpreta el texto. Esto es un principio fijado en el estudio de las Escrituras. Todas las palabras y las declaraciones del autor deben ser entendidas exactamente como él las escribió.

V. Conocer el método correcto de cómo estudiar la Biblia (2 Timoteo 2:15, “...que usa bien la palabra de verdad...”)Esto requiere estudio. De otra manera perderemos la intención que Dios puso en ella (Hechos 20:27). Pablo usó la palabra “diligencia” la cual es indispensable. La diligencia ordena un acercamiento sistemático a:

1. La recapitulación. Hay que determinar las variedades generales de la literatura, su localización, y cómo están relacionadas unas con otras.

(1) La “Ley” se expresa principalmente en los primeros cinco libros del A.T. Entender estos libros es fundamental para entender el resto.

(2) La “historia” está presente desde Josué hasta Esther, y en el N.T. desde Mateo hasta los Hechos de los Apóstoles.

(3) La “poesía” está ubicada desde Job hasta Cantares.

(4) La “profecía” incluye los libros desde Isaías hasta Malaquías; también aparece en porciones del N.T., Apocalipsis inclusive.

(5) Las “enseñanzas” están en los cuatro evangelios, las Epístolas, así como en Proverbios y Eclesiastés.

(4) 2. Se debe estudiar un libro de la Biblia a la vez.

3. Se debe estudiar un capítulo a la vez.

(4)  4. El estudio “temático” es muy útil.

5. Se deben estudiar las “doctrinas”.

6. Se pueden estudiar porciones de las Escrituras como “devocionario”, así como también leer libros o pasajes selectos. Esto produce:

(1) Un conocimiento profundo de Dios.

(2) Un conocimiento profundo de sí mismo.

(3) Un conocimiento de la voluntad de Dios en la vida del que la estudia.

VI. Saber cómo usar las ayudas bíblicas y los comentarios (2 Timoteo 2:2). Aunque el Espíritu Santo es el mejor Maestro, Dios ha usado a hombres piadosos al escribir libros que nos ayudan a entender mejor las Escrituras. Se debiera tener dentro de lo posible:

1. Una concordancia para encontrar textos rápidos.

2. Un diccionario bíblico para profundizar en términos y palabras.

3. Comentarios.

 

Bosquejos maestros de la Biblia (III parte).

TEMA: La doctrina de Dios.

INTRO: “Porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay.” La única manera que el hombre puede acercarse a Dios es por fe. Enoc buscó a Dios por fe, encontró a Dios por fe, y anduvo con Dios por fe según Hebreos 11:5, 6. Ninguno de los patriarcas, profetas ni escribas de las Escrituras trataron de probar la existencia de Dios. Es un hecho. La existencia de Dios es un hecho que los escritores de las Escrituras aceptaron por fe movidos por el Espíritu Santo, el verdadero Autor (2 Pedro 1:21; 2 Timoteo, 3:16, 17).

     Aunque el Espíritu Santo no movió a aquellos hombres a probar la existencia de Dios, Él presenta unos hechos claros que nos ayudan a nosotros a aceptar Su existencia:

(1) La Creación en sí misma. Este hecho demanda un Creador vivo y personal. Cada efecto tiene el origen, invariablemente, en una causa adecuada. Puesto que existe una creación tiene, consecuentemente, que existir un Creador Adecuado y Personal (Salmo 19:1, 2).

(2) La Palabra escrita, las Escrituras, nuestra Biblia (2 Timoteo 3:16). Dios Espíritu Santo es el Autor, lo cual las hace ser inerrantes (2 Pedro 1:21).

(3) La Palabra Viva, Jesucristo, el Hijo de Dios y Dios el Hijo (Juan 1:1). Aquella Palabra no tuvo principio, siendo como Él es: “...el mismo, ayer, y hoy, y por las edades...” (Hebreos 13:8).

I. Dios el Padre es un Ser Personal. Jeremías 10:10-16,   “...mas Yahvé es el Dios (Elohim) verdadero....vivo...Rey eterno...”. Él no está muerto (Apocalipsis 19:16; Daniel 2:47; Génesis 1:1; Isaías 45:18; Hebreos 1:10-12; Salmo 102:24-28;  Colosenses 1:15-19). A la luz de las Escrituras ¿quién puede negar que Jesucristo, el Dios-Hombre, es una Persona Viva, y que está sentado a la derecha de Dios Padre en el Tercer Cielo? Véase Hebreos 1:3.

1. Las Escrituras revelan que Dios es una Persona consciente de Sí mismo y con autodeterminación. Él es el Dios Vivo y Verdadero. La personalidad de Dios se manifestó cuando Él se reveló a Moisés (Éx. 3:6). Véase Mt. 22:32.

2. Para ser el Dios de los vivos, Él tiene que ser una Persona Viva (Éxodo 3:13-15; 20:1-6).

3. Personalidad consiste de intelecto, emoción y voluntad.  La personalidad de Dios es evidente en las Escrituras:

(1)     “...y le dolió en Su corazón...”, Génesis 6:6.

(2)     “...y se enojó Yahvé contra Salomón...”, 1 Reyes 11:9.

(3)     “...porque yo soy Yahvé tu Dios... celoso...”, Éx. 20:5.

(4)     “...el que mora en los cielos se reirá...”, Salmo 2:4.

(5)     “...seis cosas aborrece Yahvé...”, Proverbios 6:16.

(6)     “...porque Él tiene cuidado de vosotros...”, 1 P. 5:1.

(7)     “...el que hizo el oído, ¿no oirá?...”, Salmo 94:9.

(8)     “...el que formó el ojo, ¿no verá?...”, Salmo 94:9.

II. Dios es un Dios Trino y a la vez es Uno (Lc. 3:21, 22).  Es decir, Dios es tres Personas en un Ser: Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo (Mateo 3:16, 17). Son Tres Personas distintas en un solo Dios (Dt. 6:4). El Padre es Yahvé, el Hijo es Yahvé, y el Espíritu Santo es Yahvé.

1. Nótese lo siguiente:

(1) 1 Pedro 1:2.  Dios el Padre es la plenitud de la Deidad, invisible (Juan 1:18).

(2) Hebreos 1:8. Dios el Hijo es la plenitud de la Deidad corporal (Juan 1:14).

(3)  Hechos 5:3, 4. Dios el Espíritu Santo es la plenitud de la Deidad; véase Su acción y su obra en Juan 16:7-11.

III. Dios Trino y Uno es visto también:

1. En la Creación:

(1) “...en el principio Dios (Elohim)...”, palabra plural, Dios el Padre (Génesis 1:1).

(2) “...y el Espíritu de Dios...”, Dios el Espíritu Santo (Génesis 1:2).

(3) “…y tú, oh Señor (hablando de Dios el Hijo)...” (Hebreos, 1:5; Colosenses, 1:15-17).

2. En la inmersión del creyente (Mateo 28:19).

3. En la inmersión de Jesucristo (Mateo 3:13-17).

4. En la bendición dada por Pablo en 2 Co. 13:14.

IV. Dios es Luz (1 Juan 1:5). Las Escrituras contienen cuatro definiciones de la naturaleza de Dios:

1. Él es Luz (Juan 1:4; 3:19-21; 8:12; 9:5).

2. Él es espíritu (no materia) (Juan 4:24). Dios en Su naturaleza espiritual no tiene sustancia material y por eso es invisible en un mundo de materia. Las cosas materiales son provisionales, pero las cosas del mundo espiritual son eternas (2 Corintios 4:18).

3. Dios es un fuego consumidor (He. 12:29; Ap. 20:11-15).

4. Dios es Amor (1 Juan 4:8). Es una parte de Su naturaleza. Él expresa Su amor:

(5)  (1) “...no queriendo que ninguno perezca...” (2 Pedro 3:9; hablando de Su amor a  los escogidos siendo que el contexto habla de la destrucción de los impíos).

(2) “...porque él nos amó primero...” (1 Juan 4:19). Véase Jeremías 31:3.

(3) “...de tal manera amó Dios al mundo...” (Juan 3:16; refiriéndose al mundo de los elegidos).

(4) “...el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones...” (Romanos 5:5).

(5) “....ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios...” (Romanos 8:39).

V. Dios es inmutable, inalterable, invariable (Nm. 23:19).  Los atributos de Dios son característicos y no pueden ser asignados a otros (Malaquías 3:6). Por ejemplo:

1. Él es omnipotente (todo poderoso) (Ap. 19:6; Mt. 19:26).

2. Él es omnisciente (sabe todo) (Salmo 147:5; Job 37:16; Salmo 139:2, 3; Hechos 15:18). Dios sabe todo, desde la eternidad pasada hasta la eternidad futura. Él es perfecto en Su conocimiento de todas las cosas.

3. Él es omnipresente (Salmo 139:7-10; Jer. 23:23, 24).

4. Él es Santo (Levítico 11:43-45). Su santidad requiere separación absoluta de pecadores (Isaías 59:1, 2; véase 1 Timoteo 2:5, 6). Jesucristo es el Mediador del “Nuevo Pacto” (He. 8:8), lo cual es mejor que todos los pactos previos:

(1) El pacto edénico, Génesis 2:16.

(2) El pacto Adámico, Génesis 3:15.

(3) El pacto con Noé, Génesis 9:16.

(4) El pacto con Abraham, Génesis 12:2.

(5) El pacto con Moisés, Éxodo 19:5.

(6) El pacto Palestino, Deuteronomio 30:3.

(7) El pacto Davídico, 2 Samuel 7:16.

A. En verdad, el Pacto Nuevo es muchísimo mejor, porque está sellado con la sangre del Mediador, el Dios-Hombre Jesucristo.

VI. Dios es Eterno (Salmo 102:24-27).

1. Dios no tuvo principio ni tendrá fin (Génesis 1:1; 21:33; Habacuc 1:12; Salmo 90:2).

2. La dimensión de Dios va mucho más allá que el espacio.  Es eterna, sin límites, sin pasado  y sin futuro. Dios es el eterno “Ahora”. Él no sabe nada de tiempo como nosotros.  Él es eterno y existe por Sí mismo, libre de toda sucesión de tiempo. Él no fue creado y no hay nadie mayor que Él. Siendo que Él no nació no puede morir. El único, verdadero y viviente Dios es eterno. Todos los demás “dioses” son falsos (Éxodo 20:2).

3. Nuestro Verdadero y Viviente Dios es eterno, pero Su Creación envejecerá por lo que tendrá que hacerla nueva quitando la maldición del pecado que pesa sobre la misma (Is. 34:4; Ap. 20:10–21:1; véase Salmo 102:25-27). 

(Continuará)

 

Un análisis del movimiento carismático (final).

(Por E. Edward Schwartz)

VI. Profecía.

A. Propósito: “Las iglesias de los primeros días de la era cristiana eran iglesias neotestamentarias en doctrina, sin poseer aún el Nuevo Testamento. Esas iglesias tenían profetas (Juan fue el último) que les daban las verdades neotestmentarias hasta que se completara el Nuevo Testamento; el profeta era más que predicador un anunciador. Los evangelistas y maestros de hoy son predicadores, pero no reciben la Palabra de Dios por revelación divina como la recibían los profetas en el pasado”.

     En todas las referencias bíblicas, la palabra “profecía” significa predicar o enseñar verdades reveladas por Dios. Nunca da la idea de predicar como usamos el término hoy, a menos que sus enseñanzas tomen la forma homilética.

B. Cesó este don; tenía que hacerlo (acabarse) al terminar de escribirse el Nuevo Testamento. Al concluir el Apocalipsis el apóstol Juan dijo (Ap. 22:18, 19) que con esta profecía se concluyen los Escritos del Nuevo Testamento. “Por consiguiente, ya no hay lugar para el don de profecía en la iglesia” (Cate).

C. Esto es razonable. “Si desde Malaquías hasta Juan el Bautista, unos 400 años, no hubo profeta en Israel, ¿por qué algunos (mormones, adventistas, testigos de Jehová, católicos, etc.) encuentran tan difícil creer en la no existencia de profetas hoy? (Ver 2 Pedro 2:1; Pedro compara profetas con doctores o maestros futuros. ‘Hubo... falsos profetas, pero habrá... falsos maestros’). Pablo dice en 1 Corintios 14:1,5, 14, 39 que el mayor don era el de profecía. Y si los nueve dones estuvieran presentes hoy, entonces sería lógico suponer que el de la profecía también existiría. Pero sabemos que ninguna iglesia que se ciña a la Biblia toleraría la presencia de uno que pretende ser profeta y dice haber recibido nuevas revelaciones de parte de Dios porque, como ya hemos demostrado, hoy no hay profetas” (Cate).

VII. El canon de la Biblia.

A. ¿Cómo fue arreglado? Las iglesias locales de la primera era cristiana aceptaron ciertos escritos como divinos e incluyeron estos en la Biblia. Así, el Nuevo Testamento quedó conformado. Aceptaron solamente los escritos de un apóstol, o uno asociado con un apóstol. Todos aquellos tenían el don de profecía.

B. Los dones revelatorios, así como los dones de manifestación, iban a acabarse como fue profetizado por Pablo en 1 Corintios 13:8-13.

     No todos están de acuerdo con la interpretación de este pasaje, pero estoy convencido de ciertas cosas. Todos pueden ver que el Apóstol declaró que “las profecías se acabarán” y que “cesarán las lenguas”, y que “la ciencia acabará”. Pero, ¿cuándo?

l. v. 10 - El Apóstol dijo que alguna cosa vendría, algo perfecto o completo, la cual haría ineficaz la profecía tanto como la ciencia. La palabra “perfecto” en el griego significa “completo”.

(6) 2. “La enseñanza de los versículos 8 al l0 es que las lenguas cesarán por su propia cuenta, y que las profecías y la ciencia serán innecesarias por la llegada de lo que será completo” (Van Gorder).

    ¿De qué estaba hablando el Apóstol? Simplemente que, antes de completarse el Nuevo Testamento la profecía y la ciencia eran en parte (incompletas). Algunos hombres recibieron mensajes de Dios y los comunicaron al pueblo. Pero no era la revelación completa de Dios. Cuando, al fin, se completó el Nuevo Testamento, la profecía y la ciencia fueron innecesarias.

     Por omitir las lenguas en los versículos 9 al l0, Pablo indica que ese don había de cesar antes de que la profecía y la ciencia fuesen innecesarias. La ausencia de cualquiera referencia a las lenguas en las Epístolas que siguen es otra prueba de que ya no se usaban” (Van Gorder).

3. v. 13 - “Fe, esperanza y amor”, no son dones como los otros que aparecen en los Hechos, sino que se obtienen por el estudio de la Palabra y una dedicación a la obra del Señor (Ro. l0:l7). La esperanza resulta de la práctica de la fe, etc. (Ro. 8:22-25). La primera gracia de todas es el amor.

     Definiciones que nos ayudan a comprender el pasaje:
“Perfecto” (v. l0) = Completo, por alcanzar, un fin definido y limitado. “Conocemos” (v. 9) y “Conozco” (v. 12) = saber o entender. “Conoceré” y “conocido” (v. 12) conocer por alguna señal, percibir, reconocer (distinguir por ciertos caracteres), llegar a ser completamente instruido acerca de algo o de una persona.

VIII. ¿Cómo se explica el fenómeno moderno de hablar en lenguas?

     Si el Señor no da el don de lenguas hoy, ¿qué es esto que ocurre entre los Pentecostales y los Carismáticos?

A. En primer lugar, lo que vemos hoy en día no son las “lenguas” de la Biblia. Hasta el presente no se ha probado que lo que hablan es un verdadero idioma; es farfulla o galimatías. Existen algunos reportes en contra de esto que no se han podido verificar.

B. Este  fenómeno ha existido desde tiempos antiguos entre los paganos, cuyos hechiceros y brujos practicaban el hablar un lenguaje de “seres sobrenaturales” en estado hipnótico o durante sus ceremonias religiosas y de curación. Esta clase de lenguas ha sido relacionada con casos de posesión de demonios.

C. Explicaciones posibles:

1. Éxtasis = Arrobamiento del alma en el que uno se siente transportado fuera del cuerpo; o una afección nerviosa caracterizada por la abolición de la sensibilidad y la exaltación mental. Resulta en que la persona habla palabras apasionadas.
2. Hipnosis = Es posible que un creyente que anhela tener la experiencia de hablar en lenguas, la busca con toda su mente y corazón, pensando tanto en ello que poco a poco se ponga en estado de hipnosis.

    El carismático piensa que está rindiéndose al Espíritu Santo para que el Espíritu hable por medio de él. Pero, puesto que él conoce ya como suenan “las lenguas” (farfulla) del movimiento moderno, empieza a hablar de la misma manera. Suena exactamente como los demás.

    En muchos casos el creyente recibe la experiencia solamente después de muchos días y noches dedicados a la oración en búsqueda del llamado don de lenguas. Esto pro-duce una clase de auto hipnosis que resulta en hablar balbuceos que él piensa son lenguas.

3. Para el carismático es una manera de alcanzar más pronto la espiritualidad madura, o sea, “la plenitud de Cristo”, como él lo expresa. Pero no hay un “modo abreviado” para el crecimiento en la gracia y conocimiento del Señor. La Biblia misma nos enseña que la fe, o sea, el conocimiento de la doctrina, viene por el estudio de la Palabra de Dios (Ro. 10:17). Las gracias de Cristo se desarrollan en nosotros en la medida en que las ponemos por práctica y nos sometemos al Espíritu Santo (2 Co. 3:17, 18). Los carismáticos se engañan pensando que el don de lenguas aún existe y que es señal del bautismo del Espíritu. Erróneamente piensan que es evidencia de la aprobación de Dios y la marca de madurez espiritual.

D. Una evaluación:

1. Los peligros del movimiento carismático:

a. Es un sustituto sicológico en el cual se trata de duplicar el don del primer siglo. La mayoría de los creyentes que practican “hablar en lenguas” al estilo moderno son muy sinceros pero están engañados.

b. Es poner la experiencia como criterio de la verdad. Para los carismáticos, la verdad está determinada, no por la Palabra de Dios, sino por su experiencia personal. Pero la única norma fidedigna es la Biblia. El conocimiento y la comprensión nunca deben ser sacrificados en el altar de la experiencia. Se ha oído decir: “No me importa lo que dice la Biblia; yo sé lo que me ha pasado; yo sé que he hablado en lenguas”. “¡A la ley y al testimonio! Si no dijeren con-forme a esto, es porque no les ha amanecido” (Isaías 8:20).

c. El creyente que juega de esta manera con su mente está en peligro de salirse fuera de control y llegar a sufrir de enfermedad mental. Dios quiere que nuestra mente siempre funcione racionalmente, con claridad.

d. Es un medio de escaparse de las tensiones y conflictos de la vida dando un sentido de gozo, paz y bienestar. Sin embargo, no produce una curación porque se trata solamente con los síntomas y no con la causa de la tensión o el conflicto. Es provisional, pues tapa los problemas en vez de eliminarlos.

e. Engendra un orgullo espiritual, una arrogancia. Produce una exaltación en el individuo que ha tenido la experiencia.
f. Los carismáticos andan por vista; la Biblia nos demanda la vida por fe. Ellos quieren ver la manifestación visible de la obra de Dios, lo que demanda muy poco ejercicio de fe.
(7) g. Es un camino corto para ellos a la madurez espiritual. Algunos dicen que han alcanzado la madurez en una sola hora de éxtasis, por la experiencia de hablar en lenguas. La Biblia nos habla de la lucha diaria para alcanzar la madurez. Es de “gracia en gracia”, es un proceso, el Espíritu Santo trabajando en nosotros (2 Corintios 3:17,18).

h. Para algunos, el movimiento carismático es como un juguete. Como para los de Corinto, es evidencia de su carnalidad. Satisface la carne y sus deseos; es embriagante como el alcohol o las drogas (1 Corintios 14:20).

i. El movimiento carismático causa divisiones en las iglesias. Los carismáticos tienen un fervor evangelístico para convertir a otros creyentes a su movimiento, la práctica de “hablar en lenguas”. Cuando esto se resiste en una iglesia el resultado es contienda y división (Santiago 3:13-18).
j. Es posible, además, que la práctica de “hablar en lenguas” sea usada por Satanás. Se requiere que el creyente se entregue completamente para experimentar el hablar en lenguas. Esto hace posible que los poderes diabólicos (demoníacos) tomen control, sin saberlo el creyente (1 J. 4:1).
IX. Conclusión y amonestación.

     Los dones de manifestación ya no existen, sin embargo, hay creyentes que quieren ver una señal. Es un error. Tenemos la Palabra de Dios, la completa revelación; no necesitamos más (Hebreos 1:1-3).

     Jesús mismo dijo que las Escrituras son suficientes (ver Lucas 16:27-31 y 1 Juan 5:13).

     No seamos como los fariseos que pidieron a Jesús una señal. Jesús les reprendió: (Mateo 12:38-40).

     La única señal hoy para este mundo perdido tiene que ver con nuestra identificación con Cristo en Su resurrección (Gá. 2:20). Resucitamos con Cristo para andar “en nueva vida”.  (2 Corintios 5:17).

     La señal no es de las lenguas, los milagros, o las sanidades. La señal consiste en la manifestación del Señor resucitado en la vida del creyente que estaba muerto en sus delitos y pecados pero ahora vive victoriosamente en el Señor. Es la vida cambiada por Cristo la señal que este mundo necesita para que sea convencido de la verdad del Evangelio que predicamos (Juan 15:8,16; Gálatas 5:22, 12).

(Fin)

 

Presentaciones no escriturales del Evangelio (III parte).  David Cloud, traducido por Ulises Velázquez

     No creemos que sea malo contar a los convertidos. La Biblia cuenta a los convertidos en varias ocasiones. Solo cuenta a los verdaderos convertidos, no solamente a la gente que hizo una simple oración o cosa por el estilo. Cuenta a los que demostraron regeneración. Esos salvos en el día de Pentecostés fueron contados porque demostraron una clara evidencia de arrepentimiento. Continuaron firmemente en la doctrina de los Apóstoles y en la comunión unos con otros, partimiento del pan y oraciones.

     Esto es lo que vemos en Hechos 17. La Biblia nos dice de esos que respondieron al mensaje de Pablo. Hay tres grupos. Algunos fingidos. Otros dijeron lo siguiente: “Ya te oiremos acerca de esto otra vez”. Pero de un tercer grupo se mencionó: “Mas algunos creyeron, juntándose con él...” (v. 34).

     La Biblia se enfoca en esos que mostraron una genuina evidencia de haber nacido de nuevo. Ellos creyeron. Eso fue lo que les trajo salvación, pero su creencia resultó en fidelidad. Ellos siguieron a Pablo. Estuvieron con él. Cuando partió de la reunión, se fueron con él. Se fueron a la casa con él; fueron a la iglesia con él; y siguieron sus enseñanzas. ¡Se unieron con los cristianos! Su creencia resultó en un cambio drástico. Siempre es así. Algunos demuestran el cambio más rápida y dramáticamente que otros, pero siempre hay un cambio claro en esos que son nacidos de nuevo.

     Esta es realmente la salvación bíblica. Cuando usted ve a gente siendo bautizada y siendo fieles a la casa de Dios, creciendo en las cosas de Cristo, tiene una buena razón para regocijarse y decir que fueron salvos; que las campanas del cielo están sonando. Por otro lado, cuando la gente hace una oración para salvación y hace “decisiones” para Cristo, pero no están interesados en ser bautizados, venir fielmente a la iglesia, aprender de la Palabra de Dios y estar con el pueblo de Dios, no fueron salvos y no debemos contarles como tales.

     Hacer que la gente ore para “recibir a Cristo” cuando no están bajo la convicción de pecado y no están listos para arrepentirse, y decir que la gente es salva cuando no muestran evidencia de salvación bíblica, es confundir el evangelio en la más fantástica forma. Se llena el campo con gente que está enferma del evangelio. Cuando usted trata de hacerles ver su necesidad de Cristo, le dirán: “Ya lo hemos hecho”. ¿Hecho qué? Bien, han orado una oración, han ido a través de esos mecanismos. ¿De dónde han sacado la idea de que la salvación es sólo una oración sin un cambio de vida? La han sacado de esos que están promoviendo este tipo de cosa. El fruto, mis amigos, ha sido algo escalofriante. Los Carismáticos y Neoevangélicos son los culpables de esto pero, como hemos notado, hay muchísimos Bautistas fundamentales.

     Por varios años prediqué en una cárcel local, y era muy común para los que venían al estudio de la Biblia decir que eran salvos. Cuando les preguntábamos por qué creían que eran salvos, abiertamente se referían al momento cuando hicieron una oración, caminaron por el pasillo de una iglesia, o fueron bautizados. Cuando nosotros les preguntamos si sus vidas habían cambiado, ellos usualmente reconocían que no. Ellos asociaban la salvación con un tipo de ritual religioso, tal como orar o caminar por un pasillo. Usualmente mostraron muy poco o ningún remordimiento por su pecado y por el crimen que les tenía en la cárcel. No parecían entender qué mal testimonio y qué tremendamente in       (8) congruente es para un Cristiano estar en la cárcel por su propio comportamiento pecaminoso. Muy a menudo, estaban llenos de la misma auto-justificación y decepción que los inconversos muestran cuando están igualmente en prisión.

     Era muy extraño que enfocaran una relación bíblica con Jesucristo. Raramente dijeron: “Sé que soy salvo, porque recuerdo cuando fui a Cristo Jesús y le recibí como mi Señor y Salvador; caminé y hable con Él; le serví; ¡fue un gozo!; pero luego fui insensato y me extravié”. Cuando daban un testimonio como este, podríamos tener razón para decir que realmente eran salvos, particularmente si mostraban un genuino remordimiento sobre su pecado y su extravío contra Dios.

     Necesitamos hacer todo lo posible en nuestras fuerzas para hacer que la gente entienda que una oración sin arrepentimiento no hace una salvación, y ni siquiera se parece a muchos rituales religiosos. Estas personas no necesitan ser aconsejados para crecer en Cristo, ¡necesitan ser aconsejados sobre la salvación! Si un pecador arrepentido, bajo convicción de pecado, ora para ser salvo, Cristo le recibirá y será salvo, y su vida cambiará. Si, por otro lado, una persona no arrepentida ora, nada espiritual ni eternal sucede. No seamos culpables de hacer pensar al pecador de forma diferente.

     Predicar el arrepentimiento no es “salvación de señorío”. No es algún tipo de metodología Puritana. No es una salvación por obras. Es simplemente un evangelismo bíblico.

2. Una presentación insuficiente: Errando en definir los términos del evangelio para que los oyentes entiendan claramente, y fracasando en contrastar el verdadero evangelio con los falos evangelios.

     Otra razón por la que mucho trabajo evangelístico produce hoy frutos no escriturales, es por la falla en la definición clara de los términos del evangelio, y su falla en contrastar el verdadero evangelio con los falsos evangelios conocidos por los oyentes.

     En nuestro ministerio en una cárcel local mencionado anteriormente, fuimos recordados continuamente que es crucial definir los términos del evangelio cuidadosamente. Muchos de los que venían a nuestros estudios de la Biblia, nos dijeron que habían confiado en Cristo como su Salvador, pero, cuando fuimos más profundamente sobre su fe, encontramos que no creían la Biblia. Una mujer nos dijo que era Metodista y conocía a Cristo como su Salvador. Le pregunté si creía que era pecadora, y dijo que sí. Después le leí Jeremías 17:9, sobre el corazón engañoso sobre todas las cosas y perverso, y luego le leí el Salmo 58:3, sobre el que vamos por mal camino desde el vientre, hablando mentiras. Ella inmediatamente replicó que no era pecadora en ese sentido, que era básicamente una buena persona y que no creía que Dios la pudiera mandar al infierno por sus “pecados” pequeños. Si no hubiéramos tenido tiempo de definir bíblicamente el pecado, su falsa profesión no hubiera sido expuesta y la hubiera aceptado como una genuina Cristiana.

     La mayoría de los tratados evangelísticos cometen este error. Los escritores de los folletos asumen que el lector conoce los términos como: Pecado, gracia, expiación, fe y arrepentimiento; pero, no es así. Si la persona no está bajo una enseñanza sana de la Biblia, no entenderá ninguno de estos términos propiamente, cuando los escuche o los vea en un versículo de la Biblia. La mayoría de la gente inconversa piensa que el pecado se refiere a pecados escandalosos como el adulterio o asesinato. También llegan a pensar que es un problema o necesidad psicológica. Pueden también pensar que es una falta de tolerancia o crueldad con los animales, o falta de preocupación por el medio ambiente. Debemos tener mucho cuidado al definir los términos evangelísticos de las Escrituras, para que la gente los entienda, y cuando comprendan su pecado y crean en el Señor Cristo Jesús, no lo harán con falsos conceptos en sus mentes. La Biblia dice que somos salvos por obedecer en el corazón “a aquella forma de doctrina a la que fuisteis entregados” (Romanos 6:17). Si una persona cree un concepto falso del evangelio, no es salvo.

     Un error similar ocurre cuando el evangelio es predicado, pero no es claramente contrastado con los falsos evangelios. Las cruzadas evangelísticas de los ecuménicos, habitualmente cometen este error. La predicación evangelística ecuménica hacia un grupo de Protestantes y Católicos Romanos no clarificará el evangelio, porque no quiere ofender a esos que defienden otro evangelio. En este contexto, por ejemplo, no es suficiente decir que la salvación es por gracia. La Iglesia Católica enseña que la salvación es por gracia. Algunas veces la Iglesia Católica dice que la salvación es solo por gracia, pero no como la Biblia habla de la gracia. La Iglesia Católica dice que nadie puede ser salvo por la gracia de Cristo solamente sin las obras de los sacramentos. Definen la gracia como si incluyera obras, pervirtiendo así el evangelio del Señor Jesucristo. El Concilio de Trento, que ha sido reafirmado por muchos concilios católicos modernos, incluyendo el del Vaticano II, a mediados de la década de los sesenta, estableció: “Si alguien dijera que la fe justificante es solo una confianza en la divina misericordia perdonadora de pecados por causa de Cristo, o que esa es la confianza solamente por la que somos justificados... sea anatema” (Canon 12). Las declaraciones del Concilio de Trento nunca han sido canceladas. Esto es lo que la Iglesia Católica Romana aún cree hoy en día. Considere dos declaraciones del Nuevo Catecismo Católico: “El Señor mismo afirma que el Bautismo es necesario para la salvación” (Nuevo Catecismo Católico, 1257). “La Iglesia afirma que para los creyentes, los sacramentos del Nuevo Pacto son necesarios para la salvación” (Nuevo Catecismo Católico, 1229).

(9)   Cuando Roma habla de la salvación por gracia, no quiere decir la gracia gratuita del evangelio apostólico. Ha pervertido el significado de gracia al mezclarlo con los sacramentos y gracia. Contrastando a Romanos 11:6, “Y si por gracia, ya no es por obras; de otra manera la gracia ya no es gracia. Y si por obras, ya no es gracia; de otra manera la obra ya no es obra”.

      Si un evangelista predica el evangelio a esos que han sido enseñados en un falso evangelio, debe contrastar el verdadero evangelio claramente con el falso evangelio. Si no lo hace, es culpable de guiar a la gente con falsas impresiones de lo que la salvación significa. (Continuará)

 

Arrepentimiento y salvación, (Por David Cloud)

     La Biblia nos da muy claro la doctrina del arrepentimiento, pero parece que hay una confusión. He notado varios errores:

     Unos dicen que el arrepentimiento está incluido en la fe y no tiene que ser mencionado. Pero sí es así porque Pablo lo dijo en Hch. 17:30; 20:21; 26:20 y Pedro en Hch. 3:19.

     Si el arrepentimiento y la fe son una misma cosa, ¿porqué las palabra del Señor  en Lucas 24:47? La respuesta es que  ambos deben ser predicados. Aunque las dos doctrinas tienen relación, no son iguales. La salvación bíblica se ve afectada por ambos (Hechos 20:21). Los que dicen que no hay necesidad de predicar el arrepentimiento, o que es igual que la fe están negando la Palabra de Dios.

     Unos dicen que el arrepentimiento es simplemente un cambio mental, que el arrepentimiento no significa poner a un lado y abandonar todo pecado porque esto es imposible.

     El arrepentimiento es un “cambio mental” que causa un cambio en la vida. Por cientos de años los varones de Dios han predicado la necesidad del arrepentimiento (Mateo 3:8; 12:41; 2 Corintios 7:10; 2 Ti. 2:25, 26; Ap. 2:5, 21-11; 3:3, 19; 9:20, 21; 16:9, 11).

1. El arrepentimiento es un dolor piadoso; el arrepentimiento y la fe no pueden separarse. La palabra “arrepentimiento” quiere decir: “un cambio mental que produce un cambio de acción”.

2. El pecador no quiere obedecer a Dios. Quiere una entrada a la vida eterna sin un cambio de vida. Cuando no hay cambio en la vida de uno que ha sido “salvo”, sabemos la razón por la cual no hubo un cambio en su vida. Véase bien Ro. 5:12; Ef. 5:6; Col. 3:6; Ap. 20:12-15; 21:8.

3. Un arrepentimiento que se basa en las Escrituras incluye el abandono del pecado. La salvación de un alma del infierno es algo más que creer. Uno tiene que sentir dolor por sus pecados, uno tiene que dejar sus pecados y que poner su fe en la obra de Jesús en la cruz.

     Unos dicen que la incredulidad por sí sola lleva a la persona al infierno. Pero las Escrituras dicen que es el pecado el que manda al hombre y a la mujer al Lago de Fuego (Romanos 5:12; Efesios 5:6; Colosenses 3:6; Apocalipsis 20:12, 13; 21:8; 2:22; 16:11).

     Existe también confusión entre un arrepentimiento genuino y la “salvación por señorío”. Dicen que uno tiene que poner a Jesús como dueño absoluto de cada parte de su vida. Pero sabemos que la salvación no produce perfección. Véase el ejemplo de los creyentes en 1 Corintios capítulo 3.

     Si una persona dice que es “salvo” pero no se muestra como tal, está perdida (2 Corintios 5:17; Romanos 7:18.  Véase 1 Pedro 1:15).

    No existe la llamada “creencia fácil”  que se limita a hacer una simple oración. Muchos edificios están llenos de inconversos porque esta gente solo repitió una oración. Una oración no salva el alma. Hay que arrepentirse de los pecados y recibir a Jesús como Salvador.

     Unos dicen que para ser salvo el pecado tiene que pasar por varios pasos. Pero, ¿qué dicen las Escrituras? Véase Hechos 16:31; Juan 16:8; Hebreos 6:18; Juan 6:35; 1:12; 3:16; Efesios 1:11; Romanos 10:13; Juan 17:3.

     En las Escrituras la salvación es como:

(1) La comida a un hambriento (Juan 6:50, 51).

(2) El agua al sediento (Juan 4:14).

(3) La medicina al enfermo (Marcos 2:17).

(4) La ayuda en tiempo de necesidad (Colosenses3:13).

(5) La redención (Tito 2:14; Gálatas 4:5). (Fin)

 

El ocultismo (final), (Por Víctor Manzo, Pirua)

VI. ADIVINACIÓN.

1. EL PASADO. La adivinación pretende conocer el pasado por métodos ocultos. El Diablo conoce el pasado de cada persona y utiliza a los adivinos para que la gente crea en él, le rinda adoración y acuda a sus poderes. Estas personas adivinan con gran exactitud el pasado de los clientes gracias a la inspiración satánica.

2. EL PRESENTE. Igualmente que el pasado, Satanás conoce la actualidad, es espíritu junto con sus demonios y estará en diversas partes, aunque no tiene omnipresencia sus demonios le ayudan a enterarse de lo que pasa en el mundo y utiliza a los adivinos para crear confusión.

3. EL FUTURO. Sin duda la adivinación es inspirada por Satanás. Los adivinos pueden pronosticar muertes futuras que suceden con veracidad. Satanás tiene en ocasiones permiso de Dios para tomar vidas, por esto, el Diablo pretende asombrar por medio de los adivinos. Para un hijo de Dios no tiene sentido la adivinación futura porque, además de estar prohibida por Dios, nuestra vida está en manos de Él y el futuro para los hijos de Dios está seguro.

4. MÉTODOS DE ADIVINACIÓN.

(1) ASTROLOGÍA - Supuesta influencia de los astros sobre el destino.

(2) CARTOMANCIA - Adivinar el pasado, presente y futuro por medio de naipes. El tarot es un conjunto de cartas especiales para adivinación.

(10) (3) QUIROMANCIA - Adivinar la suerte por medio de la lectura de las manos; la quiromancia es parecida a la cartomancia pues el objetivo es adivinar el futuro pero de diferente forma.

(4) CLARIOFTALOMANCIA - Adivinar algo acerca de la persona al oler objetos pertenecientes a él.

(5) CLARIAUDIENCIA - Escuchar voces para ser informado de lo que le pasa o le va a pasar a una persona.

(6) CLARIVIDENCIA - Tener visiones para conocer el pasado, presente y futuro de una persona; la mayoría de las veces utilizan una bola de cristal.

(7) NECROMANCIA - Adivinar con la ayuda de espíritus de muertos.

(8) ONIROMANCIA - Adivinar por medio de sueños. Dios dio el don de interpretar sueños a José y a Daniel como casos especiales y particulares para mostrar Su poder. Satanás pretende valerse de esto para engañarnos. Los adivinos han creado un diccionario donde cada tipo de sueño tiene su significado.

(9) ORÁCULOS - Aquellos adivinos que interpretan los vuelos y cantos de los pájaros o señales astronómicas.

(10) OUIJA - La tabla ouija se vende en las jugueterías como un simple “juguete”, pero es tan peligrosa que los mismos ocultistas recomiendan que no sea usada por cualquier persona por peligro de ser poseídos por los espíritus invocados.

(11) PSICOMETRÍA - Adivinar poseyendo objetos personales de la persona interesada.

(12) VARA Y PÉNDULO - Adivinar según el movimiento que hacen dichos objetos. Actualmente es considerada como Ciencia con el nombre de Radioestesia.

(13) Lectura de sedimentos de café, té, arena, movimientos del agua, etc.

5. ¿QUÉ DICE DIOS ACERCA DE LA ADIVINACIÓN?

     En 1 Crónicas 10:13-14 se habla de la decisión que tomó Dios en cuanto a Saúl por consultar a una adivina. Esto muestra que a Dios no le agrada la adivinación y que el consultar a los adivinos trae terribles consecuencias. Además, Dios mismo prohíbe acudir a los adivinos (Lv. 19:31) y escucharles (Dt. 13:1-5 y 10-11) pues los que acuden a ellos Él los aborrece (Lv. 20:6).

     Lo que cada cristiano debe hacer es acudir a Aquel que tiene el control de todas las cosas pasadas, presentes y futuras, a Dios mismo (Isaías 8:19).

VII. EL ESPIRITISMO. El espiritismo tiene que ver con la invocación de espíritus de muertos. Esta práctica es muy peligrosa ya que se puede tener una charla directa con los muertos, es decir, con los mismos demonios. Satanás es muy astuto y hace cualquier cosa para engañar a la gente haciéndoles pensar que hablan con algún pariente ya fallecido.

1. MANIFESTACIONES ESPIRITISTAS. Visiones de aparecidos, almas, espíritus fantasmas de humanos o animales en casas, fábricas, calles, panteones, hospitales, carreteras, etc. Muchas veces esto puede ser debido a una mera sugestión, alucinaciones o perturbaciones mentales, pero tampoco podemos omitir la verdad, y es que en muchas ocasiones no es mera sugestión sino que realmente se manifiestan espíritus satánicos disfrazados de bondad, como seres humanos o algo terrible.

(1) HABLAR EN TRANCE - Esto se hace a través de un médium o persona que se presta como medio de comunicación, permitiendo que el espíritu entre en él y hable a través suyo.

(2) MANIFESTACIONES INVISIBLES - Él o los espíritus hacen notar su presencia por otro medio que el visual. Ejemplos de este tipo son percibir que “alguien” se sienta en la cama, “alguien” nos empuja, nos golpea o nos ahorca.

(3) LECTURA AUTOMÁTICA - Acto en que el espíritu dirige la mano y la pluma que sostiene el espiritista para mandar un mensaje escrito. Esto pasa no solo con los espiritistas, sino también con algunas personas que por ignorancia hicieron un pacto con Satanás y por ese pacto están en sujeción de un demonio.

(4) SESIONES ESPIRITISTAS - Ritual para tener contacto con los espíritus de los muertos (demonios). Suele hacerse en grupo, sentados alrededor de una mesa circular con luces tenues o velas y tomados de las mano en concentración. Esto se hace para invocar a un espíritu y que este hable a través del médium o simplemente conteste por medio de sonidos en la mesa donde están teniendo el ritual.

(5) SONIDOS PROVOCADOS POR ESPÍRITUS - Cadenas, quejidos, llanto, alaridos, golpes en la pared y puertas, ruidos de objetos al caer “solos”, encendido de T.V., radios, licuadoras, etc.

(6) VIAJE ASTRAL - Excursión del alma que sale del cuerpo y viaja por el espacio. Esto también se conoce como desdoblamientos. Se dice que los que hacen esto al salirse el alma del cuerpo van dejando una línea plateada que une al cuerpo con el alma, algunos dicen que este cordón es la vida de la persona y que si se rompe la persona muere.

2. ¿QUÉ DICE DIOS DEL ESPIRITISMO?

     La Biblia es muy clara en cuanto a esta práctica, los espiritistas dicen invocar y hablar directamente con un espíritu de alguien muerto conocido, ya sea algún pariente u otro, y la gente que consulta a los espiritistas son engañados pensando que en realidad reciben el mensaje de su ancestro, pero la verdad es que según la Biblia esto es imposible ya que Hebreos dice que “está establecido para los hombres que mueran una sola vez y después de esto el juicio” (He. 9:27). En Lucas 16:22-26 se narra sobre el rico y Lázaro, donde el rico se encuentra en un lugar de tormento y su deseo es salir del mismo, al ver que es imposible esto le pide a Abraham que mande a Lázaro a advertir a sus familiares para que no vayan a ese lugar de tormento. Lo que es importante notar aquí es que el rico no podía salir de (11) ese lugar y regresar a hablar con sus familiares ni Lázaro ser enviado en su lugar, esto prueba que los muertos no pueden regresar. En la Biblia encontramos que todas las prácticas del espiritismo son abominación para Dios (Dt. 18:11) y según Levítico 20:27 los que invocan espíritus de muertos merecen ser apedreados. (Fin)

 
Por qué cada familia debe tener un altar familiar.
(Estos bosquejos han sido tomados de Literatura Bautista)
TEXTO: Deuteronomio 6:4-7; 11:18, 19; Proverbios 22:6.
Introducción: Al decir “altar familiar” nos referimos a un tiempo dedicado regularmente para orar y leer la Biblia como familia.
1. Es un medio por el cual la Palabra de Dios puede ser exaltada en el hogar.
A. La Biblia debe ser exaltada porque fue dada por inspiración divina (2 T. 3:16).
B. La Biblia debe ser exaltada porque fue escrita para nuestra enseñanza (Ro. 15:4).
C. La Biblia debe ser exaltada porque es una guía inerrante (Pr. 6:23; 2 P. 1:19).
2. Es un medio por el cual la familia entera puede orar juntos en forma privada.
A. La oración privada nos fue encomendada por el Señor Jesús (Mt. 6:6).
B. La oración privada fue practicada por el Señor Jesucristo (Mt. 14:23; Mr. 1:35).
C. No dejemos que nada se convierta en un obstáculo para la oración (Dn. 6:6-10).
3. Será un buen ejemplo para otros.
A. Somos epístolas vivientes a los demás (2 Co. 3:2).
B. Debemos asegurar que nuestra luz brille (Mt. 5:16).
C. Debemos dejarles saber a otros que tenemos una vida nueva (Ro. 6:4).
4. Es un medio por el cual los niños pueden ser enseñados sobre cuál es su deber hacia Dios.
A. Se debe enseñar a los niños a acordarse del Señor durante su juventud (Ec. 12:1).
B. Se debe enseñar a los niños a temer a Dios (Pr. 24:21).
C. Se debe enseñar a los niños a obedecer a Dios (Dt. 30:2).
5. Es un medio por el cual los niños pueden ser enseñados acerca de cuál es su deber hacia sus padres.
A. Se debe enseñar a los niños a honrar a sus padres (Éx. 20:12; He. 2:9).
B. Se debe enseñar a los niños a someterse a la enseñanza de sus padres (Pr. 1:8-9).
C. Se debe enseñar a los niños cuál es su responsabilidad respecto a sus padres (1 Ti. 5:4).
6. Es un medio por el cual los niños pueden ser ganados para Cristo.    
A. Los niños deben ser instruidos en el camino del Señor (Dt. 31:12-13; Prov. 22:6).
B. Los niños deben ser instruidos en cuanto al modo de salvación (Jn. 3:16; Ef. 2:8-9).
C. Los niños deben ser traídos a Cristo (Mr. 10:13-16).
7. Es un medio por el cual los creyentes puede crecer en la gracia del Señor.    
A. Los cristianos necesitan ser agradecidos para poder servir a Cristo (He. 12:28).
B. El cristiano debe buscar la forma de crecer en gracia y conocimiento (2 P. 3:18).
C. El cristiano debe esforzarse cada vez más en la gracia de Dios (2 Ti. 2:1). (Fin)
 

Por qué cada creyente debe ser misionero.

TEXTO: Hechos 1:8.

1. Está en acuerdo con el plan de Dios.

A. Dios quiere que el nombre de Cristo sea predicado en todas las naciones (Lc. 24:46-47).
B. Dios desea el arrepentimiento de todo pecador (2 P. 3:9).
C. Dios prepara a los creyentes para esparcir su Palabra (Éx. 4:10-12).
2. Era la obra en la cual el Señor se involucraba.
A. Él predicó en Jerusalén (Mt. 21:9-11).
B. Él predicó en Judea (Jn. 11:7-9).
C. Él predicó en Samaria (Jn. 4:4-5; 14).
3. Era la obra en la que el Señor enseñó a Sus discípulos.
A. Él envió los doce a los galileos (Mt. 10:5-16).
B. Él envió a los setenta de dos en dos (Lc. 10:1).
C. Él encomendó a todos a ser testigos Suyos hasta lo último de la tierra (Hch. 1:8).
4. Era la Gran Comisión de nuestro Señor.
A. Él nos mandó a predicar el evangelio a toda criatura (Mr. 16:15).
B. Él mandó a los convertidos a ser bautizados (Mt. 28:19).
C. Él nos envió a testificar con la promesa de su presencia (Mt. 28:20).
5.  Era el programa de la asamblea primitiva.
A. El programa comenzó en Jerusalén (Hch. 2).
B. El programa continuó en Samaria (Hch. 8:5).
C. El programa se implementó en otras partes del mundo (Hch. 8:4).
6. Es una obra odiada por el diablo. (Fin)
 

La fe y las obras (I parte)

TEMA: La salvación fundada sobre el señorío del Señor.

TEXTO: Judas 3.

INTRO: Hay demasiada enseñanza hoy día acerca de una “salvación fácil”, es decir, para ser salvo el pecador solamente tiene que “aceptar” a Jesucristo. No se dice nada acerca del arrepentimiento, o de un cambio en el estilo de vida. Pero un breve estudio de las Escrituras ha de mostrar algo muy diferente.

I. Lo que dicen las Escrituras con relación a la salvación del alma del infierno:

(12) 1. Es verdad que la muerte de Jesucristo pagó la pena para nuestros pecados y nos dio una salvación eterna.

(1) Su sacrificio hizo posible que Dios pudiera “justificar” (declarar correcto) al pecador sin comprometer la perfección de Su justicia divina (Romanos 6:24-26).

(2) La muerte y la resurrección de Jesucristo declararon Su victoria sobre el pecado y la muerte (1 Co. 15:54-57).

2. La salvación también se obtiene por “gracia sola”, por fe en la obra final de Jesucristo (Efesios 2:8, 9).

3. La persona perdida no puede ganar la salvación ni el favor de Dios por cosas hechas (Romanos 8:8).

4. Es verdad que Dios no requiere ninguna obra preparatoria ni auto superación (Romanos 10:13; 1 Ti. 1:15).

5. La salvación del alma del infierno, o sea, la vida eterna, es un “don” de Dios (Romanos 6:23b).

6. Los pecadores son salvos y están justificados completamente antes de que su fe pueda producir “buenas obras” (Efesios 2:10).

7. Después de ser salvos los creyentes pueden cometer pecado (1 Juan 1:8, 10).

(1) Aun el creyente más fuerte en la fe tiene que luchar día tras día contra las tentaciones de la carne (Ro. 7:15-21).

(2) Hay muchos ejemplos en las Escrituras acerca de creyentes que cometieron pecado, véase la caída de David en 1 Samuel capítulo 11.

8. Las Buenas Noticias llaman al pecador a la fe salvadora junto con el llamado de arrepentimiento (Hechos 2:38; 17:30; 20:21; 2 Pedro 3:9).

(1) El arrepentimiento bíblico es a volverse del pecado (Hechos 3:19; Lucas 24:47).

(2) El arrepentimiento no es una “obra” sino una “gracia concedida” (Hechos 11:18; 2 Timoteo 2:25).

(3) El arrepentimiento es un cambio de corazón que ha de afectar el comportamiento de la persona (Lc. 3:8; Hechos 26:18-20).

9. La salvación de su alma del infierno es una obra que depende totalmente de Dios:

(1) El pecador es salvo sin ningún esfuerzo de su parte (Tito 3:5). La obra es de “arriba”, es “espiritual”. 

(2) Aun la “fe que salva” es un don de Dios (Ef. 2:1, 5, 8).

(3) La fe “genuina” no puede ser defectuosa ni de corta vida sino permanente (Filipenses 1:6; Hebreos 11).

10. El objeto de la fe que salva es Jesucristo, no un credo ni una promesa (Juan 3:16).

(1) Por eso la fe invoca un compromiso personal con Jesucristo, no hacia una religión (2 Corintios 5:15).

(2) Es decir, que cada creyente verdadero sigue a Jesucristo y no a una religión hecha por hombre (Jn. 10:27, 28).

11. La fe “genuina” produce una vida cambiada (2 Co. 5:17).

(1) La salvación incluye la transformación del interior de una persona (Gálatas 2:20).

(2) Produce una naturaleza nueva, diferente (Ro. 6:6).

(3) La persona regenerada no sigue viviendo en pecado ni en enemistad contra Dios (1 Jn. 3:9, 10).

12. El “don de Dios”, que es la vida eterna (Ro. 6:23b), incluye todo lo que pertenece a la vida y a la piedad (2 P. 1:3; Ro. 8:32), y no es solamente una boleta gratis al Tercer Cielo.

13. Jesucristo es el Señor de todo, y una fe en Él demanda  una entrega incondicional (Ro. 6:17, 18; 10:9, 10). Jesucristo no concede vida eterna a aquellos cuyos corazones están contra Él (Santiago 4:6).

14. Los pecadores que verdaderamente creen en Jesucristo le aman (1 Pedro 1:8, 9; Romanos 8:28-30; 1 Corintios 16:22), y sienten deseos de obedecerle (Juan 14:15, 23).

15. El comportamiento en la vida cristiana es la prueba de una fe salvadora. Tal obediencia es la evidencia de que la fe es genuina (1 Juan 2:3). La persona desobediente no muestra una fe genuina (1 Juan 2:4).

16. Los creyentes verdaderos podrán caminar derecho o en ocasiones tambalearse y caerse pero, de cualquier forma, perseverarán en la fe (1 Co. 1:8).

(1) Los que dejan el camino y no regresan nunca más demuestran que nunca nacieron de nuevo (1 Juan 2:19).

II. ¿Cuál es la enseñanza que ellos dicen de que no es necesario reconocer a Jesucristo como el Señor (dueño) de nuestras vidas para ser salvos?

1. Ellos afirman que el arrepentimiento es un “cambio de pensamiento” acerca de Jesucristo, y que no es necesario abandonar todos los pecados para ser salvos.

2. Dicen que la salvación, incluyendo la fe, es un regalo de Dios, pero que uno puede perderla y que incluso los creyentes verdaderos pueden dejar de creer.

3. Dicen que la fe salvadora es ser convencidos de la verdad de las Buenas Noticias, de que Jesucristo quita nuestra incredulidad  y nos da vida eterna, pero esto no nos compromete con Él a dejarlo ser el Señor de nuestras vidas.

4. Dicen que algún fruto espiritual se produce como resultado de la experiencia de cada creyente, pero quizás no sea tan visible a otras personas, por lo que no debemos ponernos a esperar hasta ver “frutos” en cada persona que se ha convertido a Cristo.

5. Dicen que la justificación, la adopción, y la santificación de posición son dadas a cada creyente, pero la santificación práctica y el crecimiento en la gracia requieren un acto de dedicación más tarde en la vida del creyente.

6. Dicen que la sumisión a la autoridad suprema de Jesucristo como “Señor” no es pertinente al acto de salvación, y puesto que las Buenas Noticias son que Jesucristo murió y resucitó, no hay razón para creer más.

7. Dicen que casi todos los cristianos caen en una vida carnal.

8. Dicen que la desobediencia y el pecado en sus vidas no son una razón para dudar de su fe.

(13)  9. Dicen que el creyente puede abandonar a Dios pero Dios no lo abandona.

III. ¿Cuál es el quid o esencia del asunto?

1. La controversia acerca de la “Salvación fundada en el  señorío” no es acerca de si la salvación es “solo por fe” o por “fe más obras”. Es un desacuerdo sobre la naturaleza de la fe verdadera. Las Escrituras describen la fe como una confianza sincera en la Persona de Jesucristo (Gálatas 2:16; Filipenses 3:9). No estamos hablando acerca de una “fe acerca de Él”, sino de una fe “EN ÉL”. Los que tienen tal fe lo amarán (Ro. 8:28; 1 Co. 16:22; 1 Jn. 4:19).

2. La “Salvación fundada en el señorío” no enseña que los creyentes son perfectos (Romanos 7:15).

(1) Un compromiso con Jesucristo quiere decir que la desobediencia será la peculiaridad distintiva. Recuerde que Dios trata con Sus hijos aun cuando estos desobedecen (Hebreos 12:5-11).

(2) Por supuesto que los creyentes pecan (Filipenses 3:12-14; Santiago 3:2; Romanos 12:2).

(3) Todos los creyentes pecan (1 Juan 1:8), pero también obedecen a su Salvador (1 Juan 2:3; 3 Juan 11).

3. El papel del pecador en la salvación no es el problema en esta controversia. El problema es: ¿Qué parte tiene Dios en la redención de un alma del infierno? ¿Qué sucede en la obra de la regeneración? Pregunto:

(1) ¿Es el pecador nacido de nuevo? (Juan 3:3, 7).

(2) ¿El “viejo hombre” muere? (Romanos 6:6).

(3) ¿Las cosas viejas pasaron? (2 Corintios 5:17).

(4) ¿Podemos decir: “soy librado de pecado”? (Ro. 6:18).

      La “Salvación fundada sobre el señorío de Jesucristo” responde “sí” a estas preguntas (Romanos 8:29, 30; 2 Corintios 3:18; Tito 3:5; 1 Juan 3:2, 3).

4. La pregunta no es en todo caso: “¿Somos salvos por gracia?” sino “¿cómo la gracia obra en la salvación?”

(1) La gracia verdadera es más que un “regalo” que abre la puerta del cielo mientras se vive en pecado aquí.

(2) La salvación es la obra de Dios y Él siempre termina lo que comienza (Filipenses 1:6).

5. El arrepentimiento no es incidental en las Buenas Noticias, lo cual es un “llamamiento” a arrepentirse (Hechos 2:38; 3:19; 17:30; 26:19, 20; 1 Tesalonicenses 1:9).

(1) Es lo que guía a la vida eterna (Hechos 11:18).

(2) Es lo que guía al conocimiento de la verdad (2 Timoteo 2:25).

6. La fe da por sentado el arrepentimiento. El pecador no puede venir a la fe sin un cambio de corazón. Esto se llama “arrepentimiento” (Mateo 19:13).

(1) Con frecuencia hablamos de la salvación como “una conversión” (Mateo 18:3; Juan 12:40; Hechos 15:3).

(2) “Conversión” y “arrepentimiento” son términos relacionados. La “conversión” ocurre cuando el pecador vuelve a Dios en arrepentimiento con fe.

(3) El Señor no ofrece nada a los pecadores que no desean arrepentirse (Mateo 9:13).

(4) El arrepentimiento no es una obra humana (Juan 6:44).  Es algo que Dios concede al pecador (Hechos 11:18; 2 Timoteo 2:25).

(5) El arrepentimiento no es un mejoramiento de uno mismo mediante sus propios esfuerzos antes de ser salvo.

 

La fe y las obras (II parte).

TEMA: Sin fe es imposible agradar a Dios.

LECTURA: Hebreos 11:1-7.

TEXTO: Hebreos 11:6.

INTRO: La esencia del error de los que enseñan el “no-señorío” (que Jesucristo no tiene que ser el Señor de la vida) es que ellos no entienden la naturaleza de la fe. Los que dicen que Jesucristo no tiene que ser el “Señor” o “Dueño” de su vida retratan “la fe” como algo inerte, inactiva, aun opuesta a las obras, la obediencia y la rendición a la voluntad de Dios.

I. ¿Qué es “fe”? (Hebreos 11:1-3).

1. Una salvación fundada sobre obras siempre ha sido despreciada por Dios (Romanos 8:3; Gálatas 2:16; Filipenses 3:9; 1 Timoteo 1:9).

2. Dios nunca ha redimido al pecador por obras sino por fe (Génesis 15:6; Habacuc 2:4).

3. Fe es la seguridad de las cosas que se esperan (He.11:1ª).

4. Es la convicción de lo que no se ve (Hebreos 11:1b). Véase Hebreos 11:7-13; Ro. 4:16-22; 1 Pedro 1:8, 9. Nótese el ejemplo de Pedro en Lucas 22:31, 32.

5. Hay tres elementos en la fe:

(1) Conocimiento.

(2) Asentimiento.

(3) Confianza.

6. Fe es creer lo que es Dios (Hebreos 11:6a, b).

7. Fe es buscar a Dios (Hebreos 11:6c). Véase Isaías 55:6; Jeremías 29:12, 13; Amós 5:4; Mateo 6:33.

II. ¿Qué hace la fe? La fe produce “obediencia”. Leyendo el capítulo once de Hebreos vemos que la fe:

1. Produce adoración, v. 4.

2. Nos lleva a caminar con Dios, v. 5.

3. Nos conduce a trabajar por Dios, v. 7.

4. Nos guía a obedecer a Dios, vs. 8-10.

5. Da victoria sobre la esterilidad, v. 11.

6. Da victoria sobre la muerte, v. 12.

III. La fe le dio poder a aquella gente para:

1. Perseverar hasta la muerte, 11:13-16.

2. Confiar en Dios con sus posesiones, vs. 17-19.

3. Creer en Dios respecto al futuro, vs. 20-23.

4. Dejar tesoros terrenales y esperar recompensas celestiales, vs. 24:26.

5. Mirar al Invisible, v. 27.

6. Aceptar los milagros de Dios, vs. 28-30.

7. Tener ánimo en tiempos peligrosos, vs. 33-34.

(14)  IV.  Una fe genuina soporta. Los que enseñan “la fe sencilla” dicen: “Solamente hay que creer el evangelio”, “Solamente hay que creer que Jesucristo murió por tus pecados”, etc.,  haciendo el mensaje el objeto de fe y no la persona de Jesucristo. Ahora nótese lo que dice en Hechos 16:31.

1. El pecador es llamado a creer en Jesucristo, no en los hechos que Él hizo (Hechos 20:21; 24:24; 26:18; Romanos 3:22, 26; Gálatas 2:16, 20; 3:22, 26; Filipenses 3:9).

2. Una fe que salva incluye el conocimiento y el asentimiento de la verdad acerca de Jesucristo y Su obra salvadora. El llamamiento de las Buenas Noticias siempre es a confiar en Él y solo en Él (Juan 5:39, 40).

3. La salvación no mezcla “fe” con “obras” ya que la fe es una realidad interna con consecuencias externas.

4. La fe y la incredulidad son ambas condiciones del corazón (Lucas 6:45). Aquí hay un punto crucial: las obras descritas en Hebreos 11 son “obras de fe” y no son esfuerzos de la carne para ganar el favor de Dios. Estas “obras de fe” son expresiones que salen del corazón y no tienen méritos. Considere la fe de:

(1) Abel, v. 4.

(2) Noé, v. 7.

(3) Abraham, vs. 8, 9.

(4) Abraham cuando ofreció a su hijo, v. 17.

(5) Isaac, Jacob, y José, vs. 20-22.

(6) Los padres de Moisés, v.23.

(7) Moisés que rechazó ser llamado “hijo”, vs. 24-26.

(8) Moisés cuando salió de Egipto, v. 27.

(9) Moisés cuando celebró la pascua y la aspersión de la sangre para no ser destruidos, v. 28.

(10) La nación al cruzar el mar, v. 29.

(11) La nación al tomar la ciudad de Jericó, v. 30.

(12) Rahab al abrirle su casa a los espías, v. 31.

5. ¿Se obtuvo justicia y salvación por aquellas obras? ¡No! (Véase v. 39 y 12:1, 2). (Continuará)

 

Comentario sobre los Diez Mandamientos.

VIII. EL OCTAVO MANDAMIENTO.

   “No hurtarás.” (Éx. 20:15; Versión Moderna)

La misma ley, considerada con la amplitud que Jesús da a los mandamientos sexto y séptimo, nos prohíbe el menoscabo, el desperdicio, o el despilfarro de nuestros bienes, o el perjuicio que se haga a nuestro bienestar temporal, por la pereza, o el juego, no menos que por una prodigalidad criminal. Porque esto es robarle a la esposa y los hijos de lo que es realmente suyo; o si uno es soltero robárselo a los padres, o al Estado, o a la iglesia, o a la sociedad a la que uno pertenece; es robarle a Dios de la honra y servicio que a Dios le debemos. El dinero y las propiedades son un talento (Mt. 25:25) no menos que el genio y la capacidad intelectual; y en el día que daremos cuenta a Dios de nuestras palabras ociosas (Mt. 12:36) más estrecha cuenta se nos pedirá del uso y del malgasto del dinero, y del despilfarro que hayamos hecho de la hacienda que Él nos ha encomendado, sea mucha o sea poca.

      La ley fundamental de “amarás a tu prójimo como a ti mismo”, nos obliga a procurar el bien de todos, y no solamente de abstenernos del robo de lo ajeno. Y por eso dice el apóstol: “El que hurtaba no hurte más, sino antes trabaje, obrando con sus manos lo que sea honorable, para que tenga de qué repartir al que tuviera necesidad” (Ef. 4:28).

      Predica el comunismo a voz en cuello que hay que acabar con los derechos de la propiedad individual. En efecto esta es la ley fundamental del imperio de Dios que rige en la tierra y en el infierno no menos que en el cielo, y ni hombre ni demonio puede sustraerse de sus obligaciones, o ser inocente al no cumplirla, por mucho que ella supere a la capacidad de los pecadores: pero al fin y al cabo es de cumplimiento voluntario, la obligación pesa sobre la conciencia individual, y no le atañe a nadie forzar la conciencia ajena en eso de amar al prójimo, más que en lo otro de amar a Dios. Con mucho acierto se ha dicho esto de que: “El comunismo del cielo dice: ¡Lo mío es tuyo! El comunismo del infierno dice: ¡Lo tuyo es mío!” (Continuará)

 

La Última Palabra:

     Todas de las ocurrencias sucediendo alrededor del mundo hoy día indican que el regreso del Señor para tomar a los redimidos de esta tierra y la entrada del los siete años de la Gran Tribulación se acerca.

     Hermano predicador: ¿Estás tú preparando tu congregación a vivir Cristo en estos últimos días de esta edad presente?   Recuerdes que tú eres responsable para sus condiciones espirituales.

     ¿Cómo podemos enviar esta revista a tanta gente gratis cada mes por cuarenta años?  ¡Por fe!  Durante todos de estos años no hemos pedido a nadie para sostén.  Janet y yo damos nuestro tiempo y no recibimos ningún centavo de nadie.  Pero con 85 años de edad, no sé cuanto tiempo que el Señor me permite a continuar.  Por eso, no debe ser una sorpresa, si la revista no llega en agosto, que el Señor me tomó a Su presencia.  Si tal cosa sucede, esto termino la obra de “Las Hojas de Oro” porque no hay nadie preparado a continuarlo.

     Pero las ediciones anteriores serán disponible por el Internet a:   www.hojasdeoro.com   donde hay un índice para encontrar los temas.  Para recibir esta revista gratis escribes:  jan23@cox.net    o escribes:

 

Hojas de Oro, 660 South Front, Salina, Kansas  67401  EE. UU.